Ni Berlín ni Bruselas mandan en Hungría - por Joaquín Rábago
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Ni Berlín ni Bruselas mandan en Hungría
Joaquín Rábago
Ni Berlín ni Bruselas mandan en Hungría, sino que el Gobierno de Budapest es soberano a la hora de defender sus intereses.
Ése es más o menos el mensaje enviado a sus socios comunitarios, aunque sin nombrarlos expresamente, por el ministro húngaro de Exteriores Péter Szijjártó.
El jefe de la diplomacia húngara aludía así a las críticas de algunos de los socios, entre ellos el canciller federal alemán, Friedrich Merz, al viaje a Moscú de su primer ministro, Viktor Orbán, auténtica “oveja negra” del rebaño europeo.
En una conferencia celebrada en Berlín junto a su colega esloveno, Robert Golob, Friedrich Merz acusó a Orbán de viajar a Moscú para entrevistarse con el presidente ruso, Vladimir Putin, “sin mandato europeo”.
Y añadió que no le sorprendía el paso dado por Orbán pues no era la primera vez que actuaba “de forma autónoma”, es decir soberana, algo que parece irritar especialmente en la capital comunitaria.
Pero ¿no están defendiendo al mismo tiempo los europeos el derecho de la Ucrania de Volodímir Zelenski a defender su soberanía frente a cualquier presión exterior?
Merz puso en duda al mismo tiempo que Merz fuera a lograr en Moscú parar la guerra de Ucrania cuando ése no era, sin embargo, el motivo de su viaje. Pero no importa.
“Orbán tiene sus propias ideas sobre cómo poner fin a la guerra, pero hasta ahora no se han convertido en realidad”, comentó el alemán.
Y le secundó su homólogo esloveno, Golob, cuando expresó su esperanza de que la visita de Orbán al Kremlin no fuera a causar “graves daños”.
“No podemos esperar al menos ningún beneficio de la misma”, agregó el visitante.
El jefe de la diplomacia húngara, Szijjártó, se encargó de poner a sus colegas en su sitio: “Hungría es un país soberano que formula su política exterior de acuerdo con sus intereses nacionales”.
La visita de Orbán a Moscú tenía como objetivo garantizarse el suministro de gas y petróleo rusos tras la excepción temporal en el caso de Hungría, país sin costa, de las sanciones impuestas a los hidrocarburos rusos por el presidente Donald Trump.
Putin aseguró al Gobierno húngaro que Rusia cumplirá cabalmente sus obligaciones de suministro de gas y petróleo en los volúmenes acordados con Budapest.
Viktor Orbán es, por otro lado, uno de los dirigentes europeos que más fuertemente se oponen al plan de Bruselas de utilizar los activos rusos congelados en el banco Euroclear, de Bélgica, para conceder un crédito multimillonario a Kiev y financiar así tanto su rearme como su reconstrucción cuando acabe el conflicto miltiar en Ucrania.
A diferencia de la mayoría de sus colegas, que siguen haciéndose ilusiones sobre esa guerra, Orbán tiene los pies en el suelo y sabe que las fuerzas de Kiev serán derrotadas, no podrá obligarse a Rusia a pagar reparaciones y serían los europeos finalmente los paganos si hubiese que devolver ese crédito.