Histeria en torno a los drones “rusos” - por Joaquín Rábago
Histeria en torno a los drones “rusos”
Joaquín Rábago
He vuelto a Berlín tras unos días de exposición en España a la polémica en torno a la intolerable complicidad de la presidenta de la Comunidad Madrileña con el genocida Israel.
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Y me veo inmerso de nuevo en la histeria política y mediática en torno a los drones con los que supuestamente alguien pone a prueba las defensas de la OTAN.
Nadie ha logrado demostrar la procedencia de esos drones, pero da igual. Sólo pueden ser rusos porque sólo Rusia amenaza no sólo a la “democrática” Ucrania de Volodímir Zelenski, sino también a quienes desde Occidente la apoyan con las armas.
El pasado 7 de septiembre, cuarenta agentes de las fuerzas especiales de la oficina de investigación criminal de Kiel llevaron a cabo una “redada” en uno de los barcos sospechosos de operar al servicio del Kremlin.
Se trataba del “Scanlark”, embarcación que navega con pabellón de San Vicente y las Granadinas, con tripulación rusa, propiedad de una empresa de Estonia, y que fue interceptada por sospechas de lanzamiento de drones.
Sin esperar a reunir pruebas, ¿qué falta hacía?, los medios germanos hablaron inmediatamente de “espionaje de Putin”.
Desde entonces la opinión pública alemana no ha vuelto a saber nada del “Scanlark” aunque éste sigue detenido en el puerto de la capital del Estado de Schleswig-Holstein.
Parece pues que no tenía nada que ver con actividades de piratería o espionaje para Rusia, pero Alemania tiene por supuesto que defenderse de Putin y todo pretexto es bueno.
Los envíos de armas a Ucrania y a Israel, que también éstas continúan aunque sea bajo disfraz, contribuyen sólo, explican las autoridades, a la defensa de Alemania.
Pues como dijo el pasado lunes el canciller federal, Friedrich Merz, “No estamos en guerra (con Rusia) pero tampoco en paz”.
Según advierte a los ciudadanos su ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, que sigue siendo el político más popular del país, Rusia podría atacar a algún país de la OTAN dentro de cuatro años.
Pero el Kremlin ya lo está preparando con sus drones, que sirven evidentemente para tantear el terreno y poner a prueba al Ejército alemán, que quiere volver a ser el más poderoso de Europa, con permiso de los polacos y de los experimentados ucranianos.
El año próximo se celebrarán elecciones regionales en cinco “laender”, y muchos ciudadanos alemanes, sobre todo los el este del país, están preocupados por el rearme.
Mientras tanto parece seguir adelante el proyecto del anterior gobierno estadounidense de Joe Biden de instalar de nuevo en territorio alemán misiles de largo alcance apuntando a Rusia.
Nadie ha consultado ese plan a los ciudadanos alemanes y se está sólo a la espera de que la Casa Blanca de Donald Trump lo ponga en práctica.
El Gobierno de Berlín al parecer no tiene nada que decir al respecto. Es como si el país siguiera ocupado.