Feijóo planteó las europeas como un plebiscito - por Erasmo Quintana
Chema Tante recomienda este certero comentario de Erasmo Quintana sobre un tipo estrafalario, Feijóo, que parece una estrambótica reencarnación simbiótica, con la forma de Harold Lloyd (que perdone el insigne cómico la comparación con semejante perdulario) y la esencia de Iznogud, el "No es bueno" que quiere ser califa en lugar del califa, como sea. Como sea, incluso recurriendo, como dice Erasmo, a chapotear en el fango.
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Feijóo planteó las europeas como un plebiscito
Erasmo Quintana *
La interesada oposición del Partido Popular y todos sus adláteres frente a la Amnistía que promovía el PSOE en Cataluña, ya está en vigor, es “ilegal” porque no la planteaba Núñez Feijóo. La amnistía es el perdón decretado por los gobiernos de una nación para ciertos delitos, particularmente políticos. Es decir que no es algo ilegal, ominoso ni oneroso. Es un mecanismo legal, contemplado en la Ley, y si la misma sirve para crear una atmósfera amable y desenquistar posicionamientos desfavorables, pues bienvenida sea. No se hunde por el perdón una nación y cuando ésta persigue la normalidad de las posiciones encontradas. Todo lo contrario: el gobierno que lo decreta aparece más fuerte.
Esto, en definitiva, hay que desenmascararlo: las derechas se oponen a la amnistía (algo positiva y buena siempre) porque es benefactora y lleva el perdón, tan cristiano. Para el PP y Vox, todo lo que sea positivo y bueno para el país no lo quieren, no les gusta. Prefieren el “cuanto peor, mejor”. Ellos son los que saben gobernar. Es horrible lo que está sucediendo con el tacticismo del PP: como no puede mediente las urnas llegar al poder, usa la patraña y la mentira, convencidos que les dará buenos resultados; para ello cuentan con los principales medios de comunicación, tabloides, radios y TVs privadas, esos que al parecer el Gobierno va a establecer por ley mayor transparencia sobre la lluvia de subvenciones -compra de voluntades- que reciben del poder económico. La patraña corrupta del bulo ya no campará a sus anchas desde que el Gobierno obligue a una mayor transparencia, sabiéndose con luz y taquígrafos el origen de tanto ataque a las personas y cuánto dinero se mueve. Lo de ahora es “inaceptable”: le han dado por meterse, sin pruebas fundadas, con la familia más próxima del presidente, y es curioso -pero no extraño- que lo mismo no lo hagan con la familia de Feijóo. Con lo que sucede, esto no es lo que se dice democracia, es más bien “absolutismo”.
Hoy todo se pone de moda; en estas elecciones europeas tenemos el nacimiento de un Milei hispano, Alvise Pérez, cabeza del partido Se acabó la fiesta (SALF), un peligroso “carne de presidio”, recinto, la cárcel, que al parecer conoce bien. Éste desgajado de Vox, no es lo que conocemos como algo democrático. Resulta un bocazas maleducado y faltón, que busca el protagonismo ofendiendo a sus rivales políticos, entre los cuales sobresale el presidente del Gobierno. Nuestro régimen democrático ¿lo aguanta todo? Creemos que ello no es admisible en un sistema de libertades como el nuestro. Si se ofende la honorabilidad de las personas, ahí debe estar la Ley para ser aplicada. Se puede exponer todo lo que corresponda e interese al conocimiento público del partido político que sea; lo que no es de recibo es que la popularidad de la formación política se haga a costa de la agresión verbal despiadada al contrario. Todos, sin exclusión, merecemos un mínimo de respeto, seamos o no representantes políticos.
Este es el chapotear en el fango que tan insistentemente se denuncia. Y me temo que dichos comportamientos han llegado por completo al escenario de la política para quedarse. Puesto que se observa que todo aquello que se haga con el fin de ridiculizar a las fuerzas que componen el Gobierno de coalición, se le da la más calurosa bienvenida con todo el chance posible, sin reparar en las formas, pues cuanto más daño entrañe, mejor. Da pena que esta anomalía tenga tanta ascendencia en tantísimos españoles, que éstos no sean capaces de discernir para ver con claridad las aviesas intenciones de quienes fabrican y difunden los infundios envenenados. Los piratas de la libre información, la canallesca nunca mejor dicho, con nombres y apellidos que todos conocemos, lo tienen claro: todo lo que sea ridiculizar y desautorizar al Gobierno, miel sobre hojuelas.
El patético Núñez Feijóo planteó las recientes elecciones europeas como un plebiscito, es decir, ese método de legitimar una resolución política grave, que consiste en someterla a la votación de todos los ciudadanos, los cuales se manifiestan en favor o en contra de ella, más o menos, un referéndum.
Como quedó bien notorio, resultó un patinazo espectacular del aspirante a presidente del Gobierno, cosa que disimuló estupendamente con exagerada demostración de victoria. Terminado el recuento de los resultados, el que no se consuela es porque no quiere: todos parecen ganadores por esos grandes e interminables aplausos: todos han ganado si nos fijamos en el insistente aplaudir delante de los micrófonos.
No hay más que ver la algarabía que montaron Feijóo y toda su gente porque, según ellos, habían ganado por goleada: victoria “contundente” e “inapelable”, cuando lo que en realidad resultó ser fue una victoria pírrica, puesto que el PP ganó al PSOE por solo dos diputados de más: 22 á 20, lo que no es en verdad para tirar voladores, y exigiendo la convocatoria de elecciones anticipadas. El partido conservador se halla instalado en la exageración, que la aplica a todo, y esta “gran victoria” es una más. Y algo sustantivo y curioso: un partido como el PP, sin la menor duda corrupto y con grandes figuras cumpliendo cárcel, se mete ahora, aparte de Begoña Gómez, también con el hermano del presidente. Veremos con seguridad que les rentará, por la oportunidad del submundo enfangado que es Manos Limpias en plena campaña de las europeas, sabedores que son de la candidez crédula de este pueblo, pues acepta como verdad irrefutable todo lo que se diga malo de alguien, y aquello que se divulgue como bueno y positivo sobre la misma persona, eso ya lo pone en cuarentena. El tiempo dirá si es verdad, y se queda tan pancho.
* Gracias a Erasmo Quintana