¿Quiere sumarse la UE a la cruzada antichina de Trump? ¿Se someterán otra vez dóciles los europeos? - por Joaquín Rábago

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¿Quiere sumarse la UE a la cruzada antichina de Trump? ¿Se someterán otra vez dóciles los europeos?

Joaquín Rábago

TRUMP Y XI, CON ÚRSULA AL FONDO

¿Pretende la Comisión Europea sumarse a la cruzada antichina de Donald Trump para ver si así le convence de que revoque los exorbitantes aranceles que ha impuesto a las exportaciones de la UE?

Mientras el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, hablaba en Bruselas de las futuras relaciones de su país con la UE, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, buscaba a su vez en Washington cómo resolver el conflicto comercial transatlántico.

WANG YI  MAROS SEFCOVIC

Los aranceles punitivos con los que el presidente estadounidense amenaza a los europeos son un duro golpe para el continente y de modo muy especial para su principal potencia exportadora, Alemania.

A la UE no le queda más remedio que intentar un mayor equilibrio en las relaciones comerciales con EEUU o buscar alternativas, y ahí es donde corresponde a China un papel muy  importante.

Con sus 1.400 millones de habitantes, China es un mercado muy goloso que Europa no debería  perder en ningún caso.

Pero la estrategia que parece seguir la Comisión Europea es otra a juzgar por la propuesta que lanzó en la última cumbre del G7, en Canadá, su presidenta.

En un claro intento de congraciarse con Trump, la alemana Ursula von der Leyen pareció dispuesta a sumar a Europa a su cruzada antichina.

“Creemos firmemente, dijo la alemana,  que los mayores retos no están en el comercio entre los socios del G7, sino que la causa principal de nuestros problemas está en la adhesión de China en 2001 a la OMC”.

Von der Leyen criticó a China por negarse a aceptar el sistema internacional basado en reglas , subvencionar masivamente a su industria y generar sobrecapacidades que su propio mercado no es capaz de absorber.

Pekín parece sospechar que la presidenta de la Comisión trata de intenta conseguir para ese bloque comercial un acuerdo como el que han firmado últimamente Washington y Londres y que supone importes recortes arancelarios a las exportaciones británicas de automóviles y del sector aeroespacial.

Acuerdo con el que el primer ministro británico, Keir Starmer, acepta  implícitamente el escrupuloso respeto por su país de las normas de seguridad que impone EEUU a las cadenas de suministro, lo que en la práctica equivale a excluir los fabricantes chinos de componentes.

KEIR STARMER

Los dirigentes chinos temen que la UE termine aceptando también  esas imposiciones de Washington que los perjudican directamente, lo que explica la insistencia de Pekín en los controles de exportación de sus tierras raras como medio de presión.

Las críticas a Pekín tanto de la presidenta de la Comisión en la reunión del G7 como de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien acusó en Bruselas a los chinos de ciberataques y prácticas comerciales ilegales sólo cabe interpretarlas como un intento de congraciarse con Trump.

 ¿Dará resultado esa táctica, similar a la empleada con Trump por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte?  ¿O perderá Europa por partida doble, en Washington y en Pekín, como temen algunos analistas?

JOAQUÍN RÁBAGO