Las señales equívocas de Vladimir Putin - por Joaquín Rábago
Las señales equívocas de Vladimir Putin
Joaquín Rábago
En la conferencia de prensa que siguió a la celebración en la plaza Roja de Moscú de la victoria soviética sobre el Tercer Reich, Vladimir Putin, dijo algo así como que la guerra de Ucrania se acercaba ya a su fin.
Según algunos analistas, el presidente ruso sólo había querido expresar así su esperanza de que muchos de los actuales líderes europeos como Macron, Starmer o Merz sean reemplazados en futuras elecciones por otros más dispuestos que ellos a negociar la paz con Rusia.
Las celebraciones del 9 de mayo en Moscú estuvieron precedidas de todo tipo de informaciones y rumores propagandísticos sobre el supuesto estado desastroso de la economía rusa y los éxitos de los drones ucranianos en sus ataques contra las infraestructuras petroleras del país enemigo.
Parece que nadie niega mientras tanto que en círculos militares rusos crece el desconcierto cuando no irritación por la lenta marcha de la guerra, que va ya por su quinto año, y muchos se preguntan cuándo va el Ejército ruso a “luchar en serio” y no permitirá que se traspase ninguna de las líneas rojas del Kremlin.
Algunos militares han propuesto bloquear todos los puertos ucranianos del mar Negro, lo que sería posible, dicen, con la flota de submarinos, así como la voladura de los puentes por los que llega a Ucrania el armamento de la OTAN desde los países vecinos como Polonia o Rumania.
También hablan de destruir los drones ucranianos que atraviesan el espacio aéreo de las Repúblicas Bálticas y Polonia antes de penetrar en Rusia, lo que convierte a esos países en participantes directos en el conflicto.
El historiador estadounidense Vladimir Brovkin, que sigue atentamente los medios rusos y comenta los asuntos del que es su país de origen, dice que el ambiente en Moscú se ha vuelto más tenso que nunca.
La afirmación sarcástica del presidente ucraniano Volodímir Zelenski de que había permitido a Rusia, con la firma del oportuno decreto, celebrar el desfile del Día de la Victoria pese a sus anteriores amenazas de atacarlo con sus drones fue vista en Moscú como una intolerable provocación.
Brovkin considera que la lentitud con la que avanzan las fuerzas rusas en la línea del frente es una decisión exclusivamente política. Rusia tiene instrumentos para lanzar, si se lo propone, un ataque decisivo contra Ucrania. Pero Putin hasta ahora lo ha evitado.
Mientras tanto aumentan en Europa las voces de quienes abogan por negociar con Rusia en lugar de dejar que sean sólo los estadounidenses, sobre todo con un presidente tan errático como Donald Trump, quienes lo hagan.
El presidente ruso ha dicho estar dispuesto a hablar de paz con Volodímir Zelenski, a quien, sin embargo, considera un presidente “ilegítimo” por continuar en el puesto pese a haber agotado hace ya dos años el mandato para el que fue elegido.Eso sí, a condición de que Zelenski vaya a Moscú, algo que ése en ningún caso aceptará.
Preguntado por un periodista quién sería para él aceptable como mediador, Putin mencionó en la conferencia de prensa a su amigo personal, el ex canciller federal alemán Gerhard Schroeder.
Pero al veterano político socialdemócrata, muy vinculado desde que dejó el gobierno de Berlín al sector petrolero ruso, no lo considera nadie imparcial ni en Alemania ni en el resto del continente.
Putin dijo que aceptaría también como interlocutor a cualquiera que no hubiera dicho “cosas malas” sobre su país. Aunque no la mencionó expresamente, parecía excluir así a la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.
En cualquier caso, Rusia no aceptará en ningún caso firmar un alto el fuego sin que se haya llegado antes a un definitivo tratado de paz . Tiene las experiencias negativas de las anteriores negociaciones de Minsk y Estambul y no piensa repetirlas.