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martes, 31 de enero de 2023 12:11h.

Elijamos en nuestras urnas las presidencias de los legislativos (2) - por Domingo Sanz

 

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Elijamos en nuestras urnas las presidencias de los legislativos (2) - por Domingo Sanz *

 

Cambiando dos palabras, el título sería un pareado pedante que habría ofendido mucho menos al buen gusto de lo que a la inteligencia hieren las mentiras melillenses de Marlaska o a la buena educación los insultos de las añorantes del franquismo que se sientan en el hemiciclo, aunque quiero dejar claro desde el principio que estoy en contra de borrar ni un solo acento de los diarios de sesiones de los legislativos. Escucharse a sí mismos es un placer irrenunciable para los habitantes de la jaula de egos ** en tiempos revueltos que es el Congreso y tanto vicio tiene un precio: el de que te puedan recordar los excesos para que se te caiga la cara de vergüenza al suelo.

Para ayudar a resolver tanto desprestigio parlamentario es necesario salir del refugio de las quejas y “definir los términos concretos de la reforma que se propone…”, compromiso asumido en la anterior y primera entrega sobre esta propuesta que también puede leer en La Casa de mi Tía.

Sus dos puntos básicos son los siguientes:

Primero. Las candidaturas que concurran a las elecciones del legislativo estatal o de los autonómicos podrán proclamar, de entre las personas que figuren en sus listas electorales, la que será su aspirante a esa presidencia. Los electores podrán votar por una sola de entre las que se hayan presentado.

(Las candidaturas que no proclamen aspirante a la presidencia del legislativo podrán pedir el voto para las de candidaturas que sí presenten. Esto no hacía falta decirlo).

Segundo. Celebrada la votación, las mesas electorales contarán el número de votos que haya obtenido cada candidata, proclamándose únicamente aquellas que hayan conseguido un porcentaje igual o superior al 25% de los votos válidos. La candidata o candidatas proclamadas (que nunca podrán ser más de cuatro) ocuparán la presidencia del legislativo durante periodos de tiempo que serán proporcionales a los porcentajes de votos obtenidos en cada caso.

(Por ejemplo, si hubiera dos candidatas, A y B, que, con un 35% y un 30% fueran las únicas que superaran el mínimo establecido del 25%, A presidiría durante 26 meses y B durante 22 para una legislatura de 48 meses).

Hasta aquí lo esencial de la propuesta de reforma para la elección de las presidencias de los poderes legislativos por sufragio universal. Expondré ahora algunos argumentos en su defensa.

Al tratarse de una elección unipersonal, cada partido que presente esa candidatura buscará personas de reconocido prestigio y capaces de atraer más votos de los que pueden conseguir con sus siglas. No parece mala cosa.

Al concurrir a las elecciones algunos partidos que no aspirarán a la presidencia legislativa, se propiciarán acuerdos previos para asegurar el 25% de los votos. Tener que negociar más tampoco estría mal.

Se podría acusar a la propuesta de propiciar presidencialismos. Ante tal sospecha, dos respuestas. Un cargo que puede ser desempeñado por más de una persona durante un periodo de 4 años está vacunado contra ese peligro y, en cualquier caso, si hay un presidencialismo poco peligroso para la sociedad es el de cualquier legislativo, por comparación con los de los ejecutivos o los judiciales, y no es necesario recordar los nombres que se niegan a dimitir de cargos constitucionalmente caducados.

Aunque las presidencias de los legislativos tienen unas funciones definidas en sus reglamentos internos, entra dentro de la lógica pensar que esta reforma contribuiría a fortalecer su independencia frente a los otros poderes del Estado. En particular, y por lo que se refiere a los equilibrios con los gobiernos, será imposible que se reproduzcan décadas de coincidencia en el color político de las presidencias legislativas y ejecutivas. En el caso del Congreso, de los más de 540 meses transcurridos desde junio de 1977, solo en 6 las presidencias legislativas y ejecutivas han sido de partidos distintos. Eso sí, siempre del PP o del PSOE.

Dos detalles más. Se conseguiría una ampliación de la eficacia directa del sufragio universal que favorecerá la participación del electorado y, por otra parte, no siendo una propuesta que beneficie o perjudique a ningún partido político frente a los demás, lo normal sería que consiguiera el consenso de la inmensa mayoría, especialmente en las Comunidades Autónomas.

Continuará…, especialmente si se genera debate.

** El Congreso es una jaula de egos también porque, mientras morían miles cada semana por la pandemia durante los plenos casi vacíos para los estados de Alarma, ni siquiera tuvieron el detalle de evitar riesgos laborales al personal laboral que tenía que limpiar cada vez los restos orgánicos que sus señorías iban dejando en el atril y en las barandillas de sus escaleras. Nada les hubiera costado hablar sin moverse de sus escaños, ahorrando el mucho tiempo perdido en paseos sin palabras hasta y desde la tribuna, tal como hacen cada miércoles en las sesiones de control al Gobierno. ¿Verdad, señora Batet, que recuerda aquella petición que le hizo llegar un grupo de personas? Y si lo ha olvidado, pregúntele al señor Baldoví, uno de los pocos que fue solidario.  

* En La casa de mi tía por gentileza de Domingo Sanz

DOMINGO SANZ RESEÑA

 

 

mancheta dic 22