REINO UNIDO: ¿Volverá a maniobrar la derecha laborista para frenar a la izquierda del partido? - por Joaquín Rábago

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REINO UNIDO: 

¿Volverá a maniobrar la derecha laborista para frenar a la izquierda del partido?

Joaquín Rábago

¿Volverá a sus sucias maniobras la derecha laborista para frenar a su sector más a la izquierda tras la humillante derrota del partido del premier Keir Starmer en las recientes elecciones municipales y regionales del Reino Unido?

STARMER CON CORBYN, EL LIDER DE IZQUIERDA A QUIEN SABOTEÓ

Es lo que temen algunos analistas británicos, entre ellos el joven periodista Owen Jones o el veterano diputado de ese partido Clive Lewis, conocido por sus posturas republicanas, antisionistas y pro inmigración.

CLIVE LEWIS

Ambos coinciden en que la derecha neoliberal del partido tratará de impedir la llegada al número 10 de Downing Street de alguien como el popular alcalde de Manchester Andy Burnham, que representa a la izquierda moderada laborista.

El problema de Burnham es que no es de momento miembro de la Cámara de los Comunes, por lo que tendría que ocupar el escaño que dejara voluntariamente algún parlamentario, lo que la derecha del partido podría tratar de impedir.

ANDY BURHAM

El favorito del sector conservador para sustituir eventualmente a Starmer parece ser el actual ministro de Sanidad, Wes Streeting, en el que Jones y Lewis ven un peligro porque significaría la consolidación del ala blairista (por Tony Blair) del laborismo  y ahuyentaría aún más al electorado tradicional.

El premier Starmer hizo ya antes todo lo que pudo para evitar que Burnham, a quien parece considerar su principal rival, dejara  la alcaldía de Manchester y pudiese ocupar un encaño en los Comunes que le permitiese aspirar a la jefatura del Gobierno y por tanto a sustituirle un día.

En opinión de Jones y de Lewis, el favorito de los neoliberales, Streeting es un “acólito” de Peter Mandelson, el ex ministro de los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown además de comisario europeo de Comercio cuando el Reino Unido formaba aún parte de la UE.

El nombramiento de Mandelson en diciembre de 2024  por Keir Starmer como embajador británico en Estados Unidos contribuyó rápidamente al desprestigio del primer ministro al hacerse pública su relación con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, a quien aquél había  pasado al parecer información confidencial del Gobierno.

Starmer, ya muy impopular entre el electorado tradicional del partido por sus medidas antisociales, y en el seno de la clase progresista urbana, por sus ataques a la libertad de expresión en los temas relacionados con Israel, no pudo justificar el nombramiento de Mandelson, y desde el estallido del  escándalo no ha logrado levantar cabeza.

Una parlamentaria laborista poco conocida  hasta ese momento llamada Catherine West inició una recogida de firmas entre sus correligionarios de la Cámara de los Comunes en contra de la continuación de Starmer al frente del Gobierno y dio de plazo al primer británico hasta septiembre para que dimitiese.

De nada sirvió el discurso vacuo, autocompasivo y en clave europeísta que pronunció Starmer tras la debacle electoral, en el que habló de los “valores” que defendía y de los “peligrosos enemigos” a los que se enfrenta el Reino Unido, en alusión a la ultraderecha nacionalista de Nigel Farage o a la izquierda de los Verdes, ambos triunfadores en las elecciones municipales de la pasada semana.

Sus palabras, junto al estrambótico nombramiento del ex premier Gordon Brown como enviado especial para finanzas globales, demostraron una vez más a los votantes que, al igual que otros líderes europeos, Starmer está totalmente aislado de la realidad, ajeno a las preocupaciones de los ciudadanos en asuntos como el coste de la vida, la inmigración o la vivienda y más pendiente en cambio del apoyo financiero y militar a Ucrania.

STARMER CON GORDON BROWN

La cuestión ahora es quién le sucederá si se consigue por fin para septiembre su dimisión, pues del perfil de quien le reemplace al frente del Gobierno dependerá el destino definitivo del laborismo británico y sobre todo su capacidad de hacer frente a una eventual coalición de la ultraderecha de Farage con el partido tory.

JOAQUÍN RÁBAGO