
Juan Tortosa trata, en este artículo recomendado en PÚBLICO por el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado, de la paradoja, ten repetida en la historia, de la gente pobre que se come los cuentos de la derecha mendaz. Y yo, Chema Tante, me limitaré a recordar la frase chusca pero triste y el axioma exacto: "Más tonto que un obrero de derechas" y "Es imposible ser de derechas, buena persona e inteligente, a la vez".

En LA PROVINCIA informan de que Román Rodríguez sigue dedicándose al deporte preferido de la clase política canaria y peninsular y balear, ceutí, melillense... halagar al empresariado e inventar formas para que pueda lucrarse con obras innecesarias, inútiles, inexplicables. La parida de hoy es construir los trenes, dichosos trenes, con fondos de la RIC. Y Román, que sabe perfectamente lo que dice, se atreve a calificar esos fondos de la RIC como "capital privado". Román, conoces muy bien que ese dinero es público y la sola idea de permitir utilizarlo desde la RIC para privatizar un servicio público, el que sea, es una aberración. De manera que yo, Chema Tante, cometo la osadía de explicar, a Román y a quien tenga ganas de calarse este rollo, la magnitud de su error. Que, encima, es un error consciente.
Decía Ignacio De Otto que “la decisión del juez sólo puede alcanzar aceptación general, esto es legitimidad, si se basa en premisas que a su vez gocen de esa aceptación”.
