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sábado, 27 de abril de 2024 02:12h.

Sobre un país de hidalgos y venteros - por Carlos Martínez

 

FRASE MARTÍNEZ

 

Sobre un país de hidalgos y venteros - por Carlos Martínez,  politólogo, secretario general del PSLF y miembro del consejo científico de Attac *

Hoy (7/5/2020) he escuchado dos noticias con mucha atención. La primera, la constitución de una comisión en el Congreso de los Diputados para la reconstrucción de España y la crisis económica. Proyectos e ideas para la economía. Pues si leen esto, igual les doy alguna idea. La segunda,  que el ministro de Agricultura está junto con los ganaderos muy preocupado porque no hay esquiladores. Repito, no hay esquiladores y las ovejas no solo dan chuletas y paletillas, también lana y hay que esquilarlas y como los esquiladores vienen ahora del Uruguay y Polonia, por el cierre de fronteras no pueden venir. Yo hace unos años conocí a unos esquiladores de la Venta del Rayo (Granada) y vivían bien, tenían un oficio decente y dignidad. El que no hayan esquiladores me deja sin palabras y es un signo de a donde ha caído España, fruto de la globalización neoliberal, la destrucción del tejido productivo y la conversión de una potencia media, pero con graves carencias económicas y de empleo seculares, en un país artificial y sin sentido. Parece que tampoco hay pastores. Tampoco quedan ya artesanos, se podría decir que hasta los botijos llegan de China.

La impresión que tengo, además, es que cuando pongo los informativos en televisiones y radios, respecto a las noticias sobre el coronavirus solo aparecen dos bloques informativos, Madrid y más sobre Madrid, y Turismo, (hostelería, playas y hoteles). De que España no es Madrid, no se han enterado en Madrid. A veces pienso que a quien había que darle la independencia es a Madrid. Qué hartura y qué peligro. España no es Uruguay, (hablando de esquiladores) donde la mayor parte de la población vive en Montevideo. Esto es otra cosa y hay al menos dos comunidades autónomas más pobladas que Madrid y muchas mucho más grandes. Madrid además acapara servicios y contribuye a vaciar la España más pobre o considera  su clase pequeño burguesa al resto, como su lugar de vacaciones. Eso, los que se las pueden permitir, que sus trabajadoras/es sean o no de origen español, son nuestros hermanos y hermanas de clase

El otro asunto es el turismo. El turismo no va a volver a ser lo que fue. Un estado serio no puede vivir de la hostelería. En telediario ha salido un señor gallego diciendo que en su pueblo el 80% de los ingresos vienen del turismo, esto es una mala noticia.  Eso ayuda, pero sin industria, agricultura y educación, cultura, sanidad e investigación, no hay nada. Nuestra patronal la que ahora pide no pagar impuestos, destruyó la industria española, ella, si, la patronal. Influyó una acción combinada de grandes empresarios, la Unión Europea alemana y la cobardía de muchos gobiernos que nos han convertido en un simple país de “servicios”. Sobre todo hosteleros. Pero en junio o julio próximos, meterse en un avión con un virus desconocido volando, juntos, demasiados, es difícil. Alguien me podrá decir Carlos, que pesado, te repites más que el ajo, pero es que la impresión que tengo es que ni siquiera las élites de la izquierda o los “enteraos” nos hemos dado cuenta de la realidad.

Porque con una infección no resuelta ir a un país extranjero y que te pongas enfermo no gusta y a un holandés, menos. Tampoco tenemos por qué importar virus o peligro de pandemia no resuelta, porque la patronal hostelera tenga prisa por hacer caja. Además ¿Cuántos millones de personas en Europa y España van a quedar paradas o en incertidumbre? Así tampoco se puede hacer turismo. 

Luego es la hora de pensar y cavilar un poquito.

Somos un Estado con multitud de buenos profesionales, investigadores/as, agricultoras/es o electricistas e informáticas/os... Aunque viendo la tele,  parece que aquí solo hay taberneros y cocineros y cocineras. El turismo ha dado mucho dinero a algunos, gracias a malos salarios de sus trabajadoras y trabajadores, “las Kellys” tremendamente explotadas, jóvenes en la más absoluta precariedad y cientos de miles de contratos fraudulentos. Claro, ha habido algunas excepciones, pero pocas, cada vez menos.

La crisis del capitalismo internacional va a cambiar el mundo. El turismo de interior no basta para cubrir las expectativas empresariales. Además ¿Cuantos potenciales turistas de interior están ahora con un ERTE o van a ir al paro? Vivimos en un estado egoísta y burgués, hidalgo, recordaría yo.

Seguimos siendo un país de hidalgos pobres como en el siglo XVI, que se creen lo que no son y viven de aparentar. Lo de ser hidalgos pobres, nos viene de tradición. Por eso seguimos diciendo, que inventen otros. Nosotros al turismo, que ya Franco nos encarriló y no hemos cambiado.

Sí que podemos tener turismo y vivir de la hostelería, pero ¿Solo de eso puede vivir toda España?

 La agricultura despreciada, como ya hacían los hidalgos en el siglo XVI, la industria inexistente, el comercio en dura crisis y arruinado por grandes cadenas extranjeras que hacen aquí su agosto y roban, sin que nadie les proteja a nuestras agricultoras y agricultores. 

Hemos de repensar este país, hemos de cavilar y sobre todo hemos de saber que estamos ya en medio de una gravísima crisis capitalista y nos hemos de organizar al objeto de defender nuestros intereses y nuestro futuro. Porque de seguir así ¿qué futuro tienen nuestros hijos? Ninguno. Además a nadie le gustaría que fueran esquiladores, y así nos va. Por cierto, mis conocidos esquiladores vivían bien, tenían esquiladoras eléctricas suyas y con la dignidad de un oficio, que ahora muchas y muchos de los hijos de la “clase media” con un master estaban sirviendo copas en negro.

Carlos Martinez

 

 

 

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