El tremendo error, enquistado, de los políticos: el interés personal, por encima de todo - por Erasmo Quintana
El tremendo error, enquistado, de los políticos: el interés personal, por encima de todo
Erasmo Quintana
Estamos inmersos en la semana grande de la más antigua capital de Gran Canaria, la ciudad de Agáldar. El 25 de julio es la festividad de su Patrón Santiago de los Caballeros, pero desde principio de semana se adivinaba el acontecimiento por el bullicio que todo lo inunda, así como el anunciador mayor que es el Volcán en la cúspide del Pico Ajódar, pues desde lo alto contempla la ciudad que se extiende a lo largo de su falda.
Es espectacular la transformación que ha experimentado mi pueblo con el mandato, sobre todo, de Teodoro Sosa. Es un logro que a él se debe reconocer. Regidor honesto y trabajador, sin embargo, le acompaña una ambición exacerbada que en nuestro parecer lo pierde. Pronto lo veremos en otros cargos de mayor responsabilidad, pero lo que no nos convence del todo es esa mentada ambición que le está haciendo el caldo gordo a Fernando Clavijo y a su socio el PP -nacionalismo insular y derecha nacional, de Tenerife.
Es decir, que rompió con Nueva Canarias, el partido insularista grancanario, y formó otro, Primero Canarias, que le dará fuerza a Coalición Canaria de Tenerife (hijuela de ATI). Así, CC hace en Tenerife lo que NC en Gran Canaria. Hacen el mismo papel, cada una en su feudo. Y algo que no es tan extraño, ya que forma parte del No a todo por el PP: Clavijo se ha bajado los pantalones con su vicepresidente, Domínguez, negándose éste al reparto de los migrantes menores, como hace su colega Ayuso en Madrid, que ha ido al Constitucional opuesta al reparto; luego el cinismo es tanto que aquí, ambos al alimón, le echan la culpa a Sánchez.
Ambas defienden lo suyo, cosa que vemos todos que lo queremos ver: que Tenerife, poco a poco y casi sin que se perciba, ha ido llevándose todas las sedes que pertenecían a Gran Canaria por el Estatuto de Autonomía de Canarias, de suerte que, administrativamente, Tenerife es ya de facto la auténtica Capital de Canarias. El Estatuto dice que en el Archipiélago Canario hay dos capitales, caso único entre las autonomías españolas, pero en la práctica administrativa existe una única primera ciudad: Santa Cruz de Tenerife. Pues bien, a esto se ha unido Teodoro Sosa con su fardo de ambición personal. Perderá su ciudad, Gáldar, y ganará el insularismo irredento de Fernando Clavijo. Ganará Tenerife.
¿Qué viene sucediendo con los políticos de profesión?, que desde una racionalidad básica, pero incomprensible, actúan contra toda lógica las más de las veces en desacuerdo con lo que dicta el buen entendimiento. Y aquí, los problemas de vecindad. Caleta de Arriba entre Gáldar y Guía, al no existir delimitación clara, puede ser por lo que Guía formuló presuntos derechos de jurisdicción en esta zona marítima. Conocida la rivalidad que había entre las dos poblaciones norteñas, hubo sin embargo un acuerdo salomónico, por el que el pago costero de mar, su divisoria sería la calle principal de bajada y lugar adónde rompen las olas. La otra divisoria-frontera que se ha visto en discusión es la que separa a la montaña de Ajódar. Hay un barrio populoso conocido por La Montaña. Sin embargo, lo mismo ocurre con el llamado barrio de La Atalaya, que pertenece a Guía. Al majestuoso promontorio Ajódar, en Gáldar se le conoce como Montaña de Gáldar, y en Guía, el Pico de La Atalaya. En realidad hay una frontera imaginaria que sube por la hondonada de Becerril, y va a parar a la de Caleta de Arriba, partiendo la montaña en dos mitades exactas. Así, que se acabó el pleito político en ambos municipios.
Cosas de este tipo se recogen en la obra que publicó la inglesa viajera en el siglo XIX, Olivia M. Stone, con el sugestivo título: “Tenerife y sus seis satélites”, la que recaló por Guía y Gáldar, en esta última para conocer la célebre para ella Cueva Andamana (la Cueva Pintada). Vestigio guanche que era más conocido por la colonia inglesa que por los propios galdenses. Esta joya, en mi juventud, la tenían completamente abandonada. Tuvo que aparecer el arqueólogo Celso Martín de Guzman, para “resucitarla” y convertirla en la maravilla que es ahora. Tuve ocasión de conocerla, cuando me extrañó ver un grupo de turistas ingleses yendo en dirección a la misma, a los que seguí, comprobando dónde se metían. Al siguiente día me introduje a solas, quedando maravillado de sus pinturas. Fui de los pocos nativos que conocieron aquel tesoro, a finales de los años cincuenta.
Y como de “tesoros” hablamos, hacernos eco de lo demoledor que ha sido el comentario de una ciudadana, que hace desde su amor dolorido, a la primera responsable del importante municipio-capital, Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias. Qué desilusión hemos tenido con esta primera edila cuando desde la Plataforma Ciudadana para el reconocimiento por UNESCO de nuestro singular Casco Histórico Vegueta-Triana como Patrimonio Mundial Cultural, que de sobra lo tiene merecido no solo por atesorar vestigios arquitectónicos inigualables, sino también por su historia tan rica y única, al ser un eslabón principal en la Ruta del Descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón.
En esto, la labor de la alcaldesa (PSOE), ha sido el desprecio altanero más absoluto a los requerimientos de la Plataforma Ciudadana, así como de sus grandes Corporaciones y Colegios Oficiales profesionales y Asociaciones de todo tipo, lo mismo que su Ayuntamiento, Cabildo y Gobierno Autónomo. Todos, incluso la ciudadanía, a favor de la propuesta, menos la alcaldesa, Carolina Darias, a la que no le cuesta un céntimo hacerlo, solo coger amorosamente el deseo grancanario e impulsar a tan alta institución la propuesta, conditio sine qua non, pues el Ayuntamiento es el organismo oficial que UNESCO considera el más concernido, y de donde debe salir. La pregunta que cabe hacerse desde la razón y pura lógica, es ¿la alcaldesa piensa, tal vez, volver a presentarse en las próximas elecciones municipales a un municipio que no ama? ¿O hará igual que su antecesor Augusto Brito, que ante la sospecha de no poder renovar, se fue a las listas del Cabildo Insular? Cosas veredes, amigo Sancho.