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sábado, 10 de diciembre de 2022 06:09h.

En reivindicación del partido como conquista de la clase trabajadora- por Carlos Martínez

 

FR C M

En reivindicación del partido como conquista de la clase trabajadora- por Carlos Martínez, politólogo, miembro del Comité Científico de Attac y secretario general del Partido Socialista (PSLF)

 

Los partidos políticos no son sino una organización de personas al objeto de conseguir el cambio social y/o conservación de privilegios, defensa de intereses y/o la forma de participar organizadamente en política determinadas clases o grupos sociales. Todo ello de forma democrática.

Si bien podemos hablar de partidos en la antigua Roma, no es el objetivo de este escrito hacer historia sino reflexionar acerca de izquierda y partidos, por lo que hablando de la organización política de la izquierda trabajadora es imprescindible hacer referencia a la Revolución Francesa y el partido de Robespierre, el partido de la Montaña o a los jacobinos como estructuras organizadas de las clases populares y obreras de la época. La izquierda ya debió organizarse tras la revolución pues la clase trabajadora nunca tuvo fácil el hacerlo. Tras las revoluciones liberales de 1848 en la que la participación de los embrionarios partidos de la izquierda siempre jugó un papel muy importante, que los liberales burgueses y las monarquías liberales les negaron tras hacerse con el triunfo, revoluciones democráticas que el mismo Marx apoyó. La clase obrera fue carne de barricada, pero luego la burguesía vencedora les  negó el pan y la sal.

Marx y Engels fundaron ellos mismos partidos tanto en Bélgica como en Gran Bretaña y desde el Partido Demócrata a la Liga de los Comunistas siempre actuaron organizados y de hecho la Primera Internacional de Trabajadores la AIT fue una organización de organizaciones y que estas mismas organizaciones fundaron, fue una suerte de partido obrero internacional, fundada en 1864, porque el socialismo siempre debía ser internacionalista y el socialismo solo podía ser una construcción internacional. Lección hoy olvidada en aras de unos socialismos nacionales y/o progresismos nacionalistas condenados al fracaso y/o a la colaboración con la burguesía. Esta idea de la Internacional surgió tras haber aprendido de la derrota obrera que tras triunfar en 1848 fue arrebatada a la clase trabajadora, por el liberalismo burgués.

En España hoy, las izquierdas teóricamente a la izquierda del PSOE y ante la conversión de este en partido del régimen, dinástico y globalista, entraron en crisis vital y tras la caída del muro de Berlín. Se están tratando de reconstruir destruyendo aquello que les puede dar fortaleza y consistencia y eso es el partido. La gran decepción y corrupción de los grandes partidos turnistas monárquicos no justifica destruir la forma política democrática y reglada de organizarse y sobre todo el abandono del marxismo y la lucha de clases en manos del populismo. El Trabajo politizado aprendió la lección de 1848 hoy denostada por la clase media que dirige el populismo. Mientras que la clase burguesa si goza de solidos partidos y organizados, así como potentes redes clientelares y patronales en torno el PP y su coco VOX y la corona. 

Resulta curioso como antiguos comunistas y lo digo con tristeza, no con desdén, se llenan la boca de decir que nada con los partidos ni de partidos, negando la democracia. Resulta trágico ver como se abandona a la clase trabajadora sobre todo a la más humilde y pobre en manos de la extrema derecha, negando el partido de clase y la misma existencia de la clase obrera, abrazando el ciudadanismo y el populismo. El populismo le está creando un grave problema de organización a la clase trabajadora y la posibilidad de construir partido obrero que represente con eficacia y honradez a una clase que es más amplia que nunca debido al nuevo proletariado surgido del precariado y de las propias clases medias empobrecidas y cientos de miles de falsas y falsos autónomos, artesanos, transportistas o agricultoras y agricultores híper explotados. 

Las y los socialistas leales a las enseñanzas de Marx, Jaures, Rosa Luxemburgo, Pablo Iglesias o Largo Caballero siempre hemos creído y seguimos creyendo en el partido. El partido con todos sus problemas e imperfecciones garantiza el debate, la toma democrática de decisiones y la elección reglada y controlada de nuevos liderazgos, a pesar de todo. No es perfecto, no lo es. Pero el populismo progresista o no, solo se construye a base de liderazgos personales y personalistas, cooptaciones incontroladas o verticales, matrimonios de dirigentes con derecho a mandar (Perón, Evita…..Vg.), votaciones virtuales trucadas y total falta de transparencia real eso si adobada por el discurso de que todo se decide desde abajo. Lo cual es mentira. 

Lo más cómico es que cuando los “neopartidos”, grupos o sumas populistas se organizan, se vuelven excluyentes, sectarios y todo el tejido social y/o cívico que no controlan lo descalifican y si pueden dividen o destruyen y véase sino lo ocurrido con el movimiento feminista.

Se inventan entonces esas candidaturas ciudadanas y sociales con multitud de organizaciones, asociaciones, de ONGs de la sociedad civil, en las cuales si uno escarba acaba viendo como a su vez todas y todos los dirigentes de ese “tejido asociativo” son a su vez militantes o simpatizantes del nuevo partido o suma motriz o partido aliado. Vamos tomadura de pelo. Y claro eso no cuela, la gente no es tonta.

Vivimos un momento crucial con un capitalismo senil que recurre a la guerra para superar su crisis de dominio. Con el globalismo que ya no existe pero que la llamada “Internacional Socialista” de Sánchez y compañía acude en su auxilio. Un mundo en transformación y una crisis capitalista que como siempre van a superar con represión, pobreza, paro y hambre que el capitalismo genera y no hay quien llame a nuestra organización, ni a la defensa de la paz, ni a la resistencia contra los amos incultos, egoístas, explotadores y fracasados de Occidente, del territorio OTAN.

No vamos a callar, no nos van a callar, la clase necesita unidad, organización, partidos y sindicatos de clase, no populismo estéril y tomar conciencia de nuestras posibilidades de cambio que son mayores de lo que parece.

* En La casa de mi tía por gentileza de Carlos Martínez

CARLOS MARTÍNEZ PSLF
CARLOS MARTÍNEZ PSLF



 

 

 

MANCHETA AGOSTO 22