Paquita, consejera del gobierno de Paulino para la cosa de la energía, contagiada sin remedio de las malos hábitos de su jefe, se cree también la palabrería de Soria. Paquita echa todo el campanario al vuelo, porque, dice, ya el desenlace del enredo tarifario para las renovables pone a Canarias en la senda de la solución de su enervante problema energético. Pero yo le ruego a Paquita que se lea toda la información aparecida referente a la cuestión. Entonces, si quiere, Paquita reperará en que todo está redeactado en tiempo futuro: Las tarifas de que habla Soria está todavía en trámite; la normativa aprobada este viernes 12 contempla que para Canarias y Baleares habrá un sistema específico de renovables.
De la mano de J. Bolaños / I. Socorro, nos enteramos en LA PROVINCIA de esta nueva y monumental mentira largada por Paquita, consejera de Paulino para Empleo, Industria y Comercio. Y conste que la mentira se refiere a la voluntad de Paquita, Paulino y compañía. Para esta gente, el interés real de las renovables no pasa del de ser un bello elemento decorativo.
Babiecada y cinismo. Empezaré por el cinismo: Paquita sabe muy bien que por lo que Paulino apuesta -con la colaboración sumisa de los y las psociatas- es por el gas. Y en Canarias, el gas es incompatible con las renovables, digan lo que digan en su sublime caradura, Paulino y Paquita. Las limitaciones del mercado canario hacen imposible que coexistan ambas tecnologías generadoras de energía. En los planes de Paquita Luengo, las renovables no tienen más presencia que la simbólica y decorativa en su escritorio.

Paulino y Paquita, por la mentira, hacia el gas
Otra superchera maniobra de Pauita, que se destapa como alumna aventajada de las prácticas de Paulino para amnipular a la opinión. Hace aparecer que, con un plumazo administrativo, el problema de las renovables y de la dependencia de las fósiles, está resuelto. Ese "ya se pueden" -aplicado a las empresas y particulares- autobastecer de energía, es algo inefable..
Todo, al servicio de parecer que hacen una cosa, trabajar por las renovables, y hacer otra, incompatible con ella, el gas.
Se pregunta mucha gente por ahí si Paulino vive en otro mundo, en otra Canarias. O si él y Paquita se creen que los y las demás no tenemos memoria, o que no existen las hemerotecas. Nada de eso. Paulino sabe perfectamente en qué mundo vive. Él y Paquita son conscientes de que hacen el ridículo más espantoso con sus promesas de creación de empleo y con sus viajes de lujo a capitales extranjeras. Lo que ocurre es que les tiene sin cuidado. Uno, Paulino, haciendo lo mismo ahora que ha hecho siempre, sigue ocupando los más altos cargos. La otra, Paquita, abandonando su actitud crítica de otros tiempos, haciéndole ahora el juego a este gentuallo, consigue colocarse en el poder. A él, a ella, les va estupendamente, con esta vil actitud. Lo que ocurra con el empleo no es asunto suyo. De entrada, su promesa de los 80.000 empleos (sería de risa, dsi no fuera tan trágico) demuestra que esta pareja feliz no se ha leído ni siquiera sus propios presupuestos, que contemplan, para desgracia nuestra y vergüenza suya, un aumento del desempleo, según recuerda otro que tal , Asier Antona, pepero de pro.
Yo, que he sido tan feroz crítico de su gestión consejeril como profundo reconocedor de su calidad universitaria, me congratulo de que Margarita Ramos -catedrática, nada menos- recupere el buen sentido y abandone un gobierno en el que nada tenía que hacer y mucho que perder. Ha cristalizado la trasformación a que aludía yo hace poco. Enhorabuena a Margarita. Y ahora, toca empezar con ese personaje que se llama socialista y, en los últimos tiempos no se ha hecho acreedora a tan noble apelación. Paquita, consejera de empleo. Qué cosas tiene uno que ver.
Qué casualidad que la obra de un gran aerogenerador, el más grande de la isla -y sospecho que de Canarias- esté construyéndose en el municipio regido por Antonio Morales, en ese glorioso sureste insular, única comarca que atiende las sabias recomendaciones de Roque Calero.