UNIÓN EUROPEA: ¿De qué vasallaje hablamos? - por Joaquín Rábago
UNIÓN EUROPEA:
¿De qué vasallaje hablamos?
Joaquín Rábago
Leo en el diario El País que un informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores advierte a la UE del riesgo de “vasallaje” a Estados Unidos.
Gloria Rodríguez-Pina EL PAÍS
¡Ya era hora!, pienso nada más leer el titular, antes continuar la lectura de la noticia y ver de qué se trata en realidad.
Y lo que busca en el fondo ese informe es denunciar a países europeos a cuyos líderes el autor, un tal Pawel Zerka, acusa de amplificar el discurso ultraconservador del presidente Donald Trump.
Se trata del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y de sus homólogos de Eslovaquia e Italia, Robert Fico, y Giorgia Meloni, respectivamente.
Resulta, sin embargo, que al menos los dos primeros se han revuelto contra las directrices de Bruselas que prohíben todo diálogo con Rusia por la guerra de Ucrania.
Es cierto que sobre todo Orbán comparte la ideología ultraconservadora y anti woke del cada vez más despótico ocupante de la Casa Blanca.
Tampoco se salva, es cierto, la neofascista Meloni, pero Bruselas se olvidó rápidamente de su vieja admiración por Mussolini en cuanto la italiana se sumó a la guerra de la OTAN contra la Rusia de Putin.
Es sobre todo la ruptura de la disciplina comunitaria frente a Rusia por parte de los gobiernos de Budapest y Bratislava, los dos rebeldes de la UE, lo que escuece particularmente en Bruselas.
Por “vasallaje” europeo, uno entiende, por ejemplo, la actitud sumisa de los gobiernos del continente hacia las directrices de la Casa Blanca en materia de armamento.
Que aceptasen prácticamente sin rechistar la exigencia de Trump de dedicar hasta el 5 por ciento del PIB a gasto militar con independencia de lo que eso suponga para el mantenimiento de los servicios públicos.
Que nada dijesen cuando Estados Unidos -o un comando ucraniano, si fuésemos a creer a la CIA- dinamitó los gasoductos del Báltico por los que llegaba a Europa el gas barato ruso y los obligase a comprar el tres o cuatro veces más caro procedente del país de Trump.
Que la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, acudiese dócilmente a Escocia a firmar con Trump un acuerdo comercial y de inversiones totalmente leonino que supone la claudicación de los países europeos ante las exigencias de EEUU.
Y sí, es también cierto que hay una guerra cultural, que Estados Unidos está desgraciadamente ganando debido, entre otras cosas, al poder de sus tecnológicas y a la tardanza de la respuesta europea a ese desafío.
Pero no parecía ser esto último lo que más escuece en Bruselas, sino sobre todo el cuestionamiento de los llamados “valores liberales”, que la Comisión identifica sin más con “democracia”.