OTAN Al final todos firmaron lo que quería Trump - por Joaquín Rábago

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Al final todos firmaron lo que quería Trump

Joaquín Rábago

Al final,  los treinta dos países de la OTAN firmaron ese 5 por ciento del PIB en gasto militar que demandaba el césar de la Casa Blanca, secundado por su palafrenero, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

OTAN LA HAYA

Algunos,  como Alemania, Holanda, los minúsculos bálticos y,  por supuesto, el Reino Unido,  lo hicieron con verdadero entusiasmo; otros, como España, Bélgica, Hungría y alguno más, más bien  a regañadientes.

Nuestro presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adujo  que España no estaba en condiciones de cumplir el objetivo propuesto. Ya veremos si todo queda en mero teatro.  

SÁNCHEZ

Además, si las próximas elecciones, cuando quiera que se celebren, las gana el Partido Popular, las objeciones que presentó el líder del PSOE se las llevará el viento: la derecha firmará el 5 por ciento y lo que haga falta.

En qué va a emplearse todo el dinero presupuestado, y del que no sabe todavía bien de dónde saldrá,  es en parte secreto oficial aunque el propio Mark Rutte dio en La Haya algunas pistas: hay que quintuplicar la actual capacidad aérea militar de la Alianza.

Se fabricarán además miles de carros de combate y otros vehículos acorazados así como millones de municiones porque hay que disuadir a la Rusia de Putin, que nos amenaza a  todos y no sólo a Ucrania.

Hablando de Ucrania, a pesar del apoyo manifestado por todos los líderes europeos al país que tan valientemente se defiende frente al invasor, no ha vuelto a hablarse como en la pasada cumbre de la “inevitabilidad” de su entrada en la OTAN.

Ni siquiera se organizó un nuevo consejo OTAN-Ucrania a nivel de jefes de Estado y de Gobierno. En su lugar hubo sólo una reunión de titulares de Exteriores.

Y el propio presidente Volodímir Zelenski tuvo que contentarse con que le invitasen a la cena con sus  homólogos aliancistas y con aparecer en una foto junto a Rutte, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el del Consejo Europeo, António Costa.

Foto que irritó a su némesis, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien escribió en la red social X que la UE se fundó para llevar “ paz y rosperidad” a sus miembros y que el eventual ingreso de Ucrania en la organización acabaría con todo eso.

Cierta inseguridad provocaron, por otro lado,  unas ambiguas palabras de  Donald Trump sobre el artículo 5 de la Alianza, referente a la seguridad colectiva.

Que EEUU pudiera acudir en ayuda inmediata de cualquiera de sus aliados en caso de ataque era, según el Presidente, cuestión de interpretación.

Llama también la atención que a la cumbre de la OTAN no acudiesen los cuatro jefes de Estado y de gobierno del espacio indo-pacífico invitados: solo viajó a La Haya el primer ministro neozelandés, Christopher Luxon.

El jefe del Gobierno australiano, Anthony Albanese  el japonés Ishiba Shigery o el recién elegido presidente surcoreano, Lee Jae-myung excusaron su ausencia con distintos pretextos. 

Lo que les interesaba era hablar con Trump sobre todo de aranceles, algo que no pudo ser en la cumbre del G-7 en Canadá, que el Ppresidente de EEUU abandonó precipitadamente por la crisis militar con Irán.

Y tampoco parece que estén dispuestos aquéllos a un esfuerzo armamentístico frente a China como les exige Trump. Les preocupa más la economía de sus países.

 

JOAQUÍN RÁBAGO