Rajoy propone vetar la entrada a Europa a los dirigentes del Gobierno de Maduro. Macron, lo contrario. Comenta Ramón Trujillo


Yo, Chema Tante, que no soy precisamente admirador del neoliberal Macron, celebro sin embargo que el francés demuestre más sensatez y sentido de la política que este totorota que gobierna el estado español gracias a victorias electorales con campañas pagadas con dinero mal habido. Por fortuna, Macron tiene infinitamente más influencia en la Unión que Rajoy, y es de esperar que sus propuestas de no sancionar, sino de apoyar el diálogo en Venezuela (lo cuenta, aunque le fastidie, ABC) sean las que se asuman, en lugar de las cerrilidades rajoyanas. Por cierto, sigo preguntándome yo, Chema Tante ¿quién es un gobierno extranjero para reconocer o no unas elecciones en otro estado soberano?. Entre tanto, Ramón Truillo comenta esta información aparecida en EL DIARIO sobre las trumpianas propuestas de Rajoy. Vaya esperpento.


En reportaje que señala en PÚBLICO Antonio Aguado, Dani Cela cuenta los titubeos de una dirección (no electa) de un partido español (no socialista ni obrero, por el momento) que no termina de encontrar la salida de un laberinto en el que se ha metido por su mala cabeza y peor intención. Y yo insisto en que, con las honrosas excepciones de la poca militancia revoltosa, la culpa de todo este desaguisado es de una base incapaz de sacudirse de encima a esta escoria que mangonea su organización.

Juan Antonio Blay explica en PÚBLICO la calentura que va creciendo entre la gente sensata -la hay, y mucha, ya era hora de que se la escuchara- en el PsoE por la injerencias extravagantes de quien no se ha enterado de que ya no tiene nada que decirles a las personas socialistas de verdad. Felipe, que mejor haría afilándose a Ciudadanos, ya que tan responsable considera a esa organización conservadora.
Aunque el tópico conocido tampoco deja de ser cierto, lo más grave para un pueblo que ignore su historia es que se psicotiza colectivamente. Esa locura explica mucho de lo que está pasando, allá en Europa y en España y, por supuesto, también acá en Canarias. La mayoría de la gente ignora hasta su pasado más reciente e incluso muchas personas que se dedican o se interesan por la política no tienen ni idea de lo que ocurrió por estas islas no hace tanto. Enrique Bethencourt, no. El hombre sabe que para analizar y entender el presente e intentar, por vano que sea el éxito, escudriñar el futuro, hay que conocer el pasado. Y en sus búsquedas, encuentra Enrique aspectos tan significantes como éste que nos explica en su reportaje desde EL DIARIO. Un pequeño partido, cuyo celo ideológico y responsabilidad social lo colocó a la izquierda del PCE y lo hizo involucrarse en el nacionalismo canario progresista, ha dado a la política isleña una tonga de gente que destaca por su compromiso. Muy interesante, en verdad.
Andrés Gil sirve esta gratificante información en EL DIARIO que recomienda Antonio Aguado. Se presenta en el