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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

ALEMANIA - RUSIA AfD y la ilusión occidental de integridad democrática La falsa democracia alemana en acción - por Constantin von Hoffmeister

CVH

 

ALEMANIA - RUSIA

AfD y la ilusión occidental de integridad democrática

La falsa democracia alemana en acción

Constantin von Hoffmeister

EUROSIBERIA

 

A Joachim Paul, candidato de la AfD a la alcaldía de Ludwigshafen, se le prohibió recientemente presentarse a las próximas elecciones. La razón oficial: dudas sobre su "lealtad a la Constitución". La verdadera razón: sus opiniones políticas desafían el consenso liberal que gobierna la Alemania actual. Sin ninguna condena penal, y basándose únicamente en un expediente recopilado por los servicios de inteligencia nacionales, fue declarado políticamente ilegítimo. No hubo juicio, ni debate público, ni apelación transparente. Un comité, dominado por los partidos mayoritarios, simplemente lo expulsó. En la Alemania moderna, a esto se le llama democracia.

Diez años antes, en Moscú, se desenvolvió un panorama diferente. Alexei Navalny, un destacado crítico del Kremlin, pudo inscribirse como candidato a la alcaldía. Poco después, fue condenado por malversación de fondos en un caso que, según muchos, tuvo motivaciones políticas. Aun así, las autoridades rusas lo pusieron en libertad bajo fianza y le permitieron continuar su campaña. Los medios de comunicación y los gobiernos occidentales denunciaron las acusaciones como injustas, y Navalny fue elevado a la categoría de mártir democrático. Su caso se citó incesantemente como prueba del autoritarismo ruso.

Aquí radica el doble rasero.

En Alemania, a un hombre se le impide postularse a un cargo público debido a sus ideas. En Rusia, un hombre se postula a pesar de una condena penal. Sin embargo, la prensa occidental llama al primero una democracia y al segundo una dictadura. La diferencia clave es su alineamiento ideológico. Navalny promovió una visión de Rusia más cercana al Occidente liberal. Paul defiende una visión de Alemania que rompe con ese mismo orden liberal. Occidente protege a quienes sirven a sus intereses, incluso cuando son culpables. Silencia a quienes se le oponen, incluso cuando son inocentes.

¿Qué sentido tiene la democracia si se puede excluir a candidatos no por delitos, sino por tener opiniones erróneas? ¿Qué sentido tiene la libertad si la lealtad a una cosmovisión específica se convierte en un requisito legal para ejercer un cargo público? La respuesta es simple: ya no es democracia, sino pluralismo controlado. La ilusión de la elección, controlada desde arriba.

En un sistema así, las reglas son claras: la disidencia solo se permite si es inofensiva. La oposición solo se permite cuando refuerza la ideología dominante. Y quienes realmente desafían el sistema son descalificados. La democracia occidental no es un sistema de libre elección. Es un teatro controlado, donde solo se permite subir al escenario a actores aprobados. Bajo sus palabras pulidas y sus brillantes eslóganes se esconde una fría maquinaria de exclusión, engaño y guerra ideológica. No teme a la tiranía. Se ha convertido en ella.

Gracias a Constantin von Hoffmeister y EUROSIBERIA y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

https://www.eurosiberia.net/p/afd-and-the-western-illusion-of-democratic-integrity?utm_source=post-email-

CONSTATIN VON HOFFMEISTER
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