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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Llamamiento de SOBERANÍA Y TRABAJO, partido en construcción

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Comunicado de Soberanía y Trabajo

Soberanía y Trabajo, partido en construcción como fuerza política, aspira a ser un instrumento al servicio de las clases trabajadoras y populares y todos aquellos que sufren la precariedad, la especulación inmobiliaria, las dificultades de los pequeños negocios familiares, y la falta de futuro de mujeres y jóvenes.

Frente al oficialismo de las supuestas izquierdas, entregadas al globalismo y las teorías postmodernas y del woke, queremos fijar nuestra posición política e ir llamando a la construcción de una izquierda que sea socialista, soberanista y luche por la paz, la equidad y la democracia real, aquella que solo se puede dar con justicia social y reparto de la riqueza.

Mientras las clases trabajadoras valencianas sufren el abandono, la ineficacia y la mala gestión criminal de unos negligentes que se apoltronan en la Generalitat Valenciana, así como la cobardía del gobierno central que debiera haber decretado inmediatamente la emergencia nacional, asistimos con indignación a la contratación descarada de empresas privadas amigas del actual gobierno valenciano para lucrarse del abandono sin solucionar nada. Las élites, mientras tanto, se dedican a hacer funerales en catedrales, sin que las poblaciones afectadas puedan recomponer sus vidas al no recibir el apoyo urgente y necesario.

La actuación autonómica y central en la DANA es un ejemplo trágico pero real del carácter general de la fallida política pública para con los afectados. Las familias trabajadoras han quedado desatendidas por una suerte de Estado fallido que solo la solidaridad activa de una ciudadanía ejemplar ha ayudado a mitigar. El Estado, los recursos públicos de todos, no pueden quedar al albur de intereses partidistas que retrasan, hasta la desatención, la aplicación de todos los recursos a su disposición, sea de competencia municipal, autonómica o central.

Hasta ahora nadie ha dado una respuesta eficaz a las masivas manifestaciones de repulsa popular acontecidas en Valencia. Mazón se dedica a sobrevivir y a hacer negocio mientras Pedro Sánchez esquiva el bulto y da balones de oxígeno a Mazón. Perro no come perro.

Mientras tanto, cientos de miles de personas, muchas de ellas jóvenes y familias en gravísimas dificultades, han salido a las calles en Madrid, Barcelona, Las Palmas, Málaga, Granada... exigiendo topes en los precios abusivos de los alquileres, el acceso a vivienda pública a precios asequibles y el fin de los alquileres turísticos.

Ninguna instancia partidista o gubernamental hace nada real por garantizar el derecho constitucional a la vivienda, que es usada como negocio por rentistas, fondos buitre o inversores extranjeros, impidiendo la posibilidad a la mayoría de la población al disfrute del derecho a una vida digna.

Se necesitan medidas de urgencia, estructurales y definitivas para quien carece de vivienda y para las familias que, aun teniendo trabajo, los alquileres abusivos condenan a la pobreza real y a la exclusión. Proponer una empresa pública de vivienda sin concretar su puesta en funcionamiento no resuelve el problema, sino que lo demora. Se deben prohibir ya los alquileres turísticos, controlar realmente los precios, expropiar lo que sea menester y derogar la nefasta ley de vivienda recientemente aprobada.

Exigimos que el Gobierno de España no firme ni acepte el tratado de la Unión Europea (UE) con Mercosur, pues va en contra de la agricultura española. La agricultura está sufriendo una crisis sin precedentes a causa de las políticas promovidas por la UE, de la que los gobiernos españoles del bipartidismo son cómplices miserables y cobardes. Este infame acuerdo solo favorece a contados países europeos, demostrando lo nefasta que es la UE para nuestra agricultura. Las políticas agrícolas europeas están acabando con el campo y quienes viven de él en beneficio de las grandes multinacionales de la alimentación.

La pesca española también sufre el ataque de la burocracia de Bruselas, cuyas políticas están arrojando al paro a flotas y comarcas pesqueras. Es una irresponsabilidad permitir que se acabe con la soberanía alimentaria nacional. Lo que llaman “Europa” y su división del trabajo emanado de sus Tratados nos condena al monocultivo del turismo y los servicios, convirtiéndonos en un país sin una economía productiva y equilibrada. 

Somos un país camino al subdesarrollo que carece de industria pesada, al que solo se le permite dedicarse al sector servicios y cuya pesca y agricultura busca ser destinada a engrosar la arquitectura de las grandes multinacionales alimentarias europeas, cuyo interés no es, en ningún caso, nuestro país y su población. Un país que solo presta servicios, de escaso valor añadido, está condenado a la dependencia exterior y a la miseria social. Es algo profundamente negativo que destruye nuestra producción.

Por si esto fuera poco, nuestros dirigentes apuestan por el rearme y la guerra. Dedican parte importante de nuestro mermado presupuesto a incrementar los gastos de armamento y a cumplir las exorbitadas exigencias económicas de una OTAN que está en guerra, por delegación, con Rusia. Frente a su pretendida vocación de paz y seguridad, una UE supeditada a los intereses de Estados Unidos por medio de la OTAN, es una Europa subalterna a la que se le impone una economía de guerra que nos depaupera y que nos acerca peligrosamente a una conflagración militar que podría ser nuclear.

Nuestra política exterior no es soberana y ello nos lleva a traicionar la legalidad internacional y los derechos legítimos del pueblo saharaui. La no ruptura de las relaciones con Israel nos convierte de facto en cómplices del genocidio del pueblo palestino. Fuera de alharacas y pronunciamientos estériles, tanto España como la UE son colaboradores necesarios del crimen que comete ante nuestros ojos la entidad sionista.

Asistimos con extrema preocupación e indignación a la destrucción de otro país en Oriente Medio usando la carta terrorista. Tras Iraq, Libia o Palestina, le ha llegado el turno a la República Árabe Siria, que en una repetición acompañada por las fanfarrias de la prensa hegemónica nos quiere hacer creer que los mismos terroristas que asesinaron a nuestros compatriotas en Atocha o las Ramblas hoy son una genuina representación de una revuelta popular. Como bien predijeron los diseñadores del poder estadounidense, todos los estados de Asia Occidental no alineados con EEUU, Israel y el llamado Occidente Colectivo serán destruidos, sea por medio de invasiones, revoluciones de colores o la utilización del mismo terrorismo que antes se llamaba Al Qaeda y hoy se le viste de ropajes supuestamente democráticos.

Después de Siria, vendrán la aniquilación total de la causa palestina, El Líbano e Irán en una escalada de muerte y destrucción ante la que no podemos permanecer equidistantes.

Trabajaremos por una política exterior no alineada con los planes unipolares de EEUU y que promueva la paz real en un mundo polifónico de naciones soberanas.

Todo este abandono y falta de valentía por parte de la izquierda (neo) liberal y progre solo favorece a las extremas derechas trumpistas o ultraliberales que, con sus cantos de sirena ante la falta de respuesta, tienen el campo político abierto.

Por todo ello, Soberanía y Trabajo llama a organizarnos para defender nuestra soberanía y, por tanto, defender nuestra capacidad de solventar los problemas inherentes al capitalismo neoliberal y su insoportable forma de vida.

Por SyT,

Javier Couso

Portavoz

Soberanía y Trabajo

SOBERANÍA Y TRABAJO

 

 

 

 

MANCHETA NOV 24