EEUU muestra otra vez su enorme hipocresía al levantar las sanciones contra Siria - por Joaquín Rábago
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EEUU muestra otra vez su enorme hipocresía al levantar las sanciones contra Siria
Joaquín Rábago
Estados Unidos ha dado muestras una vez más de su monumental hipocresía cuando habla de derechos humanos levantando las sanciones contra Siria pese a las masacres cometidas bajo su hombre fuerte, Ahmed al-Charaa.
El Gobierno de Donald Trump ha suspendido la mayoría de las sanciones contra el anterior Gobierno de Bashir al-Ásad, que redujeron a la población a la miseria y facilitaron la toma del poder por al-Charaa, ex líder del grupo terrorista Hayat Tahrir-al sham, a su vez una escisión de Al Qaida.
Las sanciones económicas son uno de los métodos preferidos por Washington para desestabilizar los países cuyo gobierno o sistema económico desaprueba, algo que ha intentado también una y otra vez con desigual fortuna en su propio patio trasero.
Desde que comenzó en 2011 su guerra económica contra el presidente al-Ásad para derribar su régimen, las sanciones han sido el instrumento utilizado por Washington en coordinación con sus aliados Israel y Turquía.
Que en ningún caso se trataba para EEUU de defender la democracia o los derechos humanos lo demuestra el hecho de que bajo el no electo al-Charaa se han cometido en Siria las peores masacres contra la minoría religiosa alauita, a la que pertenecía el anterior jefe de Estado, sin que nadie en Occidente parezca protestar.
Lo atestigua un trabajo de investigación de la agencia británica Reuters basado en las declaraciones de más de doscientas familias, cuarenta funcionarios de seguridad e islamistas a las órdenes del nuevo gobierno.
De creer esos testimonios, y hay vídeos que prueban su veracidad, los alauitas asesinados por los islamistas superan los 1.500, y la cadena de mando lleva directamente al nuevo gobierno del terrorista reciclado Ahmed al-Charaa.
La estructura de mando llega al ministerio de Defensa cuyo portavoz, Hasán Abel Ghani, coordinó la feroz campaña contra los aluitas a través de internet y agradeció luego su trabajo a los responsables.
Ninguno de los culpables de esa carnicería ha sido acusado hasta ahora, sino todo lo contrario. El cabecilla de la brigada Sultan-Suleimán-Sha, Mohammed Al-Dschasim, fue promovido a general de brigada.
Al igual ocurrió con el jefe de la división Hamsa, Saif Bulad Abu Bakr mientras que el hombre al frente de la división de elite 400, Abul Jair Taftanas, ascendido también a general, está hoy al mando de las regiones de Lakatia y Tartus, donde se cometieron las matanzas.
Mientras tanto y a pesar de lo ocurrido, la secretaria de Estado de Marco Rubio se propone revisar la consideración de Siria como país que apoya el terrorismo internacional.
Para complacer a Washington y a su aliado sionista, los nuevos gobernantes de Damasco ya no reclaman los altos del Golán, arrebatados en su día por Israel a Siria, algo que cuenta con la aprobación de Washington.
La única condición que ha puesto el hombre fuerte sirio es que Israel reconozca a su Gobierno de transición y que retire además sus fuerzas del sur del país.