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20:22h. miércoles, 27 de octubre de 2021

Exigimos la restauración del Estado de derecho

El colapso del Estado de derecho, Chris Hedghes en SCHEERPOST y REBELIÓN - Assange, Snowden, Ewards, Altsasu, Serra, Hasél, Rodríguez, Borbón, Cifuentes, Monasterio, Soria, Doctrina Botín... comenta Chema Tante

 

FRASE TANTE HEDGES

Chris Hedghes en SCHEERPOST y REBELIÓN publicaba en junio pasado un alegato contra la justicia que persigue a campeones de la libertad como Julian Assange. Y Federico Aguilera Klink lo recupoera por su oportunidad en relación con lo que pasa en este estado español en el que jjusticia es lenta y parcial, por tanto, no es justicia. Lo comento yo, Chema Tante

Assange, Snowden, Edwards, Altsasu, Serra, Hasél, Rodríguez, Borbón, Cifuentes, Monasterio, Soria, Doctrina Botín... comenta Chema Tante

 

chema tanteNo son comparables, los casos de Assange, Snowden o Edwards, a quienes se ha empapelado por denunciar los crímenes del neoliberalismo, con los de los chicos de Altsasu, Isa Serra, Pablo Hassél o Alberto Rodríguez, pero los problemas con la Justicia de todas estas personas obedecen a una causa común, el colapso del estado de derecho a que alude Chris Hedges, o, simplemente su inexistencia, que es lo que ocurre en el estado español. Y en sentido inverso, también se debe a la inexistencia hace muchos años de estado de derecho en el estado español,  la impunidad de Juan Carlos Borbón y de su hija Cristina, a pesar de sus oscuros enriquecimientos, de Cristina Cifuentes, masterizada por la cara maquillada con productos robados, de Rocío Monasterio, que puede falsificar lo que quiera, siempre que lo haga burdamente, de José Manuel Soria, en representación de la banda saqueadora canaria o la banca y empresas, a las que se protege con una doctrina ad hoc que para mayor cinismo se abutiza con el nombre del botinero mayor, una doctrina diseñada para que los tribunales no tengan ni que molestarse en ver sus fechorías.

Porque ese colapso del estado de derecho que comenta con su acostumbrada claridad Hedges, toma rasgos zarzueleros en el caso del estado español, un estado, no de derecho, sino de derecha, por obra y desgracia del dictador Franco, que perpetuó un sistema basado en la confusión legal y constitucional y en una Justicia fanáticamente ideologizada, severa hasta la brutalidad con la gente adversaria, pero condescendiente y cómplice con la gente propia, la gente poderosa, la afortunada, por supuesto.

Un estado de derecha en el que el derecho no ha colapsado, sino que no existe desde 1939. Un estado de opereta de humor negro, en el que el Jefe del Estado, "a título de rey", dijo Franco, tiene la audacia y el cinismo de comparecer ante una cumbre iberoamericana de ministros de Justicia, para alegar de Justicia, en el mismo momento en que su padre se prepara para regresar al lugar de sus fechorías, libre de todo agobio judicial; en el mismo momento en que un parlamentario es condenado sin más prueba que la declaración de un policía, ignorando el resto de evidencias y argumentos; en el mismo momento, en fin, en que la Justicia española hace el ridículo una y otra vez en las instancias europeas y cuando se avecina la decisión también europea que pondrá en evidencia el colosal desaguisado del juicio a la gente independentista catalana.

En otras latitudes, es aplicable el diagnóstico de Hedges, pero en estado español, no. No. No hay colapso del estado de derecho, en esto de lo que queda del imperio español. No puede colapsar lo que nunca ha existido. No hay derecho en un sistema en el que la Justicia persigue sistemáticamente a una parte de la gente y deja libre a otra. Porque quien condena a Alberto Rodríguez, que si le hubiera dado al policía la patada que dice el policía, el policía no lo .habría  podido contar; a Isa Serra, por oponerse a un desahucio; o a Pablo Hassél por una canción sin mayor transcendencia o a los chicos de Altsasu por una simple pelea de bar, lo hacen, no por respeto a ningún derecho, sino por mero odio a quienes considera del enemigo de su clase. De igual manera que esos jueces, juezas, fiscales y fiscales que permiten toda suerte de bribonadas a otras personas, responden a su  mismo interés de clase. En el mejor espíritu legionario de Millán Astray y Franco, con razón o sin ella.

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Hemos experimentado un golpe de Estado empresarial, mediante el cual los pobres y los hombres y mujeres trabajadores se ven reducidos al desempleo y el hambre; la guerra, la especulación financiera y la vigilancia interna son las únicas ocupaciones del Estado; por el cual ya ni siquiera existe el habeas corpus; por el que los ciudadanos no somos más que mercancías que se usan, se despluman y se descartan para los sistemas corporativos del poder. Negarse a contraatacar, a tender lazos y ayudar al débil, al oprimido y al que sufre, a salvar el planeta del ecocidio, a denunciar los crímenes internos e internacionales de la clase dominante, ea xigir justicia, a vivir en la verdad es llevar la marca de Caín. Quienes detentan el poder deben sentir nuestra ira, y eso significa realizar actos constantes de desobediencia civil, significa acciones constantes de protesta social y política, porque este poder organizado desde abajo es el único que nos salvará y el único poder que liberará a Julian. La política es un juego de temor. Es nuestro deber moral y cívico hacer sentir miedo a los que están en el poder, mucho miedo.

 

Todo el texto de Hedges en 

https://scheerpost.com/2021/06/11/chris-hedges-julian-assange-and-the-collapse-of-the-rule-of-law/

https://rebelion.org/julian-assange-y-el-colapso-del-estado-de-derecho/

CHRIS HEDGES RESEÑA

 

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