Comunicados
Santa Cruz de Tenerife: La Plataforma contra el PGO e IUC alertan de que incluir la Plaza de Toros en el conjunto histórico de los Hoteles no protege al inmueble
Las organizaciones afirman que esta es una “jugada” que no impide el pelotazo urbanístico previsto en el caducado PGO
¡Qué bellas palabras, las del director general de Protección de la Naturaleza de Paulino! Tiene toda la razón José Hernández, cuando defiende que el Palmeral del Oasis de Maspañomas debe ser recuperado, igual que cuando dice "lo importante es asumir que el auténtico patrimonio turístico de Canarias es el natural, lo que tenemos que hacer es dejar de destruirlo y tratar de recuperarlo”. Se muestra el hombre un perfecto discípulo de su jefe Paulino: hacer una cosa, pero decir falazmente lo contrario. Pero José Hernández debería asumir que lo importante realmente no es lo que se dice, sino lo que se hace. De manera que, si fuera consecuente cob sus propias palabras, este alto cargo del gobierno de Paulino debería abandonar un gobierno con cuyo proceder no está, evidentemente, de acuerdo
Y dale que dale, con la gran equivocación estratégica, basada en múlitples errores teóricos. Ahora, Barragan larga esta perla: Propone permitir hoteles de categoría cuatro estrellas, pero que realmente fueran de cinco, "para adecuarlos a la demanda". Es decir, que lo que recomiendan estos tíos es, no solamente tirar los precios, sino encima regalar el servicio.
El problema a que alude Míchel Jorge Millares en CANARIAS AHORA y en su ISLAS BIENAVENTURADAS, es sencillo, pero se Convierte en peliagudo, solamente, por la injerencia de los intereses económicos. Todo viene de la aceptación, en su día, aciago día, de instalar un hotel en un paraje de extraordinario, insustiuible, valor ambiental, como es el palmeral de Maspalomas. Se trata de un edficio de alto valor arquitectónico, es cierto, aunque ha perdido mucho de sus atributos. Pero ese indiscutible valor material no puede prevalecer sobre el natural, de muchísima mayor entidad. El drama, deviene, sin embargo, y es algo que parece olvidarse, de que el propietario, legítimo, pero inaceptable, del bien de marras quiere tumbarlo para construir otro más grande, más monstruoso, más dañino todavía...


