La insufrible rusofobia del historiador británico Garton Ash, fogoso guerrero de sillón - por Joaquín Rábago
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La insufrible rusofobia del historiador británico Garton Ash, fogoso guerrero de sillón
Joaquín Rábago
El conocido historiador británico Timothy Garton Ash, muy querido por los medios atlantistas, ha hecho una vez más honor a la rabiosa rusofobia que caracteriza desde hace siglos a la “pérfida Albión”.
En declaraciones al portal de internet ucraniano Ukrainska Pravda, el profesor de Oxford, frecuente comentarista de los medios y lumbrera de la civilización occidental, afirmó que “lo mejor que le podría ocurrir a Rusia sería su total derrota”.
Seguida, añadió ese fogoso guerrero de cómodo sillón, de “una ocupación de cincuenta años como la que sufrió Alemania” tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial.
Y como él mismo confesó, Garton Ash lo decía totalmente en serio aunque al mismo tiempo se lamentase de que el mundo tuviese miedo al arsenal nuclear del país de Vladimir Putin.
Recurriendo a su faceta de historiador, recordó, no obstante, que Rusia ha perdido ya más de una guerra: la de Crimea en 1853, la del Japón en 1904/5, la que estuvo a punto de perder en Finlandia en 1939/40 , y por supuesto la de Afganistán.
Prefirió al parecer no decir nada, sin embargo o no lo cuentan los medios, de la derrota que infligió la Rusa zarista a Napoleón o la posterior de la Unión Soviética a la Alemania hitleriana.
¿Por qué no intentarlo esta vez?, pareció insinuar don Timothy, aunque se cuidara de decirlo expresamente.
Pero como el gran historiador que es, no haría falta decirle que en todas las guerras a las que se refirió aún no existía el arma atómica.
Hay quien, por mucha historia europea que tenga en la cabeza, pierde totalmente como aquél el sentido de la realidad. Y otro que parece haberlo también perdido es el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius.
El político socialdemócrata viajó otra vez esta semana a Kiev, donde anunció que Alemania y Ucrania se dedicarán a la producción conjunta de armas, entre ellas misiles de largo alcance, capaces, esto es, de alanzar objetivos muy al interior de Rusia.
En la conferencia de prensa que dio junto al todavía presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, Pistorius prometió al país invadido ayuda militar por nueve mil millones de euros sólo en este año.
Como otros dirigentes de su partido, entre ellos el vicecanciller, Lars Klingbeil, Pistorius no parece inmutarse por la publicación por su ala izquierda de un manifiesto que apuesta por el diálogo diplomático con Moscú frente al rearme alemán.
Antes de volar a la capital ucraniana, Pistorius declaró a la prensa que el manifiesto de sus correligionarios, fuertemente criticado por cierto por la mayoría de los medios germanos, entregados todos ellos a la causa atlantista, demostraba un total sentido de “pérdida de la realidad”.
¿No será, por el contrario, haberla perdido totalmente pensar que con enviar cada vez más armas a Ucrania mientras ese país se queda sin hombres para manejarlas podrá derrotarse un día al “nuevo Hitler”?