Lamer el trasero - por Joaquín Rábago

Recientes de Joaquín en La casa de mi tía

Lamer el trasero

Joaquín Rábago

Debe darnos vergüenza como europeos ver al holandés secretario general de la OTAN, Mark Rutte,  lamerle el trasero a Donald Trump – perdóneseme tan vulgar expresión-  para conseguir sus favores.

TRUMP RUTTE

 

Favores que consisten, por ejemplo, en que el presidente de EEUU se digne aprobar la venta a la OTAN de sistemas armamentísticos “made in USA” destinados a Ucrania  y cuya factura pagarán enteramente los europeos.

Ya en un anterior mensaje a Trump, que el Presidente,  en su inmensa vanidad, reprodujo en su red social,  Rutte elogiaba al republicano por haber conseguido algo que no lograron sus predecesores.

A saber, que los gobiernos europeos se comprometieran  a  gastar hasta un 5 por ciento del PIB en defensa aunque tuvieran para ello que recortar el gasto social,  como sin duda va a ocurrir.

Sucede que, como demostró ya con motivo de la llamada crisis de la deuda griega – “Ni un céntimo más para Grecia”- Rutte se muestra tan fuerte con los débiles como blando con los poderosos.

Y ahora, convencido de que, adulando a Trump, lograría que  el Presidente se sumase a las posiciones europeas frente a Rusia, el holandés volvió una vez más a la carga.

“Señor presidente, querido Donald, le dijo,  Es algo grande, realmente grande que quieras que Ucrania pueda seguir defendiéndose, y quieres también que paguen los europeos, lo cual es lógico”.

“Lo grande” que elogiaba el sicofanta neerlandés, era la decisión de Trump de autorizar la venta a los europeos a través de la OTAN de armas y municiones para las Fuerzas Armadas de la acorralada Ucrania de Volodímir Zelenski.

TRUMP ZELENSKI ChatGPT

Al igual que otros líderes europeos,  como el premier británico Keir Starmer o el canciller alemán, Friedrich Merz, Rutte se mostraba convencido de haber conseguido hacer cambiar de opinión a Trump.

Pero siendo Trump quien es, un político sin convicciones, que sólo piensa en el negocio, sobre todo el personal, al final no está nada claro que su Gobierno esté dispuesto a seguir ayudando a los dirigentes europeos a continuar sine die, como quieren, la guerra de Ucrania.

Por lo pronto ha dado un plazo de cincuenta días al presidente Putin antes de cumplir su amenaza de aplicar aranceles punitivos del 100 por ciento a los países que sigan comprando el petróleo o el gas ruso.

Y muchos creen que es un plazo demasiado largo durante el cual las fuerzas rusas podrán seguirán avanzando y ocupando territorio ucraniano. Y “matando a civiles”, como dice la especialmente rusófoba jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.

¿Habrá conseguido Rutte con sus vergonzosas lisonjas algo más que alimentar el ego del Donald? 

Lo que es seguro es que muchos en el mundo ancho y ajeno seguirán despreciando lo que perciben como servilismo europeo.

JOAQUÍN RÁBAGO