

"...a pesar de la intoxicación mediática y de la indefinida y ambigua actitud de la izquierda política española, los trabajadores y las trabajadoras de los distintos territorios del Estado, deberían entender que la Indómita Catalunya está abriendo una profunda grieta en el régimen caduco y que si hacemos fuerza y apoyamos su digna lucha, por esa brecha puede comenzar a asomarse un torrente de libertad y justicia capaz de barrer con la monarquía, la corrupción y las élites oligárquicas que nos oprimen, por eso y por compromiso solidario con el derecho inalienable de los pueblos a determinar su propio destino, hoy toca estar sin vacilaciones ni dobles discursos a favor del 1-O y decir alto y claro Visca Catalunya Lliure."
En este escenario, aún con críticas serias a la conducción del gobierno de Nicolás Maduro, aún con dudas sobre el horizonte que plantea el proceso constituyente, como latinoamericano y como persona de vocación antiimperialista me parece que sería éticamente reprobable no tomar partido y posición claramente.


En torno al libro Memoria de la Nación Canaria de Jaime Bethencourt

A esta altura ya no es ningún misterio que la transición española consistió básicamente en echarle una gruesa capa de maquillaje democrático al zombie del régimen franquista y ponerlo a caminar con una apariencia de libertad y frescura que ocultaba la realidad de que sus cimientos y estructuras podridas y maceradas en el más puro jugo del nacional catolicismo se mantuvieron inalterables.