La campaña electoral interminable jamás contada y la revolución de los corderos - por Marcos G. Sedano
Había un país tan plástico, que se convirtió en una pantalla de plasma. Una vez sus habitantes convocaron elecciones para elegir Puerquero, y tuvieron la grandeza de convertirlas en las más dilatadas de la Historia.
Hace años comentaba con algunos amigos y amigas en Sevilla, que cuando los artistas gritaran RUPTURA contra el viejo régimen, contra la subordinación a potencias extranjeras, contra la injusticia social y a favor de la dignidad de las personas, la libertad y una democracia real, estaríamos más cerca de soluciones reales a la podredumbre a la que nos habían llevado las élites.
Vamos del yo al nosotros, como si el acto fuera un crisol donde se funde oro humano en el más puro metal del sentimiento. Es ese río que da la Historia, un manantial que surge de lo profundo y alcanza las más altas cimas de la hermandad en construcción.
Aún no había dejado de oler a pólvora el aire de la UE y las aguas del Mediterráneo a causa de las últimas maniobras de la OTAN, las mayores llevadas a cabo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando París vivía una noche de terror y muerte.