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jueves, 29 de septiembre de 2022 09:59h.

La alargada sombra de la oscuridad - por Nicolás Guerra Aguiar

 

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La alargada sombra de la oscuridad - por Nicolás Guerra Aguiar *

Hay obras literarias conocidas no tanto por sus contenidos como por sus títulos. Es el caso, por ejemplo, de Crónica de una muerte anunciada y, en movimiento feijooano, El otoño del patriarca, novelas ambas del premio nobel  García Márquez.  

García Márquez
García Márquez

  ¿Qué relamidos miembros de cualquier oposición política no han recurrido al primer enunciado para justificar un voto de censura contra alcaldes u otros cargos? Algunos lo engarzan inmediatamente con los apellidos del novelista colombiano. Pero otros lo dejan en el aire… sin paternidad reconocida, cadencia lingüística acompañada del inmediato silencio mientras clavan su pétrea mirada en el rostro de la víctima y calibran el impacto del misil intelectual (“¿¡No fumas, inglés!?”, dicen por lo bajini).  

CHO JUÁA
CHO JUÁA

  Así, la “muerte anunciada” puede sorprender o acaso desorientar también al auditorio, anonadado por tal acierto lingüístico: ¿muerte física del censurado, inmediatos temblique - añurgamiento - toletazo  o, acaso, victoriosa estrategia cultural al usar tal construcción con valor simbólico? 

  Hay otras veces -caso del señor Núñez Feijóo- en que el recurso a un título novelesco se encuadra en otro ambiente más solemne, casi a la manera de un doctorando que espera justicia, equidad e imparcialidad del honorable tribunal calificador. (Aparte, claro, de rigurosos reconocimientos, propuestas para cum laude, premio extraordinario, inmediata publicación, envío de su magistral tesis a Cambridge, Sorbona, Salamanca, Oxford, Harvard, Pabellón del Príncipe…)

BIRRETE

 

  Pues hete aquí que el legítimo candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno español (con el previo nihil obstat o aprobación de la censura madrileña, Santa Inquisición - pureza ideológica) pretendió impactar sobremanera entre los asistentes a un encuentro (“Desayuno Informativo”) organizado por Europa Press el pasado lunes. El señor presidente del PP afirmó en su intervención que “Pedro Sánchez y su Gobierno de coalición [están] en una fase irremisible de deterioro, como en El otoño del patriarca y le acusa de estar más preocupado por estigmatizar al adversario".

BOTERO
BOTERO

  Puedo sospechar, intuir o barruntar que si el señor candidato pepero leyó la novela -cuya primera edición data de 1975- no tuvo el lunes la prudente picardía de repasar antes sus apuntes o fichas de lectura. Así, como quien no quiere la cosa, identifica metafóricamente al señor Sánchez con el protagonista - dictador (“Allí lo vimos, con el uniforme de lienzos sin insignias, las polainas, la espuela de oro en el talón izquierdo, más viejo que todos los hombres y todos los animales viejos de la tierra y del agua”). Pero olvidó (“¿insolvencia o mala fe?”) matizar en el mismo acto (así como quien no quiere la cosa, sin mala leche o malversación histórica) que el señor presidente del Gobierno lo es por decisión del Congreso de los Diputados, legal y legítimo aglutinador de la voluntad popular. 

FREUD
FREUD

  Pero como el Diablo son las cosas y el señor candidato es gallego, podría acaso caber la posibilidad de que el puñetero subconsciente (¡jodelón descubrimiento el del doctor Freud, carajo!) o los galeguiños genes le jugaran una mala pasada y se produjera un caso de desdoblamiento de personalidad.  A fin de cuentas el señor Núñez Feijóo, in nomine patri, sucedió en la presidencia de la Xunta de Galicia al señor Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo (Ley de Prensa e Imprenta de 1966 o “Ley Fraga”, apariencia de libertad de opinión… que llevó al obligado cierre de empresas periodísticas, sanciones elevadísimas, secuestros de publicaciones como la revista canaria Sansofé, registros policiales...). 

PORFIRIO DÍAZ
PORFIRIO DÍAZ

  Más: su pater político formaba parte del Consejo de Ministros mientras la dictadura franquista subyugaba al país como lo hicieron, por ejemplo, los literaturizados Porfirio Díaz en Tirano Banderas, esperpento de su también paisano Valle – Inclán; El Señor Presidente, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias; el “patriarca” de García Márquez; “El Chivo” vargasllosano… (Por cierto: ¿son productos de la casualidad o tal vez de la herencia hispana tantos generales encumbrados en el absolutismo, tanto dictador en tierras americanas como Batista, Fidel, Ortega,  Somoza, Duvalier, Stroessner, Videla, Banzer, Pinochet…?)

STROESSNER FRANCO
STROESSNER FRANCO

  Así pues, señor candidato: ¿a qué racional, desapasionada y académica conclusión podemos llegar con su símil literario? ¿Identifica usted, acaso, al señor Sánchez con un general que firma “toda clase de leyes y mandatos” con la huella del pulgar; con un secuestrador de “mujeres retrecheras”; con un enfermo que grita “¡Que viva el partido liberal, carajo!” en los delirios de las calenturas? Porque ese general, señor candidato, también se parece al “Supremo” (Yo el Supremo, del paraguayo Roa Bastos), personaje también literario y absolutista: durante meses lavó cráneos a las orillas de un riachuelo... 

ROA BASTOS
ROA BASTOS

  ¿Entró el presidente Sánchez al Congreso de los Diputados para erigirse en “Supremo”, “Chivo”... como lo hizo el general Pavía? Este (1874) ordenó a Nicolás Salmerón, presidente de las Cortes, el inmediato desalojo del edificio. Ante la negativa de los diputados lo tomó por la fuerza: el golpe de Estado terminó, así, con la experiencia de la Primera República. 

SALMERÓN - PAVÍA EN EL CONGRESO
SALMERÓN - PAVÍA EN EL CONGRESO

  ¿O quizás el señor Sánchez pactó con Marruecos para, desde allí, emular al general Franco y rebeldes, embarcar rumbo a la Península y conseguir el triunfo de otro golpe de Estado, también antirrepublicano, otro más en la historia de España?

FRANCO EN CEUTA
FRANCO EN CEUTA

  Las toletadas y cidcampeadora mentalidad del anterior presidente del PP llegaron a identificar al actual Gobierno español con algo ‘no conforme a las leyes’, ilícito y, por tanto, sospechosamente anticonstitucional (por cierto, sus diputados lo aplaudían a rabiar, ovacionaban y vitoreaban extasiados). La soberbia de entonces, arrogancias,  atentados al proceso democrático… negaron la rigurosa legitimidad al Gabinete socialista como insinuó metafóricamente el lunes pasado el “centralizado y renovador” señor Feijóo, torpe disparate que hubiera emputado (canarismo-americanismo) al mismo García Márquez.

  Así, adapto el título de una novela (La sombra del ciprés es alargada) para dar nombre a este artículo. La obra de Miguel Delibes (inmersa en el drama existencial de los años cuarenta del siglo pasado, dominados por la terrible “sombra” de la Guerra Civil española) tiene ya setenta y cuatro años. Pero desarretados fantasmas de tales tiempos permanecen, continúan. 

DELIBES
DELIBES

  (¿Serán ciertas las afirmaciones científicas sobre la evolución del ser humano?)

* En La casa de mi tía por gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

 

NICOLÁS GUERRA

 

MANCHETA AGOSTO 22