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sábado, 10 de diciembre de 2022 01:03h.

¿Cuándo dejarán nuestros semejantes de portarse peor que los animales? - por Erasmo Quintana

 

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¿Cuándo dejarán nuestros semejantes de portarse peor que los animales? - por Erasmo Quintana *

PELEA NIÑOS somosmultiples.es/
 somosmultiples.es

La agresividad en el ser humano a veces tiene un componente conductual, tal vez necesario, especialmente en la primera infancia. Observemos a dos niños que juegan en los primeros balbuceos; uno de ellos, para apropiarse del juguete que tiene el otro, le agrede y se lo queda. Es de lo más natural esa actitud hostil, por lo que debemos colegir que la conducta agresiva es conforme al ser humano. Los conflictos armados, por ejemplo. Yo, desde que tengo uso de razón no recuerdo un solo día que no haya guerra en cualquier lugar del planeta, Hasta hoy, con el ataque a Ucrania. Esta contienda terminará y con seguridad estallará una nueva en cualquier otro punto de la geografía mundial.

GUERRA DW
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TORTURAS

En presencia de lo expuesto, a la conclusión que se llega es que el ser humano está condenado a ser agresivo, específicamente e innato. Investigadores hubo que llegaron a esta teoría estudiando el comportamiento de los animales (al reino animal pertenecemos nosotros, aunque con mayor tamaño cerebral, lo que nos hace algo diferentes, al ser los únicos que somos conscientes de que hemos venido a este mundo, que aquí vivimos aunque no sepamos muy bien porqué), además de que vamos a morir indefectiblemente. En el apartado de agresión de los animales también hay diferencias: aquél mata por instinto y para vivir, mientras que nosotros somos más animales y más salvajes, porque matamos por placer sádico, odio exacerbado, celos o envidia. He llegado a esta conclusión buscando una razón humana a la barbaridad que se expone a continuación:

De tiempo en tiempo saltan a las primeras páginas de los periódicos y las  televisiones noticias macabras que nos dejan el alma en un puño. Esta vez ha sido esa criatura de seis años, Olivia se llamaba, asesinada en Gijón a manos de su propia madre, la cual no ha mostrado ningún signo de arrepentimiento. Sus padres llevaban cinco años disputándose la custodia, tras ella denunciarlo en 28 ocasiones desde su separación matrimonial. El desencadenante trágico se debió a que la madre acababa de perder la custodia de la menor. Por desgracia, en los problemas de convivencia de las parejas, son los hijos quienes pagan los platos rotos, incluso con la propia vida. En este caso, la madre de la niña, en venganza por haber perdido la tutela, da muerte a la hija, lo cual justificó sin ningún arrepentimiento, que la prefería muerta que en compañía de su padre.

VIOLENCIA VICARIA huffingtonpost.es
VIOLENCIA VICARIA huffingtonpost.es

Los antecedentes de este macabro acontecimiento es que la madre había denunciado a su marido de que acosaba a la niña libidinosamente en distintas ocasiones (sin presentar pruebas), por lo que fueron desestimadas dichas denuncias una por una. ¡Qué casos tan horribles pueden darse en el seno familiar! Lo más increíble es que siempre, repito, pagan los platos rotos los miembros más indefensos e inocentes de la familia. La vulnerabilidad de estas criaturas es tremenda, pues ni en sus propios hogares están seguras. ¿Qué hacer pues para que estos ángeles no sufran el infierno de una relación paternal? Estos niños son las víctimas propiciatorias y quedarán marcadas de por vida, traumatizadas, haciendo de toda esta sinrazón que viven en su más tierna infancia llegar a ser otras personas, atormentadas, infelices, porque ya sabemos que nuestro yo, nuestro carácter, se forma muy temprano en el comienzo de la vida, jugando un papel importante el clima del hogar donde crecemos. 

ALDEAS INFANTILES

Para evitar precisamente en lo posible situaciones como éstas, se han creado las Aldeas Infantiles de acogimiento residencial, humanizando el cuidado a la infancia. En nuestro país tenemos el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, atendiendo a cerca de 50.000 niños y niñas que crecen separados de sus padres. De éstos, el 47% lo hace en centros residenciales y el 53% en familias de acogida. Ante esta realidad, el Ministerio y las CCAA están poniendo en marcha políticas que abogan por eliminar formulismos, apelando al incremento de los acogimientos familiares. El objetivo es que ningún niño o niña menor de seis años viva en un seno familiar peligroso para ellos por desavenencias y discordias de sus padres.

ALDEAS INFANTILES
ALDEAS INFANTILES

Estas Aldeas Infantiles se esmeran en un cuidado de calidad, ésa que no consiguen en sus hogares, y les permitan construir vínculos de apego seguros, sintiéndose niños valorados y queridos allí donde estén: la escuela, la familia y los centros de protección, pues nos encontramos que hay una displicencia, un desconocimiento de las familias en torno a las disponibilidades con que cuentan para evitar el drama que he comentado, y que es evitable si se actúa en consecuencia y de manera correcta. Sin duda, insisto, pudo evitarse que esa niñita de tan corta edad muriera a manos de su madre. Ésta irá a la cárcel con una condena de prisión permanente revisable, tal vez. Pero la sagrada vida de la inocente Olivia es ya fatalmente irrecuperable.

* En La casa de mi tía por gentileza de Erasmo Quintana

ERASMO QUINTANA
ERASMO QUINTANA

 

MANCHETA AGOSTO 22