SUECIA: ¡Si Olof Palme levantara la cabeza! - por Joaquín Rábago
SUECIA:
¡Si Olof Palme levantara la cabeza!
Joaquín Rábago
Suecia decidió en 2022 junto a Finlandia renunciar a décadas de neutralidad para convertirse en miembro activo de la OTAN, y como nuevo converso parece tomárselo muy en serio aconsejando incluso a sus socios a ayudar a Ucrania a dirigir mejor los drones para atacar a Rusia.
En la conversión aliancista del Gobierno sueco tuvo un papel destacado la familia más rica y poderosa del país, los Wallenberg, que, pese al bajo perfil con el que opera, controla empresas transnacionales, entre ellas grandes fondos de inversión.
Wallenberg: la familia que marcó la economía de Suecia - de Gunnar Wallenberg
Su miembro más conocido es, sin embargo, el diplomático sueco Raoul Wallenberg, que durante la Segunda Guerra Mundial salvó a miles de judíos húngaros del Holocausto y a quien detuvo el Ejército Rojo tras su entrada en Budapest por considerarle espía estadounidense. Los soviéticos certificaron su muerte ocurrida supuestamente en 1947 en una prisión de ese país.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los Wallenberg colaboraron al mismo tiempo con los aliados, británicos y estadounidenses, y con la Alemania hitleriana. El banco Enskilda (SEB), de su propiedad, sirvió entonces de tapadera a muchas empresas germanas, entre ellas Bosch e IG Farben.
Actualmente, la familia controla el gran holding Investor AB, propietario mayoritario de las empresas más importantes del país, entre ellas Ericsson, del sector de las telecomunicaciones, y Saab, activa en la industria aeroespacial y de defensa.
Según el periodista independiente sueco Mats Nilsson, en el ingreso de Suecia en la OTAN tras abandonar la neutralidad y sin que, como ocurrió también en Finlandia, se consultara a la población, los Wallenberg tuvieron un papel clave.
Uno de los miembros más destacados de la familia acompañó incluso al primer ministro sueco en el avión en el que acudió a la reunión en la que iba a tratarse la adhesión del país a la Alianza Atlántica.
Y como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, los Wallenberg no han querido poner todos los huevos en la misma cesta, y así, comenta Nilsson, han conseguido la adhesión del país también a la llamada Pax Sílica.
Ésta es una alianza estratégica lanzada en 2025 para garantizar y blindar la cadena de suministro de tecnología avanzada: el nombre combina las palabras “paz” y “sílice”, por el material utilizado en la fabricación de los microchips.
Suecia es miembro de esa iniciativa, creada por EEUU en rivalidad con China, y a la que también pertenecen otros países europeos como el Reino Unido, Finlandia, Noruega, Grecia y Países Bajos, además de otros de distintos continentes como Australia, Corea del Sur, India, Japón y Emiratos Árabes Unidos.
La familia Wallenberg ha establecido también por su parte otra alianza industrial estratégica conocida como “Nordic Compass”, cuyo objetivo declarado es colaborar en sectores como la energía, la defensa, la llamada “tecnología profunda”, pero que, según Nilsson, busca sobre todo “militarizar el Ártico”.
¡Ay, si levantara la cabeza aquel gran pacifista sueco que fue el primer ministro Olof Palme, víctima en 1986 de un magnicidio nunca aclarado!