La casa de mi tía
«No me matan por criminal, me matan por una idea que creo justa, y por ella muero. Me despido de vosotros con el deseo de que me recordéis siempre. Vuestra hija, que os adora».
Como cada aniversario, el sacrificio de estas trece chicas, comunistas o socialistas, junto con otras 56 personas de las JSU, el 5 de agosto de 1939, tiene que hacernos recordar a los cientos de miles de víctimas que, desde el inicio de la felonía franquista en 1936, han sufrido cárcel, torturas, destierro, miseria y muerte, como castigo a sus ideas libertarias. Y no debemos tampoco olvidar que la derecha sigue produciendo sufrimiento a la gente de abajo.