La deuda pública de EEUU alcanza cifras astronómicas y preocupa a los inversores - por Joaquín Rábago

La deuda pública de EEUU alcanza cifras astronómicas y preocupa a los inversores

Joaquín Rábago

La deuda pública y privada de EEUU alcanza ya cifras astronómicas y ha comenzado a ahuyentar a los grandes inversores que buscan silenciosamente refugios más seguros frente a la posible insolvencia de la superpotencia.

Así, no solo los mayores acreedores del país como pueden ser China o Japón están reduciendo rápidamente su exposición al dólar, sino que también lo están haciendo grandes fondos de inversión como BlackRock o bancos como Goldman Sachs y JP Morgan.

La banca de inversión y los fondos reestructuras sus carteras  y aumentan sus posiciones en mercados emergentes,  en las infraestructuras europeas, en el sector inmobiliario asiático, las materias primas y sobre todo en el oro como el más seguro valor refugio. 

Algo que han comenzado a hacer también las grandes fortunas familiares, que buscan  diversificar sus inversiones en previsión de lo que pueda ocurrir con el dólar estadounidense.

Los propios ciudadanos de EEUU parecen creer que la bancarrota del país  es imposible, dado, entre otras cosas, su inmenso poderío tanto económico como militar,  pero otros grandes imperios han caído antes.

Es lo que señala, por ejemplo, a título de advertencia,  el podcast didáctico estadounidense Economy Meets History, según el cual Estados Unidos puede correr la misma suerte que imperios coloniales anteriores como el español, el neerlandés o el británico.

ECONOMY MEETS HISTORY

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Sí, por ejemplo, el real de vellón, fue como es hoy el dólar, la moneda que dominaba el comercio internacional en la época de Felipe II, cuando llegaban a España los galeones cargados de oro plata y esmeraldas en la llamada Carrera de Indias

Pero ya a mediados del siglo XVI, el imperio español estaba gastando ya en su administración pero sobre todo en sus continuas  guerras por toda Europa el triple de lo que ingresaba con los impuestos, por lo que tuvo que pedir prestado a los baqueros italianos o a los comerciantes alemanes.

REAL DE VELLÓN

La poderosa familia banquera y comerciante alemana de los Fúcares comenzó a exigir el reembolso en oro de los créditos concedido al no fiarse ya de la sostenibilidad del sistema. 

Y muchos comerciantes decidieron trasladar gradualmente sus operaciones a Ámsterdam, que iba a convertirse pronto en la capital del siguiente imperio.

En 1557, España se declaró por primera vez en bancarrota, algo que se repetiría en las décadas posteriores hasta acumular seis suspensiones de pagos en sólo cuarenta años. 

El imperio donde nunca se ponía el sol se derrumbaría como un castillo de naipes y el Siglo de Oro español terminó para nunca más volver.

Fue sustituido por otro imperio, el neerlandés, con una enorme presencia militar en tres continentes ya que se extendía desde Indonesia hasta Brasil y Suráfrica. 

Y el florín -el gulden- sustituyó al real como moneda preferida de pago aunque las compañías comerciales neerlandesas como la de las Indias Orientales emitiesen sus propias monedas.

Pero ocurrió lo mismo que le había pasado antes al imperio español: el Banco de Amsterdam, considerado en su tiempo como la institución financiera más segura, comenzó a prestar el dinero de sus depositantes para financiar las guerra sen lo que terminaría convirtiéndose en la primera irse estafa piramidal al estilo Ponzi.

Y hacia 1690, previendo el desastre, las familias de comerciantes adinerados, los judíos sefarditas y los portugueses que habían estado operando allí empezaron a trasladar sus operaciones a Londres, que iba a convertirse en la capital del nuevo imperio y centro financiero del mundo.

Desde comienzos del siglo XVIII hasta los del siglo XX, el imperio británico controlaba nada menos que el 23 por ciento de la población mundial así como  una cuarta parte del territorio del globo y la  libra esterlina se había convertido en la gran moneda de reservas.

LIBRA ESTERLINA 1903 UN MILLÓN

Hasta el 60 por ciento del comercio mundial se llevaba a cabo  en libras, moneda que estaba entonces respaldada por el patrón oro, lo que le proporcionaba gran confianza y estabilidad.

Pero las dos guerras mundiales del siglo XX le iban a costar al imperio británico 44.000 millones de libras, lo que hoy equivaldría a 600.000 millones, algo que obligó a Londres a endeudarse sobre todo con el que iba a ser el nuevo imperio: Estados Unidos.

Y como ocurrió con los imperios anteriores, las grandes corporaciones como Shell, Unilever, British Petroleum comenzaron a trasladar alí parte de sus inversiones mientras que las familias adineradas buscaban en EEUU, pero también en Canadá, Suiza y otros países nuevos refugios para su patrimonio.

En 1967, la libra se devaluó de la noche a la mañana en un 14.3 por ciento, el Gobierno británico se quedó prácticamente sin reservas extranjeras en su intento de defender el tipo de cambio y hubo de recurrir al Fondo Monetario Internacional para un rescate.

Había llegado el gran momento de Estados Unidos, el que muchos llaman  “El Siglo Americano”, que iba a estar dominado por la hegemonía económica, militar y cultural de ese país, sobre todo tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial.

El presidente Richard Nixon acabaría, sin embargo, en 1971 con la convertibilidad del dólar, que se convirtió así en lo que se conoce como “moneda fiat”, es decir respaldada únicamente por la confianza en el  emisor.

Confianza cada vez más en tela de juicio debido a la explosión del gasto en un país que acumula mientras tanto una deuda total – es decir tanto pública como privada- que supera ya los 100 billones de dólares, de los que 38 billones corresponden sólo a la pública.

El imperio español quebró cuando su deuda correspondía al 200 por ciento de su PIB, el imperio neerlandés, con un 250 por ciento, el británico perdió la condición de reserva de su moneda con una deuda equivalente al 130 por ciento del PIB. 

DEUDA PIB USA

Y la deuda total de EEUU – es decir la suma de la privada, de las empresas, la estudiantil, etc.- representa ya nada menos que el 370 por ciento de su Producto Interior Bruto. 

La Reserva Federal podrá seguir imprimiendo dinero, pero ¿quién compra sobre todo hoy la deuda de la superpotencia: el propio Gobierno de Washington, los fondos de pensión estadounidenses?

Es decir que se imprime dinero para, entre otras cosas, financiar la propia deuda. Estados Unidos ha de pagar anualmente más de un billón de dólares sólo en concepto de intereses, más que lo que gasta en defensa y en toda su administración.




 

No debería extrañar el éxodo del sistema no sólo de países como China, que comercian en sus propias monedas, sino también el hecho de que los grandes fondos traten de reducir progresivamente su exposición al dólar.

Los países del llamado grupo BRICS intentan cada vez más prescindir del pago en dólares y emplean el yuan, la rupia, el rublo o el real brasileño. Y es muy significativo que Arabia Saudí anunciase haya que aceptará la compra de su petróleo en otras monedas, lo que asestará un gran golpe al sistema del petrodólar.

Muchos de los dólares que estaba hasta ahora en los bancos centrales de medio mundo vuelven de forma masiva a Estados Unidos e inundan la economía de ese país, lo que puede elevar de modo exponencial su inflación y causar enormes problemas que afectarán sobre todo las clases medias.

Éstas, que tienen prácticamente todo su patrimonio en dólares, verán como se evaporan sus ahorros, el valor de sus viviendas, sus pensiones. 

No pinta nada bien para un país que vive desde hace mucho con sus guerras y el extraordinario gasto militar para sustentarlas muy por encima de sus posibilidades, pero que no parece dispuesto a aprender nunca. 

JOAQUÍN RÁBAGO