La socióloga franco-israelí Eva Illouz relativiza el genocidio del Estado sionista - por Joaquín Rábago
Recientes de Joaquín en La casa de mi tía:
La socióloga franco-israelí Eva Illouz relativiza el genocidio del Estado sionista
Joaquín Rábago
La conocida socióloga y escritora franco-israelí Eva Illouz ve al Estado sionista sumido en una profunda crisis moral y política, pero relativiza el genocidio del que se le acusa.
En una larga entrevista con el semanario alemán Der Spiegel, Illouz afirma que la guerra vuelve a todos brutales, y esa brutalidad no es por tanto una especificidad israelí.
“Los politraumatizados israelíes viven desde hace ya setenta años en la rutina de un estado de guerra permanente, que ellos no se han buscado, sino que se les ha impuesto y que endurece los corazones”, afirma.
“Israel se encuentra en un entorno geográfico hostil, lo cual explica el que sus ciudadanos apuesten por la violencia y la fuerza. Los persigue el miedo a la extinción”, dice Illouz a modo de justificación de esa barbarie.
La socióloga habla de la total “desesperación” de su pueblo, de los que aspiran a la paz, que han perdido toda fe en el futuro. Y cuando esto ocurre, agrega, “todo está perdido”.
Preguntada en concreto por las acusaciones de genocidio contra Israel, Illouz se escuda en que el Tribunal Penal Internacional aún no ha utilizado esa palabra.
¿Por qué emplearla, dice, cuando hay otras que definen lo que sucede como “crímenes de guerra” o “crímenes contra la humanidad”?.
“La palabra es un arma política y los intentos de asociarla a Israel no prosperaron durante mucho tiempo”, explica.
“Si el Tribunal Penal Internacional llega a la conclusión de que se trata de un genocidio, entonces lo aceptaré y lo condenaré como tal”, dice llouz de algo que salta inmediatamente a la vista y que tampoco niegan los ministros más ultras del Gobierno israelí.
“La guerra en Gaza ha vuelto la vida de los palestinos difícil e incluso imposible, la destrucción de las infraestructuras es inimaginable”, reconoce Illouz.
Pero, añade, “tiene que haber una evaluación objetiva de lo que hace Israel en Gaza, libre de “de toda demonización antisemita”.
En lugar de lo que ella llama “difamar” a Israel, la izquierda debería dar la mano a quienes están contra el actual Gobierno y desean la paz, pide la socióloga.
Según ella, “sectores de la izquierda europea y norteamericana no están interesados en la paz, sino que los mueve el odio”.
“Y han contribuido a la radicalización de ambas partes. Negaron desde el principio el horror de la masacre del 7 de octubre, que Hamás cometiera una acción genocida”.
“No reconocieron el derecho de Israel a reaccionar y a defenderse. Esa retórica sólo agrava el odio y aleja cada vez más a los judíos y los palestinos”, afirma Illouz.
“Hasta el 7 de octubre, yo estaba convencida de que los palestinos querían la paz y un Estado propio. Hoy ya no estoy tan segura. Hamás no es un grupo de resistencia anticolonialista sino que quiere exterminar a los judíos”, agrega.
“Los liberales israelíes están tan horrorizados por el resurgir del antisemitismo (entre los artistas, el mundo académico y los activistas de izquierdas) que se sienten impotentes”.
“Hay incluso feministas que niegan que (en aquel atentado de Hamás) se produjeran actos de violencia contra las judías, que exigen que se presenten más pruebas, por ejemplo (la filósofa norteamericana) Judith Butler”.
Siguiendo la propaganda oficial de Israel, Illouz recurre a la vieja cantinela del “antisemitismo” y dice que éste se transforma continuamente y hoy “se disfraza de antisionismo”.
“Cuando, de la forma que sea, el mensaje es que Israel no tiene derecho a la existencia, sólo cabe hablar de “antisemitismo”.
“El antisionismo, dice, combina la retórica emotiva de los derechos humanos con la demonización de Israel. ¿Por qué no se manifiesta nadie contra lo que sucede en Sudán?”, se pregunta en referencia a otro genocidio en marcha.
Illouz parece descargar toda la culpa en el primer ministro, Benjamín Netanyahu, del que dice esperar que un día dé cuentas de todo lo sucedido.
“Netanyahu potenció a Hamás a costa de la Autoridad Nacional Palestia. Y antes del 7 de octubre hizo caso omiso de los avisos que existían sobre un atentado inminente”.
“No consideró tampoco prioritario la liberación de los rehenes y violó el último alto el fuego porque no convenía a sus intereses”, denuncia Illouz.
Y aunque Netanyahu afirma aprobar el llamado “plan de paz” de Donald Trump, nadie puede estar seguro de la sinceridad de sus palabras, dice la socióloga, que confiesa desconfiar tanto del primer ministro israelí como de sus socios de gobierno.