Yo, Chema Tante, recomiendo este reportaje y digo lo que siempre he dicho respecto a la prostitución. Toda demanda de abolición que no se acompañe de demandas efectivas de creación de empleo, de la defensa de los derechos laborales y la protección contra el abuso y el apoyo a familias monoramentales, es un brindis al sol, que no pàsa del simbolismo. Nos guste o no, a mí no me gusta, la realidad es que la inmensa mayoría de trabajadoras sexuales lo son porque o no encuentran otro trabajo o han sufrido abusos. No se puede pedir a una trabajadora sexual que deje su oficio, para morirse de hambre o ir a correr de nuevo el riesgo de tener que prostuituirse en empresas, sometidas al chantaje de mandos y patronos. No es un fenómeno general, por supuesto, pero sí lo es frecuente, y es posible por la existencia de multitud de personas en paro, que permite la extorsión. Abolición, sí, cuando haya trabajo. Abolición, sí, pero respetando a las personas.
Pedro Murillo en la SER informa sobre dos nuevos casos de sepulcros blanqueados en la Iglesia católica. Yo, Chema Tante, digo que los mitrados católicos, celosos fustigadores del pecado ajeno, ocultan cuidadosamente el propio. Y hay que recordar que el actual obispo, Álvarez, que se le veía recientemente, orondo y satisfecho, visitando a su jefe papal en compañía de algunos prebostes de la corrupción urbanística, fue el que en conocidas declaraciones justificó la pederastia clerical "porque es que estos chicos van provocando"