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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Junio sangriento: nueve mujeres asesinadas, infancia maltratada, y el Ministerio bailando en Hungría  Antonella Aliotti

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Junio sangriento: nueve mujeres asesinadas, infancia maltratada, y el Ministerio bailando en Hungría 

Antonella Aliotti 

Feminista Radical Antirracista 

Defensora de la Casa Común 

Activista de DDHH y Sociales 

Nueve mujeres han sido asesinadas este mes de junio en España. Nueve vidas truncadas por la violencia machista. Y no solo eso: también ha habido violencia vicaria, la más cruel, la que se ensaña con lo que más duele, las criaturas. Hijos e hijas asesinadas o usadas como rehenes del terror. Esto no es solo un número: es una señal de emergencia nacional, una señal de fracaso institucional absoluto.

Y sin embargo, ¿qué ha hecho el Ministerio de Igualdad? En lugar de quedarse en el país, levantar la voz, exigir justicia y tomar medidas urgentes, su máxima representante se fue a Hungría, a celebrar el Orgullo LGTB. Prioridades claras: un colectivo que representa menos del 0,2% de la población tiene más peso que el 51% de mujeres que seguimos siendo asesinadas, maltratadas, silenciadas y culpabilizadas.

La ley está rota. El sistema está roto.

La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (LO 1/2004) ya no protege. Los datos lo dicen todo:

Más de 1.250 mujeres asesinadas por violencia de género desde 2003.

Solo en junio de 2025: 9 mujeres muertas y al menos 3 menores afectados directamente por violencia vicaria.

Casi un 80% de las víctimas habían denunciado previamente. ¿Y qué hizo la justicia? Nada. Absolutamente nada.

Y mientras tanto, el dinero que debería salvar vidas se desvía a fiestas, a talleres de maquillaje, a “performance de empoderamiento”, a perreo, a TikTok y a campañas vacías que solo sirven para contentar a asesores y asociaciones amiguistas.

¿Dónde está la formación para jueces, fiscales, y cuerpos policiales?

En 2024, solo un 16% de los jueces de familia habían recibido formación específica en violencia de género. Y no es obligatorio. Sí, has leído bien: no es obligatorio.

Pero ¿sabías que se destinan millones de euros del Pacto de Estado contra la Violencia de Género a eventos sin impacto?

Mientras tanto, mujeres revictimizadas una y otra vez:

Primera violencia: la que sufrimos en casa, en pareja, en la calle.

Segunda violencia: la institucional —cuando vamos a denunciar y no nos creen, o nos devuelven al agresor.

Tercera violencia: la de las propias instituciones creadas para “protegernos” que nos abandonan, nos silencian, o nos instrumentalizan para agendas que no nos representan.

Es violencia que se invierta más en adaptar documentos a lenguaje inclusivo que en formar a los jueces para detectar riesgo de feminicidio. Y mientras tanto nosotras venimos borradas en palabras y actos.

Es violencia que los fondos para igualdad sirvan para blanquear clínicas privadas que hormonan menores, mientras no hay casas de acogida suficientes.

Coeducación desaparecida, reemplazada por adoctrinamiento transactivista

Las aulas han dejado de enseñar respeto entre los sexos. Ya no hay educación afectivo-sexual feminista.

Ahora hay identidades fluidas, kits de binders y profesores que afirman que una niña con disforia “debe transicionar” para ser feliz.

¿Qué es esto si no una nueva forma de terapia de conversión?

¿A quién protegen estas políticas?

Desde luego, no a las niñas. Ni a sus madres. Ni a las mujeres trabajadoras, ni a las víctimas reales que necesitan ayuda urgente, no colores y pancartas.

¿Qué tiene que pasar aún? ¿Cuántas más tenemos que morir?

¿Cuántas más deben morir para que alguien escuche?

¿Cuántas criaturas deben ser asesinadas para que se actúe?

¿Cuántos millones más deben malgastarse en propaganda identitaria para que vuelva el feminismo que defendía la vida real, la vida material, la vida de las mujeres de carne y hueso?

Queremos coeducación de verdad, no adoctrinamiento queer.

Queremos fondos para atención jurídica y psicológica de las víctimas, no para fiestas y drag shows con dinero público.

Queremos que nuestras vidas valgan más que el trending topic de la semana.

¡Ni una más! ¡Ni una menos! ¡Ni un euro más para quienes nos traicionan!

El feminismo es vida, no espectáculo.

Es justicia, no performance.

Es protección, no circo.

Y lo vamos a decir cuantas veces haga falta, aunque moleste, aunque duela.

Porque nos están matando. Y el Estado lo permite.

 Víctimas de junio (mujeres)

Susana –  asesinada en Gijón (48 años)  

Florica (55 años) – asesinada en Benaguasil junto con su hijo Gabriel (26)  

Natia (32 años) – empujada por su pareja desde un balcón en Barcelona  

Soledad – asesinada el 18 de junio por su expareja, policía local jubilado  

Yolanda (44 años) – fallecida el 23 de junio tras una pelea en la Noche de San Juan  

Petra – asesinada en Fuengirola el 28 de junio, estrangulada por su marido  

Laura (20 años) – asesinada junto con su madre Marian en Zafarraya el 29 de junio  

Marian (49 años) – madre de Laura, asesinada en el mismo hecho  

 Víctimas violencia vicaria

Gabriel (26 años) – hijo de Florica, muerto en Benaguasil  

Samuel (≈3 años) – hijo de Alejandra Villegas, asesinados en Algemesí  

Adam (9 años) – hijo de Ammal, asesinado junto con su madre en Las Pedroñeras  

Hiba (3 años) – hija de Ammal, asesinada en el mismo suceso  

Este recuento brutal revela:

8 mujeres asesinadas

4 víctimas vicarias

Total de 12 personas muertas en solo un mes

 

 

 

 

mancheta en 2025