ALEMANIA:  El motor económico de Europa sigue gripado - por Joaquín Rábago

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ALEMANIA: 

El motor económico de Europa sigue gripado

Joaquín Rábago

El motor económico de Europa da impresión de un tiempo a esta parte de estar gripado, lo cual no es grave sólo para Alemania, sino para todos sus socios de la UE.

ALEMANIA RECESIÓN

 

El PIB alemán se retrajo un 0,3 por ciento en el segundo semestre del año, según los últimos datos de la Oficina Federal de Estadísticas.

Hacia el final de la era Merkel (la canciller cristiademócrata que gobernó con la socialdemocracia),  la economía alemana se mostraba aún floreciente.

ANGELA MERKEL

 

Me refiero sobre todo a la macro y no a la microeconomía: el buen comportamiento económico  se debía sobre todo a las medidas adoptadas por el anterior gobierno de coalición entre los socialdemócratas de Gerhard Schroeder y los Verdes. 

Medidas como las llamadas “leyes Hartz”  para reformar y modernizar el mercado laboral,  que aumentaron la ocupación, pero abarataron la mano de obra mientras hicieron crecer los beneficios empresariales.

PROTESTAS CONTRA LAS HARTZ

Aquellos tiempos ya pasaron, y hoy la recesión se ha instalado en Alemania debido a la falta de competitividad de su industria, que, como ocurre en el sector del automóvil o las industrias de alta tecnología, ha tardado en adaptarse a la era digital.

Pero hay también otras causas que ni los medios ni los partidos políticos, exceptuando la ultranacionalista Alternativa para Alemania o la Alianza Sahra Wagenknecht, escisión de Die Linke (La Izquierda), quieren reconocer.

Cuando Alemania decidió considerar a Rusia un país enemigo por su invasión de Ucrania, renunció a seguir importando  su energía barata, que tanto había contribuido a la prosperidad y competitividad de sus industrias.

Incluso toleró sin rechistar que Estados Unidos, o un comando ucraniano, según otra versión, dinamitara en una acción secreta los gasoductos germanorrusos del Báltico por los que llegaba al país esa energía a bajo precio.

EL NORDSTREAM, SABOTEADO EN 2022

Al menos que se sepa, el anterior canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, en ningún momento pidió explicaciones por aquel suceso al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien antes del espectacular sabotaje había avisado en público de lo que ocurriría si Rusia invadía Ucrania.

La invasión rusa del país vecino finalmente se produjo, y Alemania se vio obligada de pronto a comprar el gas natural licuado a Estados Unidos, mucho más contaminante por ser producto del “fracking” y que  había además que transportar en buques hasta las plataformas europeas. 

Lo cual no pareció molestar a los Verdes del vicecanciller Robert Habeck, ya que su beligerancia rusófoba parecía pesar más que sus preocupaciones medioambientales.

Ésa es sin duda la causa más importante del estancamiento de la economía,  y los alemanes, o mejor dicho sus gobernantes,  sólo pueden culparse a sí mismos de la situación.  

Por no hablar de los medios, que han perdido al menos en ese asunto y cuanto se refiere a Ucrania toda capacidad crítica y para los que hablar de quién fue el responsable de aquel sabotaje, se ha convertido en tabú.

Ahora sólo se trata de rearmarse con urgencia frente al “enemigo ruso”, para lo cual de pronto no hay tope de endeudamiento, aunque para ello haya que recortar las prestaciones sociales. Siempre hay  prioridades.

MERZ
JOAQUÍN RÁBAGO