Las monarquías del Golfo señalan sólo a Irán y no a sus agresores - por Joaquín Rábago
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Las monarquías del Golfo señalan sólo a Irán y no a sus agresores
Joaquín Rábago
Las monarquías feudales del Golfo Pérsico, en su mayoría establecidas durante la época colonial británica, han decidido que una vía crucial para sus exportaciones de petróleo como es el estrecho de Ormuz tiene que estar abierto a los buques de cualquier nacionalidad.
Y sus gobiernos, integrados en el Consejo de Cooperación del Golfo, apoyan una resolución presentada por Baréin en el Consejo de Seguridad de la ONU que reclama medidas urgentes para forzar la libre navegación por esas aguas.
De momento no se sabe cuándo se votará finalmente porque se está negociando el texto con China, Rusia y Francia, tres países que tienen poder de veto en ese órgano.
El texto inicialmente acordado por Baréin y los otros miembros del Consejo de Cooperación además de Jordania -Arabia Saudí, Katar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán- proponía medidas exclusivamente “defensivas” para desbloquear totalmente Ormuz y disuadir a quienes traten de impedirlo.
Pero no parece que Rusia y China vayan a ser esta vez tan complacientes como en la ocasión anterior, cuando se abstuvieron en la votación de otra resolución presentada también por Baréin que exigía poner inmediatamente fin a los ataques contra los países del Golfo y Jordania.
En el debate que antecedió a la votación, Moscú y Pekín criticaron que en ella no se hiciera referencia alguna a la agresión ilegal y no provocada a Irán por Estados Unidos e Israel, pese a lo cual optaron en el último momento por abstenerse.
La nueva resolución sigue la misma línea y así omite toda referencia a la raíz del conflicto militar, lo que ha vuelto a suscitar sus críticas y podría, de no modificarse, ser vetada por ambos gobiernos.
Los miembros del Consejo de Seguridad del Golfo albergan en su territorio bases militares de Estados Unidos que sirvieron ya en la llamada “guerra de los doce días” del pasado junio para el ataque masivo de la superpotencia e Israel a la República Islámica.
Esta vez, sin embargo, los iraníes han decidido no excluir de sus contraataques a sus vecinos árabes, cuyos regímenes Teherán considera que están vendidos a Estados Unidos.
Así, la Guardia Revolucionaria iraní no se ha limitado a atacar las numerosas bases militares que EEUU tiene en la región, sino que también han resultado dañados puertos, buques e infraestructuras petroleras de sus vecinos árabes, a los que acusa de complicidad con el enemigo.