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domingo, 21 de julio de 2024 11:54h.

Canarias no es xenófoba ni racista. Solo necesita cambiar su modelo de relación con la UE - LIBERACIÓN CANARIA

 

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Canarias no es xenófoba ni racista. Solo necesita cambiar su modelo de relación con la UE

LIBERACIÓN CANARIA

 

 

A día de hoy escuchamos hablar a diario acerca de la migración en Canarias.

Normalmente nos hablan exclusivamente de las personas del Continente Africano que suelen llegar en pateras y cayucos. Olvidamos que somos territorio de la UE y por lo tanto,  frontera y puerta de entrada a la Unión Europea. 

Como consecuencia de la llegada masiva de embarcaciones, la sociedad civil se mueve entre sentimientos encontrados, tales como la alarma social que se genera, el rechazo, incluso el racismo y la xenofobia. Se vive como una amenaza sin comprender las razones que motivan que nuestro Archipiélago forme parte inevitable hoy de una ruta migratoria desde el continente vecino. 

No podemos olvidar que hemos de procurar la necesaria ayuda humanitaria que se debe prestar a quienes llegan.

Pero la frustración e impotencia que sufre una parte de la sociedad civil canaria por ver que dentro del territorio español se es reacio a dar apoyo a un problema que se genera en las Islas por ser territorio de la Unión Europea, levanta ampollas y algunos aprovechan las circunstancias para soliviantar con discursos llenos de racismo y miedo.

Se trata de actuar con objetividad, frialdad y sentido común ante circunstancias que no son sencillas. El enfrentamiento social no es el camino a seguir. Eso no quita actuar con firmeza y determinación en la dirección adecuada. 

Cierto es que no tenemos los medios materiales y humanos suficientes para una adecuada atención en estas circunstancias, que pueden desbordar y frustrar a cualquiera. Pero hay que mantener la calma y valorar las soluciones que sí están a nuestro alcance para dar los pasos necesarios.

El actual estatus de relación con la UE nos genera grandes problemas. Si no somos capaces de comprender el problema de fondo y tener la frialdad objetiva para las soluciones, podemos caer en la trampa de escuchar a cualquier personaje en redes sociales llamando a la xenofobia, al racismo y al conflicto social innecesario. 

Cierto, es evidente que tampoco tenemos la capacidad económica, humana y material para recepcionar las continuas oleadas de llegadas de personas de países vecinos que precisan ser atendidos sanittariamente y alojados con humanidad mientras esperan su nuevo destino, pero sin olvidar que usan nuestras islas como punto de entrada y paso a la Unión Europea, debemos tenerlo presente. 

No olvidemos algo importante, poner los pies en Canarias es poner pies dentro de la UE. La intención de estas personas migrantes no es quedarse aquí; es continuar hacia otros destinos dentro de la Unión. Si estancia aquí suele ser transitoria. 

 

MIGRACIÓN DESDE LA UE

Nos encontramos con otra migración de la que los medios de comunicación nada te cuentan, pero que resulta más dañina y devoradora que la primera pues ésta es transitoria y puntual. 

La que procede de la Unión Europea tiene mucho que ver con el derecho al libre establecimiento de cualquier ciudadano de la UE en territorio de países miembros al que estamos sujetos por formar parte de la UE con carácter de plena Integración. 

Es sencillo de comprender porque afecta a la carestía de la vivienda, a la destrucción del territorio, incremento de la demanda energética, multiplicación de la generación de residuos y basuras, mayores problemas de movilidad interna, afecta a los niveles de población que han subido de manera desorbitada y que se hace imposible de absorber en espacios territoriales insulares, porque, simple y llanamente, son limitados y fragmentados con una capacidad de crecimiento muy limitada que no estamos valorando acertadamente.

La llegada masiva, por avión o líneas martítimas regulares, de personas provenientes de España y de otros países de la UE, resulta imposible de frenar con el actual modelo de Plena Integración en la UE vía RUP, y sin un cambio en la Constitución que nos proteja de verdad, nos empuja a tensiones sociales, económicas,laborales, de desigualdad social, calidad de vida y de identidad cultural entre la población local que se ve abocada a tener que abandonar sus barrios para que pasen a ser ocupados por población foránea.

Basta observar lo que acontece, en Las Palmas de Gran Canaria, en la zona de La Isleta, Puerto, Tomas Miller, Guanarteme, para comprender el cariz que está tomando la llegada legal de más de 50 mil personas anualmente desde España y la UE para establecerse aquí, como si de una mudanza se tratara.

La realidad es que Canarias se encuentra atada de pies y manos.

Además de la parálisis de los políticos que son incapaces de abordar con valentía, determinación y coraje la única vía posible como solución para poder legislar acorde a nuestras necesidades reales.

Nos encontramos también con la ceguera y sordera de una sociedad que prefiere mirar a otro lado en lugar de afrontar las soluciones necesarias, que se deben exigir a los políticos canarios. 

CANARIAS es  RUTA DE PASO a la UE versus ESPACIO SCHENGEN  somos frontera de la UE en el Atlántico) 

Que el Archipiélago se encuentra dentro de las rutas para llegar a la UE, no es nuevo.

Lo sabemos de sobra. Pero no es menos cierto que desconocemos las razones que originan esta situación. Es hora de saber que desde el momento en que España firmó el Acuerdo Schengen – Espacio Schengen – y debido al acuerdo de plena integración de Canarias en la propia UE, formamos parte del territorio de la Unión, ello nos convierte en frontera en el Atlántico.

¿Formar parte del Espacio Schengen hace que Canarias esté en la ruta de llegada a Europa? La respuesta es contundentemente afirmativa, SÍ.

Mientras no cambiemos el modelo de relación con la UE al estatus de PTU -País y Territorio de Ultramar- seguiremos formando parte del Espacio Schengen y sufriendo las consecuencias de ser frontera de la UE. 

¿El fracaso de las políticas colaborativas para el desarrollo y progreso de los países africanos vecinos favorece la salida de personas en busca de otras alternativas en la UE y afecta a Canarias ?

La respuesta es contundentemente afirmativa, SÍ

Canarias debería desplegar políticas colaborativas de acción exterior con nuestros vecinos. Por razones de estrategia, de economía, de seguridad y de solidaridad entre los pueblos.

Política de hechos consumados. Impulsar acuerdos de formación, educación, de asistencia sanitaria... y aquellos que vayan encaminados a empoderar y elevar la calidad de vida de quienes allí viven, nos permitiría alcanzar acuerdos como aliados y facilitar un mejor entendimiento de vecindad internacional.

Con estatus de PTU -País y Territorio de Ultramar- sí podríamos realizar perfectamente estas acciones y políticas, que a buen seguro estarían avaladas incluso por la UE con respaldo de Fondos de inversión de Desarrollo estructural. 

CANARIAS ANTE LA MIGRACIÓN DE LA UE.

Para poder frenar al gigante de la UE y sus potenciales 440 millones de habitantes que podrían venir a vivir a Canarias si quisieran, sólo tenemos una opción, cambiar al estatus de PTU - País y Territorio de Ultramar- en relación con Europa. ¿Por qué esta afirmación?

Porque el Estatus de PTU permite firmar un acuerdo bilateral Canarias – UE donde se tendrían en cuenta las realidades de Canarias, sus singularidades, especificidades, problemas estructurales, necesidades de la población local...

No existe un modelo concreto de Acuerdo específico como PTU porque todos los territorios que se rigen por este estatus son diferentes unos de otros en necesidades, recursos, potencial de desarrollo…  y esto permite una negociación diferenciada con la UE con respecto a la realidad canaria. 

ESTABLECER LA REGULACIÓN DE RESIDENCIA EN CANARIAS ES DE IMPERIOSA NECESIDAD.

Nuestra pertenencia a la Unión Europea bajo el actual estatus de RUP -REGIONES ULTRAPERIFÉRICAS- que implica la plena integración de Canarias en la UE no nos permite actuar con las herramientas jurídicas necesarias para legislar en esta dirección tan necesaria. 

Actualmente, la plena integración de Canarias en la UE nos obliga a soportar el libre establecimiento de ciudadanos de la Unión Europea, también la libre circulación de trabajadores que vienen a establecerse en nuestro País Canario, por lo que regular la residencia en Canarias sólo sería posible desde un nuevo estatus o Acuerdo de Asociación Especial de Canarias como País y Territorio de Ultramar, PTU.

Mientras no queramos comprender el camino a seguir podremos seguir gritando en las calles sin lograr avance alguno para nuestro bienestar y calidad de vida.

Es una cuestión de sentido común en territorios limitados y acotados como los nuestros y la capacidad de carga poblacional tiene un límite, que una vez sobrepasado se tensiona a la sociedad civil.

REGULACIÓN DEL MERCADO LABORAL CANARIO, PRIORIZANDO EL EMPLEO A LA POBLACIÓN LOCAL.

El artículo 52.4 de la Decisión del Consejo de Europa sobre las relaciones con los PTU, permite a las autoridades de los PTU establecer políticas de protección para mantener e impulsar el empleo de la población local.

Ello nos permitiría frenar la llegada de trabajadores para cubrir puestos de trabajo para los cuales la población local esté capacitada para su desempeño.

Este freno también ayudaría a paliar el actual problema de acceso a la vivienda que existe en Canarias.

LIMITACIÓN DE LA VENTA DE VIVIENDAS A NO RESIDENTES ES NECESARIO.

El estatus de PTU nos permitiría establecer limitaciones a la venta de viviendas a no residentes que está afectando a la situación de acceso por encarecimiento de precios tanto de alquiler como de compra.

No podemos obviar que el 30% de las viviendas se han vendido a manos extranjeras en el último año. Que 386 mil viviendas en Canarias están en manos de extranjeros que las usan en temporadas y luego se alquilan como vivienda turística.

Y qué podemos decir del alquiler vacacional que está distorsionado el mercado inmobiliario de alquiler y compra, sometiendo a la sociedad civil canaria a la expulsión de su barrios, ciudades y municipios costeros en nombre de un sector económico turístico despiadado, sin equilibrio ni armonía, que no convive sino que invade y distorsiona la vida la las personas. 

CANARIAS DEBE NEGOCIAR ASUMIR LAS  COMPETENCIAS EN MATERIA EXTRANJERÍA. 

Canarias debe solicitar las competencias en materia de extranjería para poder desarrollar una ley acorde también a nuestras necesidades y realidades sin que ello suponga el menoscabo de la ayuda humanitaria necesaria en situaciones especiales, contemplando la realidad actual pero que podamos actuar desde el Archipiélago y no estar a la espera de decisiones de terceros. 

POLÍTICAS DE COLABORACIÓN AL DESARROLLO Y RELACIONES DE BUENA VECINDAD CON PAÍSES DE NUESTRO ENTORNO CERCANO. 

Desde el estatus de PTU -País y Territorio de Ultramar- podríamos acceder al instrumento de vecindad, cooperación y desarrollo exterior de la UE. Esta herramienta brinda la posibilidad de desplegar programas y políticas de colaboración y desarrollo exterior que ayuden a establecer vínculos que permitan actuar sobre situaciones de migración masiva con destino al Archipiélago y que a su vez supongan oportunidades comerciales, de desarrollo económico y profesional para nuestras islas necesitadas de diversificación económica y creación de empleo que no suponga deteriorar más nuestro territorio. 

 

ABANDONAR EL ACUERDO DEL ESPACIO SCHENGEN SE HACE NECESARIO. 

 No podemos obviar, ni olvidar, que por la Plena Integración de Canarias en la UE, que en este momento nos vincula como RUP - Regiones Ultraperiféricas - somos territorio de la UE, igual, administrativamente, que cualquier otro continental. Poner los pies en nuestro Archipiélago es hacerlo en la Unión Europea.

Estar dentro del acuerdo del Espacio Schengen nos obliga a ser frontera exterior de la UE pero sin que se nos dote de los medios materiales y humanos para ejercer esa labor fronteriza. 

Al amparo del estatus de PTU -País y Territorio de Ultramar- podríamos abandonar también el Espacio Schengen, pues el Tratado de la Unión Europea y sus acuerdos no serían de íntegra aplicación. Se nos brindarían otras oportunidades de negociación con la UE, lo cual sería una ventaja pues dejaríamos de ser frontera oficial y de facto en el Atlántico y puerta de entrada directa a la UE.

El Archipiélago Canario dejaría de ser un punto atractivo en la ruta migratoria para entrar en la UE, disminuiría muchísimo la llegada de personas por esta vía. 

¿Por qué?

Con el estatus PTU dejamos de ser, administrativamente, territorio de la UE, solamente la población local tendría la condición de ciudadanía de la Unión Europea, al ser ciudadanos de un Estado Miembro, en este caso España y quienes viniesen aquí tendrían que hacerlo con su documentación en regla por canales oficiales y diplomáticos. 

De esta forma, también dejaría de tener sentido que la migración del continente vecino viniera hasta aquí para no poder llegar al destino final, que no es otro que llegar a países diversos de Europa.

La Sociedad Civil Canaria debe cuestionar a los políticos canarios y a España por esta alternativa que se contempla en el Tratado de la Unión Europea que es el estatus de País y Territorio de Ultramar, PTU.

Ricardo González Roca Fonteneau

Portavoz y Secretario de Organización y Comunicación de Liberación Canaria

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