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01:13h. martes, 25 de enero de 2022

Indemnizaciones a los parlamentarios andaluces - por Nicolás Guerra Aguiar

 

NICOLÁS GUERRA AGUIAR 100Las 109 señorías andaluzas (Parlamento) perciben etérea “indemnización económica” sin control alguno por Hacienda: 800 euros mensuales como mínimo y 2500 como máximo. Curiosamente no aparece en nómina, por más que se trata de dinero público. Sin razón alguna, no tienen obligación de declararla. Perplejidad. ¿Irregularidad?

Indemnizaciones a los parlamentarios andaluces - por Nicolás Guerra Aguiar *

Las 109 señorías andaluzas (Parlamento) perciben etérea “indemnización económica” sin control alguno por Hacienda: 800 euros mensuales como mínimo y 2500 como máximo. Curiosamente no aparece en nómina, por más que se trata de dinero público. Sin razón alguna, no tienen obligación de declararla. Perplejidad. ¿Irregularidad?

   Esta divina dadivosidad con nuestro dinero oscila al año entre 10 000 euros (diputado raso) y 30 000 (parlamentario de condición media o superior: portavoz, secretario, presidente…). Así por encima, y en conjunto, las gratuitas gratificaciones andan sobre los 140 000 euros mensuales. Y ascienden a un millón seiscientos ochenta mil euros (1 680 000) al cabo del año completo. Pero si acaso fueran incluidas en las dos pagas extraordinarias, se acercarían a los dos millones de euros anuales (1 960 000). (No me atrevo a comprobar, por aquello de la regulación cardíaca frente a encochinamientos, qué pasa en otras quince comunidades y “plazas africanas”. Pero sí estudié la canaria. Sirva como adelanto una cantidad insignificante, simbólica, un angustiado sinvivir: en 2012 el señor presidente del Parlamento percibió setenta y nueve mil quinientos cincuenta y cinco -79 555- euros brutos anuales.)

   Por tanto, los diputados andaluces cobran, como suplemento, dinero inmaculadamente blanco por su pureza, absolutamente ajeno al blanqueado (y como el blanco puro es muy frío, tiene incluso variedad: nuclear, roto, seda, hueso, antiguo, crema, tiza…). Son, pues, euros limpitos, castos e inocentes por su procedencia, legales y bendecidos desde el mismo Parlamento. Además, ajenos a deducciones, descuentos, rebajas o restas y sin obligación por parte de sus señorías andaluzas de comunicárselo a Hacienda: para esta no existen, aunque sobrepasan la nómina mensual de millones de españoles y de otros tantos millones, obsesionados por el IRPF de todas sus angustias, quebrantos, inquietudes y amargos desencantos…

   Y así como otros esconden sus cuatro duros en paraísos fiscales con la patriótica intención de universalizar los conocimientos geográficos de inspectores e impertinentes periodistas, sus señorías de Al-Ándalus ( الأندلس ) no necesitan ocultarlos en lugares como Liberia, Malta, Panamá, San Marino, Samoa, Islas Cook, Bahamas… Pueden hacer Patria legalmente en cualquier banco español sin problema alguno, pues los tales miles de euros están exentos de control.

   A todas estas, para mayor tranquilidad de quienes pagamos hasta por la perra chica guardada en la alcancía, los señores diputados andaluces gozan de casi prehistocénico salario-base, pura subsistencia: 3050 euros mensuales, catorce pagas, como hace casi dos millones de años. (El señor Morales, presidente de Bolivia, percibe 2683 euros: “Tanto cobras, tanto vales”.) Además, sus señorías disfrutan de otros complementos –goce común a todos los trabajadores- para gastos de manutención, alojamiento y desplazamientos, cuya conjunción permite estimar la cantidad mensual definitiva en 4500 euros, como mínimo. (Por cierto: injustamente muy inferior a la nómina del señor Obama, presidente de EE UU de América: 24 500 euros al mes.)

   Por lo que se refiere al Parlamento de Canarias (datos de 2016, página de la propia institución), una señoría de a pie atesora 3869 euros mensuales (más 60, 83 o 113 por sesión según su Isla de procedencia). Mensualidad elevada a 5803 euros en junio y diciembre. Si el diputado fuera, a la vez, secretario de la Mesa, percibiría 4888 euros (7331 los meses de paga extra), cantidad a la cual debe sumarse el importe por asistencias a sesiones. (A todas estas, billetes de avión o barco gratuitos y sin control alguno, ni tan siquiera en los meses de vacaciones. Desconozco si reciben ayudas para taxis.)

   Ante tal esplendidez y relajada subsistencia en la tierra gobernada por la princesa mora en nombre del socialismo (sus señorías, insisto, cobran “indemnizaciones económicas” sin retención alguna en el IRPF), llega Podemos e intenta desestabilizar equilibrios mentales, acomodos materiales, inmorales percepciones de nuestros impuestos. Estos desequilibrados rojos (la educación me impide añadir “de mierda”), populistas, populacheros, ordinarios, toscos y plebeyos, simpatizantes de “regímenes tiranicidas”, bolivarianos, venezolanizados e ideológicamente afines a yijás o involuciones iraníes proponen y defienden en el Parlamento, pura y llanamente, la eliminación del sobresueldo: ¡bolcheviques, ácratas! Hay organizaciones sociales muy necesitadas, añaden. Como si sus señorías fueran comunistas, siempre con la denuncia social frente a los señoritos identificados en el simbólico Don Guido machadiano “de viejo gran rezador”, “¡aquel trueno vestido de nazareno!”.

   Pero con el sobresueldo no se refieren los puñeteros anarcos al sobre con el otro sueldo, el de sagradas tradiciones, destructor de obstáculos y dictados escritos en boletines oficiales, no: pretende, ¡horror!, acabar con las llamadas “indemnizaciones económicas”. Es decir, las compensaciones por daños o perjuicios recibidos aunque, microscópicamente analizados los tales, no llego a la esencia de los mismos, a su consistencia, a su materialización. Pregunto: ¿cómo se han dañado o perjudicado los intereses de sus señorías andaluzas? ¿Qué males o quebrantos fueron ejercidos sobre ellas? ¿En qué fueron lastimadas o dañadas? (¿Pretende acaso Podemos que el señor Fernández Díaz –cuya inmediata sanación espero- las compense espiritualmente con una estampita de Santa Teresa de Lisieux, regalo hecho también al ministro francés de Interior?)

   Obviamente, el señor presidente del Parlamento (del mismo partido psocialista que la señora presidenta de la Junta) justifica el cobro de dietas en meses inhábiles, pues sus señorías (¿todas, todas?) “mantienen la actividad dentro del Parlamento”… aunque oficialmente estén de vacaciones (enero, agosto, dos meses). Además, en realidad, la culpa es del Reglamento de la Cámara: nada dice sobre la incorrección de tales compensaciones. Añade: la situación se arreglaría si todos los grupos (los 109 parlamentarios) proponen su discusión y eliminación. ¡De coña!

   Así, el Gobierno andaluz, el Parlamento y los partidos excepto Podemos –con el agravante silencio de las haciendas oficiales- consienten y justifican el inmoral regalo (dos millones de euros) hecho a sus señorías con dinero de nuestros impuestos. Digo “inmoral” y digo bien, pues significa lo contrario a la moralidad, es decir, a lo honesto, decente, ético. Es, además, un insulto a los ciudadanos.

* En La casa de mi tía por gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

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