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jueves, 04 de junio de 2026 09:53h.

La historia detrás de los 25 años de Putin: una nueva Rusia - por Alejandro López

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 La historia detrás de los 25 años de Putin: una nueva Rusia

Alejandro López

DIARIO RED *

No se puede entender a Putin ni la confrontación entre Occidente y Rusia sin analizar los años noventa y la amplia sumisión ante los intereses estadounidenses, las nuevas élites capitalistas y el avance de la OTAN

El presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, ha cumplido el cuarto de siglo en el poder. Una historia de intrigas de palacio que arrancó desde antes de encarar su primer año de presidencia en el 2000, tras la salida de su predecesor y padrino, Borís Yeltsin, el día 31 de diciembre de 1999.

Putin se hizo con el cargo de manera interina después de la presidencia más cercana a Occidente que podía esperarse tras la Unión Soviética. Borís Yeltsin había construido la Rusia moderna a su conveniencia con la transición de un régimen de peso parlamentario hacia uno de fuerte autoridad presidencial, que fue el que heredó Vladímir Putin.

No se puede entender a Putin ni la confrontación entre Occidente y Rusia sin analizar los años noventa y la amplia sumisión ante los intereses estadounidenses, las nuevas élites capitalistas y el avance de la OTAN. Después de propiciar el final de la Unión Soviética capitalizando la oposición nacionalista rusa y liberal frente al ala ortodoxa del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), Yeltsin dio el siguiente paso con la nueva Rusia.

En 1993, Yeltsin acababa con una crisis constitucional mandando a los tanques al parlamento ruso y suspendiendo la Constitución ante el enorme descontento por las privatizaciones, el fin de muchas políticas sociales y la liberalización de la economía. Todo ello amenazaba la cabeza de Yeltsin desde la cámara y era imprescindible cortarlo de raíz para crear un nuevo régimen mucho más autoritario.

Además, los beneplácitos de Yeltsin a la ampliación de la OTAN hacia el este a pesar de que supuestamente no quería comprometer la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial en Alemania oriental, fueron factores que crearon en el imaginario nacionalista ruso un sentimiento de agravio en torno a lo que representó el liberalismo occidentalista.

Así, por lo tanto, Putin llegó a esa Rusia que Occidente vendía como democrática y amiga. Pero los lazos establecidos entre la OTAN y Rusia en 1997 fueron insuficientes para convertir la alianza militar en una organización con el propósito de estabilizar una arquitectura de seguridad europea que contase con los intereses rusos.

Por ello fue que Putin tan solo necesitó sus dos primeros periodos, hasta 2008, para ver que la actitud de la OTAN y las capitales europeas no era de integración sincera incluso bajo un régimen liberal. El relevo de Putin fue Dmitri Medvédev, lo cual pareció retornar a las posiciones más clásicas de la nueva Rusia liberal.

Pero Rusia era demasiado grande para ser integrada en ese nuevo orden posterior a la Guerra Fría. El viraje de esa Rusia es la historia de los propios Putin y Medvédev. El primero expresó en 2007 en la Conferencia de Seguridad de Múnich que no debía haber un modelo unipolar en el mundo, criticando la ampliación de la OTAN a expensas de sus intereses. El giro hacia una política independiente que reaccionase a dichos avances era ya una necesidad en esa élite en Moscú.

Si Chechenia sirvió para granjear a Putin tanto problemas como mitos de éxito en la guerra y estabilidad interna, sería la guerra de Georgia en 2008 con Putin de primer ministro y Medvédev de presidente. Ahí se vio una evolución de Rusia hacia la reacción activa frente a lo que consideraba injerencias directas en su área de influencia.

La dinámica de estos 25 años de Putin en diferentes áreas del poder y la evolución de Rusia van estrechamente ligados

Finalmente, el deterioro de ese nuevo orden liberal se vio en la segunda etapa de Putin. La ruptura se vivió con crisis graves como el Maidán ucraniano y la guerra lanzada por las nuevas autoridades de Kiev frente a las repúblicas proclamadas en el Donbás. Los acuerdos de Minsk fueron esa última oportunidad de Vladímir Putin a Occidente. Si se seguía tensando la cuerda con intervenciones directas en las que europeos y estadounidenses apoyaban desde Kiev movimientos contrarios a los rusos, Moscú no dudaría en actuar.

Por lo tanto, como se ha señalado, la dinámica de estos 25 años de Putin en diferentes áreas del poder y la evolución de Rusia van estrechamente ligados. Desde 2012, con mandatos más largos, Putin sorteó el límite de dos presidencias seguidas y retornaron las posiciones nacionalistas más duras ante la profundización de los incumplimientos de Minsk por parte de Europa, ya que Francia y Alemania eran garantes de los acuerdos.

Putin fue incrementando su autoridad presidencial. No quería rodearse meramente de liberales y pasó página con respecto al periodo de Medvédev. Las operaciones en el extranjero se lanzaron con un menor nivel de coste político a través de compañías privadas.

Y la gestión de la situación política se endureció gracias a las prerrogativas que precisamente había heredado Putin de Yeltsin, con el beneplácito de Occidente. Esto puede entenderse desde el momento en que Occidente ha tolerado fallas en modelos democráticos liberales en países que le permitían acabar con un régimen menos deseable, en este caso el soviético.

Y el punto de inflexión llegaría entre 2020, con la reforma constitucional, y 2022, con la decisión de invadir Ucrania a gran escala. No solo los liberales vivieron esa evolución con la nueva Rusia de Putin, hasta Medvédev llegó a convertirse en un ultranacionalista que encajaba en los círculos de poder. Sino que los liberal-demócratas (ya de corte ultranacionalistas) y los comunistas denunciaban su persecución interna mientras empujaban por una mayor asertividad internacional de la que expresaba Putin.

Finalmente, el presidente se consolidaría definitivamente sorteando ambas situaciones. Por un lado se garantizó el reinicio de mandatos desde las siguientes elecciones gracias a la propuesta de la cosmonauta Valentina Tereshkova, así que podría alargar su presidencia después de su tercer mandato de este segundo periodo. Es decir, más allá de 2024-2030 todavía Putin podría ganar otro mandato hasta 2036 si así lo decide y la situación no cambia drásticamente.

Occidente solo empezó a ver problemático una Rusia iliberal y con elecciones no competitivas cuando dejó de seguir la línea adecuada para sus intereses

A nivel exterior la decisión de Putin de retomar la guerra en 2022, tras el parón de 8 años desde Minsk, supuso asumir un alto coste político pero centró en torno a su figura a todos los grandes perfiles de la élite rusa, terminando de reconvertir a los nacionalistas hacia líneas irredentistas y antioccidentales. Una Rusia centrada en los valores tradicionales y en la identidad nacional como potencia y Estado-civilización es uno de los hitos de la historia de Putin, acompañando su propia evolución desde sus tiempos en el PCUS.

El problema que conlleva esta estabilidad interna en torno a una Rusia iliberal y con elecciones no competitivas (victoria de Putin con un 88% en 2024) es la misma centralidad de Putin en ella. Occidente solo empezó a ver problemático esto cuando Rusia dejó de seguir la línea adecuada para sus intereses, pero las tendencias, como se ve, venían de mucho antes y contaron con su apoyo abierto.

El presidente Putin tiene la necesidad personal de garantizar su legado en esos años que le restan pero su verdadera necesidad nacional está en encontrar un relevo y organizar una transición ordenada. En Rusia pesan mucho los periodos inestables y hay un recuerdo sórdido de lo que supusieron los años noventa. Es algo que se quiere evitar a toda costa.

 

* Gracias a Alejandro López y DIARIO RED

ALEJANDRO LÓPEZ
ALEJANDRO LÓPEZ

Antropólogo y analista de política internacional. Desde el año 2020 forma parte del equipo de Descifrando la Guerra como coordinador. Ha participado en distintas investigaciones y se he embarcado en viajes y expediciones por multitud de países, incluyendo como enviado especial a Ucrania, Rusia o la cumbre de la OTAN. Ponente universitario y analista en multitud de medios de comunicación, tanto en prensa como en radio y televisión por todo el mundo, también ha escrito varios libros como "Ucrania, el camino hacia la guerra" o "La pugna por el nuevo orden internacional".

 

https://www.diario.red/articulo/internacional/historia-detras-25-anos-putin-nueva-rusia/20250102190749040658.html

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