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viernes, 19 de julio de 2024 08:56h.

15 de junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez

 

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15 de junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez

En este 15 de junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, los colectivos abajo firmantes, denunciamos la discriminación, las violencias, los abusos y malos tratos que se ejercen sobre las personas mayores, tanto a nivel personal como social, político e institucional.

El maltrato, definido por la Organización Mundial de la Salud, como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza” incluye el maltrato físico, sexual, psicológico o emocional, la violencia económica o material, el abandono, la negligencia, el menoscabo grave de la dignidad y la falta de respeto.

El maltrato y el abuso son las consecuencias de una sociedad cuya cultura mantiene el edadismo, que es la forma de pensar (manteniendo unos estereotipos), de sentir (manifestando los prejuicios), y de actuar (discriminando en función de la edad). Provoca daños que pueden ser irreversibles, como asumir que “ya no sirves para nada y que solo queda dejarte morir”, o sentir que la enfermedad es tu estado natural provocando un mayor deterioro tanto físico como mental. El edadismo es interiorizado y se convierte en un problema de salud.

Esta sociedad instala, a todos los niveles, su concepción estigmatizante de la vejez y la “normaliza”. Considera que las prioridades son la rentabilidad económica y no mantener vidas dignas y, así, se “justifica” que nuestros ingresos sean menores con pensiones que disminuyen en su cuantía con respecto a nuestros salarios (como si tener más edad significase tener menos gastos), hasta el punto de colocar a una mayoría bajo el umbral de la pobreza. Se generaliza la polimedicación ante cualquier consulta médica, convirtiéndonos en polifarmacias. Se infantiliza negando la posibilidad de autonomía y de decisión. La vejez se asume como lo que no sirve, lo que no decide, lo inútil, y se llega hasta considerar que tienes menos derechos ante la vida, como sucedió en las residencias durante el COVID. El extremo de estas situaciones llega con los malos tratos físicos y psicológicos que pueden venir desde nuestro entorno más cercano, ejercida por personas en las que ponemos nuestra confianza.

La cultura del edadismo y sus consecuencias es sustentada por las propias instituciones que no establecen leyes ni medidas correctoras para atender a la diversidad. Es más, utilizan la educación como vía para transmitir esa idea errónea de considerar a las personas mayores como “abuelos o abuelas”, como un grupo homogéneo. Instituciones que no atienden la necesidad de los cuidados necesarios en una sociedad cada vez más envejecida, ni en los hogares ni en los servicios sociales ni a nivel sanitario. Mantienen leyes de Dependencia que plantean la promoción de la autonomía como base pero en su aplicación el criterio es el económico (como tener residencias con un único modelo que para muchos de sus usuarios viene a ser como el final de todo). No se generaliza la cultura del buen trato.

En la vejez existen numerosos factores que se unen a los efectos del edadismo que suponen más discriminaciones, malos tratos y abusos, como la clase social, el género, el lugar de procedencia…Destacamos que hay una mayoría de mujeres y, entre ellas, muchas sufren o han sufrido las violencias machistas, incluso algunas son abusadas sexualmente, la gran mayoría con pensiones de viudedad o propia de baja cuantía; la soledad suele ser más habitual de lo que imaginamos porque viven más años.

Ante los abusos y las discriminaciones solo podemos responder con la exigencia de derechos y recursos que permitan ejercerlos.

 

  • Tenemos derecho a mantener nuestra autonomía, a decidir dónde queremos vivir, qué queremos hacer, con quién estar y cuándo. A que se respete nuestras decisiones y poder tener el control sobre nuestro patrimonio; a nuestra intimidad, nuestra dignidad e identidad, donde se nos reconozca nuestro derecho a nuestra orientación e identidades sexuales. Seguimos sintiendo, queriendo y tenemos derecho a expresar nuestras emociones.
  • Tenemos derecho a tener unas rentas dignas, unas pensiones que nos permita vivir sin apuros. Por mantener y mejorar el Sistema Público de Pensiones.
  • Tenemos derecho a tener servicios públicos, gestionados por lo público, de calidad y que no se conviertan en el negocio para unos pocos. Servicios públicos que atiendan a la diversidad y que presten cuidados dignos con un personal bien pagado y con condiciones laborales justas.
  • Tenemos derecho a ciudades estructuradas para vivir, a no ser expulsadas de los lugares conocidos y familiares por la turistificación, en entornos comunes con otras personas, seguros y amigables. Sin desahucios y alquileres asequibles.
  • Tenemos derecho a un Sistema Público de Salud que atienda nuestra situación física y mental, con unidades de geriatría prácticamente inexistentes en Canarias.
  • Tenemos derecho a no ser tratados de manera infantil, a participar en la vida social, cultural, económica y política.

Las instituciones, que mantienen la precariedad en los servicios públicos, son corresponsables de que las personas, en su vejez, sean maltratadas y abusadas. La falta de servicios hace que recaiga en las familias el peso de los cuidados que muchas no pueden asumir.

Las listas de espera para recibir ayudas a través de la Ley de Dependencia, que no dan para contratar servicios necesarios, es maltrato institucional.

No disponer de servicios públicos, como residencias y centros de día centrados en la atención a las personas, servicios de fisioterapia, etc., es maltrato institucional.

Mantener a las pensiones por debajo de umbral de la pobreza es maltrato institucional.

Una banca que no da los servicios cercanos, que no atiende directamente, que complejiza los procesos, que juega con tu dinero en negocios de riesgo, que te engaña con pensiones privadas o con hipotecas inversas, es una banca que maltrata.

Promover desde las instituciones programas que repliegan a guetos y que no sean intergeneracionales es maltrato institucional.

Por políticas que favorezcan vidas plenas en la vejez, por una cultura del buen trato para que el respeto desmonte los estereotipos estigmatizantes.

 

La Laguna, a 15 de junio de 2024

 

 

Entidades convocantes

Asociación para la Defensa de las Pensiones Públicas de Canarias - COESPE

Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canarias (ADSPC)

Asociación de Cuidadoras, Familiares y Amistades de Personas con Dependencia, Alzheimer y otras Demencias (ACUFADE)

Aula Cultural de Participación Ciudadana de la Universidad de La Laguna Plataforma Residencias Dignas

Plataforma de Trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio Acampada Reivindicativa Lolo Dorta

Teléfono de la Esperanza

 

 

¡BASTA YA! ¡NO AL MALTRATO Y EL ABUSO EN LA VEJEZ!

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