Los europeos se involucran cada vez más directamente en el conflicto ucraniano - por Joaquín Rábago
Los europeos se involucran cada vez más directamente en el conflicto ucraniano
Por Joaquín Rábago
Según el primer ministro sueco, Ulf Kristensson, los europeos deberían ayudar a los ucranianos a guiar los drones con los que atacan a Rusia. Mientras tanto, su Gobierno confirmó la entrega a Ucrania de dieciséis cazas Gripen para su defensa.
Las minúsculas Repúblicas Bálticas han permitido el paso de drones ucranianos por su espacio aéreo, y si alguno cayó, como ha ocurrido, en su territorio, la culpa era sólo de Rusia, que con medios electrónicos los desvió aviesamente de su rumbo para que cayeran en territorio de la OTAN.
Algunos miembros de la Alianza Atlántica, los nórdicos y en especial los del Báltico, la nueva Europa” en palabras de Donald Rumsfeld, están cada vez más directamente implicados en la guerra de Ucrania. Sin olvidar por supuesto a la pérfida Albión y su servicio secreto el MI6.
¿Acaso ignoran la definición que se da en la resolución número 3314 de la ONU de lo que es agresión contra otro país? Agresión es también permitir la utilización a un país beligerante del propio territorio para agredir a un tercero.
¿No es eso lo que hacen, por ejemplo, los Estados árabes del Golfo si permiten a Estados Unidos utilizar sus bases para atacar a Irán? ¿No los convierte automáticamente en agresores?
¿No es también convertirse en agresor permitir a operadores de drones ucranianos actuar desde el territorio de un país de la OTAN como puede ser Lituania?
La Unión Europea, que comenzó como un proyecto de paz, se ha convertido mientras tanto en una especie de OTAN bis, dispuesta a sustituir a la original si Estados Unidos finalmente se retirase de esa alianza militar, como amenaza Donald Trump.
Incluso tiene ahora un comisario de Defensa en la persona del político lituano Andrius Kubilius, que no deja de asustar a los europeos con el oso ruso.
“Putin podría estar preparado para agredir a un país de la OTAN”, afirma Kubilius mientras llama a fortalecer la industria militar europea, que para eso le pagan.
¿Se han olvidado nuestros dirigentes que la política de seguridad tiene, o al menos debería tener dos componentes: la defensa y la diplomacia? Ocurre que mientras se carga todo el peso en el primer pilar, se relega el segundo totalmente al olvido.
La palabra “diplomacia” es tabú en Europa. No la escucha uno nunca salir de boca de los políticos, pero tampoco preguntan por ella los medios. Y si alguien osa mencionarla, se ve inmediatamente tachado de “putinista”.
En alemán, por ejemplo, a quienes hablan de la necesidad del diálogo con el Kremlin se los llama “Putinversteher”, lo que se deriva del verbo “verstehen”, que significa “comprender”. Es decir, el que comprende a Rusia.
Pero ¿desde cuándo “comprender”, es decir, entender las razones del otro es algo condenable? ¿No es, por el contrario, requisito indispensable de la diplomacia? Comprender no es lo mismo que ser “comprensivo”. Pero no interesan ya los matices, sólo vale la brocha gorda.
¿Por qué se condena, por ejemplo, sin paliativos el último ataque masivo ruso a Ucrania con drones y misiles hipersónicos, pero no se menciona la masacre que habían llevado a cabo antes los ucranianos contra una residencia estudiantil en el Donbás y que resultó en muchas más muertes, además de adolescentes mientras dormían?
Los europeos no parecen comprender que tienen enfrente a una potencia nuclear que se siente a su vez amenazada por tanta retórica belicista. Y cuando digo “ los europeos”, me refiero a los gobiernos que no a los ciudadanos, a quienes no se ha consultado, como no se preguntó a suecos o finlandeses cuando sus gobiernos decidieron abandonar la neutralidad.
Hablar, por ejemplo, como han hecho algunos , de que la OTAN podría fácilmente, si se lo propusiera, tomar el control del exclave ruso de Kaliningrado es una irresponsable provocación. Rusia jamás lo toleraría y estaría incluso dispuesta a utilizar su arsenal atómico para evitarlo.
Europa no podría hacerlo en ningún caso sin Estados Unidos, y es muy de dudar que Washington fuese a venir al rescate de los europeos, arriesgándose a una guerra nuclear con un país que tiene incluso más bombas atómicas en su arsenal.
Que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, haga todo lo posible por arrastrar a los europeos a su guerra con Rusia con el argumento de que su país está defendiendo a Europa y sus valores es entendible. No lo es en cambio que los gobiernos europeos acepten tan irresponsable envite.