Los marineros rusos no pueden pisar tierra - por Joaquín Rábago
Los marineros rusos no pueden pisar tierra
Joaquín Rábago
En lo que suena a clara violación de la legislación internacional se ha impedido últimamente a marineros rusos pisar tierra tras atracar sus buques mercantes en puertos alemanes del Báltico o del mar del Norte.
Tales casos de discriminación por parte de la policía portuaria no se dan sólo en puertos alemanes, sino también otros de Dinamarca, Bélgica y el Reino Unido, según denuncia el diario alemán Junge Welt.
Y da igual que esos marineros trabajen en buques con bandera rusa o, como ocurre en tantos casos, en barcos con un pabellón de los llamados “de conveniencia”.
Lo habitual es que los marineros de cualquier país aprovechen esas escalas para recuperarse de semanas de duro trabajo a bordo, telefonear a sus familias o para cualquier otra cosa.
Naturalmente, hay excepciones a las normas establecidas para ese tipo de desembarcos por la Convención para la Facilitación del Tráfico Marítimo Internacional, a la que se han adherido 130 países.
En 2018 se añadió a la convención un artículo que obliga a las autoridades portuarias a permitir el desembarco a los marineros sin discriminación por color de la piel, sexo, religión, nacionalidad, orientación política o el pabellón que pueda llevar su buque.
Preguntada por esas prohibiciones discriminatorias en puertos germanos, la policía adujo como argumentos el código de fronteras de Shengen, la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE o la “situación de inseguridad internacional”, que exige un examen caso por caso.
El diario alemán informa por ejemplo del caso de un buque cuyo capitán era ruso, los oficiales ucranianos y el resto de la tribulación filipina: a todos, con excepción del capitán, se les permitió bajar a tierra.
Esta semana se celebró el Día del Marinero, en el que la Organización Marítima Internacional volvió a hacer un llamamiento a favor del respeto en mares y puertos a quienes se dedican a la marina mercante.
El lema elegido por esa organización dependiente de Naciones Unidas reza en inglés “My-Harassment-Free Ship”, que puede traducirse libremente por “A mi barco no se le hostiga”.
De acuerdo con el derecho internacional, en cada buque tienen aplicación las leyes y regulaciones del país donde está registrado, aunque lleve, como ocurre en tantísimos casos, una bandera de conveniencia.
Según las últimas estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, casi un cuarto de los alrededor de 100.000 buques mercantes registrados tiene un pabellón de ese tipo.
Se trata de banderas de países como Liberia, Panamá, las islas Marshall y otros muchos donde se pagan menos impuestos o son más laxas las regulaciones en materia laboral.