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Veinte tesis sobre Marx - por Moreno Pasquinelli

 

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Carlos x. Blanco destaca y traduce este artículo


 

Veinte tesis sobre Marx   

Moreno Pasquinelli

SOLLEVAZIONE

19 de marzo de 2024 

Traducción: Carlos X. Blanco

 

"Quien no espera lo que no parece esperado no podrá descubrir su realidad, porque al no esperarlo habrá convertido en algo inhallable y a lo que ningún camino conduce."

Heráclito

 

Premisa

La doctrina marxista es un producto de su tiempo, de la época en que la burguesía, a pesar del poderoso desarrollo de las fuerzas productivas, no cumplió la promesa de un progreso social humanista y verdadero. Es en ese clima que el proletariado naciente fue considerado el sujeto histórico destinado a lograr la ansiada redención de la humanidad de su estado de abyección. La doctrina marxista -una ingeniosa síntesis de materialismo mecanicista nominalista, historicismo hegeliano y positivismo cientificista-, bajo la apariencia del socialismo científico, logró establecerse como abanderada de la clase proletaria y heraldo de una nueva civilización. En este punto, cuando hemos superado un siglo terrible, debemos tener el coraje de reconocer que incluso la doctrina de Marx, a pesar de su penetrante fisiología del capitalismo, no ha pasado la despiadada prueba de la validación fáctica. La historia es inflexible, castiga a quienes no logran su objetivo, cuya desgracia es tanto mayor cuanto más majestuosa es su profecía.

En virtud de su carácter sincrético, el pensamiento de Marx estaba destinado a dar lugar a múltiples y opuestos "marxismos". Cada uno de ellos ha intentado reformar la doctrina. Si todos estos intentos fracasaron es, en primer lugar, porque ninguno de ellos renunció al fundamento teleológico y finalista de la doctrina. No se trata de reformar el marxismo, ni de realizar una mera deconstrucción. Se trata de situar la batalla por la salida del capitalismo sobre nuevas bases teóricas y políticas. Hacemos llegar nuestra contribución a nuestros compañeros de armas haciendo nuestras las palabras del joven Marx: « La crítica no es una pasión del cerebro, es el cerebro de la pasión. No es un cuchillo anatómico, es un arma. Su objeto es su enemigo, al que no quiere refutar sino aniquilar.

MARX
MARX

DECONSTRUCCIÓN

La doctrina marxista afirma:

– que «el ser humano es la suma de las relaciones sociales»; que "no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social lo que determina su conciencia"; que esta conciencia se explica esencialmente por las "contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas de la sociedad y las relaciones de producción"; que el pensamiento no sería otra cosa que la «reflexión intelectual de los hechos sociales y económicos»; que es "una cuestión puramente práctica" (y no también teórica) "si una verdad objetiva pertenece al pensamiento humano".

– que la historia transcurre “como un proceso natural”; que está "sustancialmente sujeta a las mismas leyes de desarrollo" que la naturaleza; que «la necesidad que aquí se impone por el azar es a su vez, en última instancia, necesidad económica»; que "en la historia el factor económico es el determinante en última instancia".

– que «los modos de producción asiático, antiguo, feudal y burgués moderno pueden ser designados como épocas que marcan el progreso de la formación económica de la sociedad»; que «la burguesía no solo ha fabricado las armas que le traen la muerte; también ha creado a los hombres que las usarán: los obreros modernos, los proletarios»; que «la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado»; que «esta dictadura misma constituye [necesariamente] la transición hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases».

– que "una era de revolución social" madura esencialmente como resultado de la "contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes"; que las "relaciones de producción burguesas" serían "la última forma antagónica del proceso de producción social" y que "con esta formación social termina así la prehistoria de la sociedad humana"; que "El medio -el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas sociales- entra en conflicto permanente con el fin estrecho, la valorización del capital existente".

– que «la filosofía no es otra cosa que la religión reducida a pensamientos, y que por tanto debe ser condenada, al ser una nueva forma de presentar la alienación del ser humano»; que «la moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología [son «formas ilusorias en las que se desarrollan las luchas reales de las diferentes clases»] que no tienen ni autonomía ni historia»; que la "ciencia real y positiva" comenzaría "donde termina la especulación y comienza la actividad práctica"; que "con la inversión práctica de las relaciones sociales reales se resolverá todo disparate idealista".

– que las luchas ideológicas no serían nada más que «formas ilusorias bajo las cuales se desarrollan las luchas reales de las diferentes clases»; y, sin embargo, que «toda clase que aspire a la dominación debe a su vez representar su interés como universal»; que el materialismo histórico «ya no es una filosofía, sino una simple concepción del mundo que no ha de encontrar su prueba y confirmación en una ciencia de la ciencia en sí misma, sino en las ciencias reales». La filosofía es pues aquí «superada», es decir, «superada y mantenida a la vez», superada en cuanto a su forma, mantenida en cuanto a su contenido real».

– que «lo que importa no es lo que este o aquel proletario, o incluso el proletariado entero, representa temporalmente como fin. Lo que importa es lo que es y lo que históricamente se verá obligado a hacer de acuerdo con este ser»; que «Cuanto más imparcial y decidida sea la ciencia, más acorde estará con los intereses y aspiraciones de los trabajadores. La nueva dirección, que ha identificado en la historia de la evolución del trabajo la clave para comprender toda la historia de la sociedad, se ha dirigido desde el principio a la clase obrera y ha encontrado en ella la aceptación que no buscaba ni esperaba de la ciencia oficial. El movimiento obrero alemán es heredero de la filosofía clásica alemana».

REFUNDACIÓN

Afirmamos:

  1. Coagulación de naturaleza, historia y pensamiento, la realidad es la verdad en su devenir totalidad.

  2. El hombre, dada su naturaleza biológica, es un ser social y político intencional, armado de razón, de sensibilidad moral y de pasión, de voluntad, dotado de imaginación y de fuerza productiva, que por tanto no se limita a habitar el mundo sino que quiere trascenderlo para transformarlo, intentando así dar un sentido, es decir, una finalidad, a la vida y a la muerte.

  3. Si el “ser” no sólo representa la inmediatez biológica sino que sirve también para designar la esencia humana, pues ésta se distingue por el esfuerzo consciente por modelar el mundo conforme a un fin, tanto el pensamiento que concibe el fin como la práctica que lo realiza determinan este “ser social”. No “pienso, luego existo”, ni “hago, luego existo”: el hombre es lo que piensa y lo que hace porque puede decidir lo que quiere ser.

  4. La vida concreta no sólo se basa en una estructura preexistente de relaciones sociales, sino también en el depósito histórico-espiritual transmitido por la inteligencia colectiva de las generaciones pasadas. Este depósito no es una mera superestructura, sino un verdadero sustrato que actúa como matriz de la estructura social y contribuye a darle forma.

  5. Entre la existencia real y la conciencia hay una relación de codeterminación: la existencia determina la conciencia tanto como ésta, como anticipación y deber ser, determina la existencia. Entre la esfera material y la espiritual existe, pues, una correlación inseparable y simbiótica, una relación de interdependencia. El pensamiento genera praxis y precede a la acción, la praxis reacciona sobre el pensamiento transformándolo. Todo lo grande que hacen los hombres es concebido ex ante en sus cabezas. Frente al mundo y a su resistencia hostil, producen sus propios pensamientos, sus propias necesidades cambiantes y las herramientas para satisfacerlas. Son ellos quienes hacen la historia con su actividad creativa.

  6. El sujeto es siempre más rico que sus predicados, y el hombre, precisamente porque necesita ir más allá de ellos, es más rico que las relaciones sociales en las que se encuentra enredado. Es parte de la naturaleza humana esforzarse por crear la ciudad ideal. Las épocas históricas de agitación y transición son reconocibles porque reavivan la urgencia de trascender lo existente, de atacarlo para impulsarlo más allá. Esta urgencia se manifiesta en formas primordiales, ideológicas, mítico-simbólicas, religiosas. Éstas son dimensiones constitutivas del ser humano que ningún progreso ni ninguna tiranía racionalista podrán jamás erradicar.

  7. Un orden superior no puede explicarse por los datos y leyes de uno inferior. El orden histórico-social, por el lugar que en él ocupa la acción creadora de los hombres, se sitúa en la cima de la multiplicidad de la realidad. Ningún nuevo orden social puede ver la luz y tomar forma si primero no es imaginado, pensado y prefigurado teóricamente. La historia no obedece a ningún determinismo naturalista mal entendido, ni a ningún plan providencial. Si el desarrollo histórico se desarrollara según leyes necesarias e insuperables, la libertad sería inaccesible.

  8. Lo que es cierto en la naturaleza -una causa no produce un único efecto, sino que puede producir varias consecuencias posibles- es aún más cierto en el mundo histórico, donde un efecto dado siempre resulta de una concurrencia múltiple de causas. Es en la brecha entre las causas y sus posibles efectos donde se infiltra la contingencia, el espacio de la libertad que abre la posibilidad política de dirigir el curso de la historia. Es en la dialéctica oposicional entre lo necesario y lo posible, entre lo determinado y lo indeterminado, que se agita la vida y pulsa el espacio de la decisión política.

  9. El conocimiento verdadero, o el pensamiento destinado a dejar una huella, es una actividad que no se limita a reflejar “científicamente” los fenómenos, sino que los penetra distinguiendo, en la multiplicidad de la realidad, las formas y la jerarquía de los diferentes órdenes de la realidad: físico-química, biológica, psíquica, histórico-social. Una teoría revolucionaria investiga la realidad para ir más allá de ella, quiere ir más allá de ella anticipando e identificando el futuro para luego decidir si oponerse a él o apoyarlo. Si la ciencia puede decirnos cómo funciona el mundo, le corresponde a la filosofía responder a las eternas preguntas sobre el sentido de la existencia y el destino del hombre.

  10. El conocimiento que impulsa a la humanidad más allá de su presente casi nunca resulta de un proceso de concreción, sino que procede gracias a intuiciones productivas, golpes de genialidad, cambios de paradigma. Si una visión del mundo es verdadera, es decir, capaz de transformarlo, se decide ciertamente ex post en la práctica, pero sólo en la medida en que transforma en acción lo que ya era potencial en un nivel teórico.

  11. El movimiento histórico no sigue una línea ascendente desde atrás hacia adelante, sino que procede de manera discontinua, inorgánica y, por tanto, está abierto a diferentes direcciones de viaje. Los largos períodos de calma dan paso a saltos de tigre o catástrofes que deciden si un nuevo orden podrá abrirse paso y ocupar el lugar del anterior. La historia es un campo de batalla entre lo racional y lo irracional, entre lo universal y lo particular, entre visiones opuestas del mundo, de la libertad, de la vida. Mientras la naturaleza irracional de la desigualdad y de la injusticia domine la realidad, mientras prevalezcan las razones de la fuerza, sólo a través de la fuerza podrá la razón imponerse. Depende de la práctica política cerrar la brecha entre lo que es y lo que debería ser.

  12. Para que surja un nuevo orden social no basta con que el antiguo sea trastocado por la crisis en su esfera económica. Esta es una condición necesaria pero no suficiente. La ley según la cual las relaciones de producción capitalistas entrarían inevitablemente en conflicto con el desarrollo de las fuerzas productivas impulsadas por el capital ha demostrado ser falaz. El capital, por otra parte, para alimentar su insaciable deseo de acumular ganancias, se ve impulsado a desarrollar sus fuerzas productivas, modificando así las propias relaciones sociales.

  13. Al reunir el objeto (las fuerzas materiales y anónimas de la necesidad) y el sujeto (las potencias espirituales de la emancipación y de la libertad), la revolución, que se desarrolla como una inmanencia impetuosa que realiza un plan trascendental, resuelve la antítesis entre la tierra y el cielo. En la lucha se decide si lo nuevo logrará sustituir a lo viejo. Entre estas condiciones de posibilidad decisiva está la de que exista un sujeto histórico que asuma la tarea de realizar y guiar la transición. No surge como resultado de germinación espontánea. Dado que toda formación social genera, junto con las fuerzas de su propia autoconservación, las de su propia disolución, entrega estas últimas como productos semiacabados informes que sólo potencialmente tienen capacidad revolucionaria.

  14. La idea de que el socialismo sería el resultado necesario e inevitable del desarrollo de las mismas fuerzas productivas desatadas por el capitalismo se basa en una teleología inmanentista aporética según la cual, suponiendo que una causa genera unívocamente su efecto, el mundo histórico se estructuraría hacia un fin que se impondría como inevitable.

  15. Toda revolución, entre sus condiciones de posibilidad, además del hecho de que las clases subalternas ya no pueden vivir como antes, debe ver en acción el esfuerzo por el cual ya no quieren ser como antes, aspirando a convertirse en algo distinto de lo que son. Por eso es esencial llevar a cabo la batalla por la hegemonía en el plano ideológico, para que el nuevo orden gane impulso y forme un pueblo consciente y políticamente organizado. Los principios morales de justicia y solidaridad son, como las necesidades materiales, fuerzas motrices que empujan a los hombres a la acción.

  16. “Nada grande se logra en el mundo sin pasión”. Ninguna visión político-social, especialmente revolucionaria, puede aspirar a la hegemonía sin una base ético-moral sólida, donde no sea capaz de producir una fe simbólico-política. La victoria sobre la narrativa ideológica de los dominantes no vendrá sólo utilizando las herramientas de la razón fría y de los intereses ciegos, sino oponiéndose a una visión cálida que toque las cuerdas de los sentimientos y de las pasiones, que ponga en juego tanto un horizonte metafísico como el mito.

  17. Toda teoría política es una idea de sociedad, toda idea de sociedad esconde una elección de campo ético-moral, que implica una fundamentación de valores y una jerarquía de valores. Es cierto que los valores son un producto histórico, que cada época y/o cada formación social produce los suyos propios, pero su mutabilidad no justifica ningún nihilismo de los valores. Hay valores de trascendencia universal: la huida de las garras de la dura necesidad, los deberes de solidaridad hacia la propia comunidad, los derechos de la libertad personal, la igualdad en la esfera social. Dado que no existe un orden social perfecto, el óptimo es el que consigue respetarlos y combinarlos.

  18. Hay que rechazar toda metafísica del "sujeto social supremo y destinado", de ahí la idea errónea de que la clase explotada "en sí", puesto que actúa "para sí" buscando liberarse de la explotación, es por ello capaz de conducir la transición al socialismo. No basta el paso al “para sí”, es necesario el salto al “más allá de sí”.

  19. Es necesario un sujeto para el sujeto, una élite intelectual de voluntad colectiva, un “nuevo Príncipe”, un Partido que ponga en acción lo que sólo es potencial. Un Partido que no se limita a la tarea específica de la partera, la de garantizar que el parto natural transcurra bien. En otras palabras, no surge un nuevo orden de cosas si no hay una causa eficiente que, estableciendo la causa final, transforme la material.

  20. La política, especialmente si expresa las demandas emancipadoras de las clases subalternas, reivindica su autonomía y se niega a ser un mero reflejo de la esfera económica. La experiencia enseña que en fases de agitación histórico-social el factor determinante de último recurso es el político. Toda acción política, tal como está concebida, es ante todo un acto espiritual y partidista. No se puede ignorar el contexto material dado, sin embargo no existe una relación de causa-efecto unidireccional entre el contexto objetivo y la acción subjetiva sino más bien bidireccional.

* Estas Tesis, en forma de esquema, fueron desarrolladas y escritas entre diciembre de 2020 y enero de 2021. Un trabajo que se vio interrumpido tanto por los pesados ​​compromisos políticos surgidos como por el trabajo espiritual que todo gran punto de inflexión teórico trae consigo. Dejando atrás nuestras vacilaciones, las dejamos al juicio de nuestros lectores.

Gracias a Moreno Pasquinelli y SOLLEVAZIONE y a la colaboración de Carlos X. Blanco

MORENO PASQUINELLI
MORENO PASQUINELLI

https://www.sollevazione.it/2024/03/venti-tesi-su-marx-di-moreno-pasquinelli.html

SOLLEVAZIONE La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, egún los principios de Uso Justo de la UE
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