La dura derrota del imperialismo yanqui en Afganistán - Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)





Diego Lorca, Diego Pierdominici en ALAI, abordan lo que yo, Chema Tante, considero un tema gravísimo, desde hace años, que se ha recrudecido, con el advenimiento de la era de la informática. Con la revolución industrial, la llegada de las máquinas, que aliviaban el trabajo físico humano ya se planteó la gran pregunta ¿Quién se beneficiaría? ¿Quién aprovecharía el tiempo libre resultante? La lógica y la justicia indicaban que eso debería permitir la reducción de la jornada de trabajo, y que las clases trabajadoras disfrutarían de tiempo libre, que dedicar al ocio, a la formación, al estudio, al arte. Pero el capitalismo tenía y aplicó otros planes. Las máquinas sustituyeron a trabajadores y trabajadoras y las empresas se embolsaron el beneficio. Esta injusticia se ha elevado a la enésima potencia, con la tecnología informática. De eso escriben Lorca y Pierdominici en este artículo que recomienda Francisco Morote, de Attac Canarias, Y contra esto tiene que luchar la gente y deben oponerse los sindicatos. Los adelantos tecnológicos no son propiedad de las oligarquías, sino de la Humanidad.

Silvia Ribeiro firma este importante trabajo en ALAINET o LA JORNADA, que destaca Francisco Moriote, de ATTAC Canarias. La investigadora del Grupo ETC aprovecha la celebración en México del seminario internacional “Ciencia, tecnología y poder: miradas críticas”, el 8 de noviembre, para llamar la atención sobre las amenazas a la ya de por sí precaria estabilidad social del mundo que provienen de los planes capitalistas de implantación de las innovaciones tecnológicas. El neoliberalismo se niega a compartir con toda la Humanidad las ventajas de los avances científicos. Y pretende que solamente la gente rica se aproveche de estas ventajas, en tanto que la mayoría de la población mundial queda condenada a la miseria y a la desaparición.,
Además, solicitará una renta mínima garantizada que mejore la PCI destinada a las personas sin recursos.