Buscar
domingo, 21 de julio de 2024 11:54h.

La UE camina hacia el autoritarismo - Elecciones europeas y la delgada línea roja entre derecha y extrema derecha - por Carlos Martínez

 

FR CM

Anteriores recientes de Carlos en La casa de mi tía

 

La UE camina hacia el autoritarismo - Elecciones europeas y la delgada línea roja entre derecha y extrema derecha

Carlos Martínez

secretario general del Partido Socialista PSLF, politólogo, miembro del Comité Científico de Attac *

 

Un nuevo mantra se instala en el territorio UE difundido por parte de la prensa y las tertulias de los medios audiovisuales comerciales y corporativos y es el avance de la extrema derecha.

A la hora de analizar las derechas a diferencia de lo que se hace con la socialdemocracia y otras “izquierdas” nadie tiene en cuenta ni el periodo de la globalización neoliberal, ni la mal llamada revolución conservadora en los mandatos de Reagan y Tatcher en los EEUU y el Reino Unido. Todos y todas olvidan el profundo cambio a más conservadurismo y menos estado propulsado por las derechas, todas ellas, así como la tarea de desmontar el estado del bienestar, los sindicatos y los partidos obreros por parte de los neoliberales y la cultura neoliberal.

Porque ¿cuál es la semejanza entre las democracias cristianas, los liberales y fuerzas conservadoras pero que creen en el estado como los otrora poderosos gaullistas en Francia? Y las derechas de nuestros días, incluso con los mismos nombres, pues yo diría que ninguna o muy poca. Las derechas surgidas tras la segunda guerra mundial, son capaces de aceptar el pacto social, saben que existe una poderosa Unión Soviética y por otra parte la Europa de la reconstrucción y los años dorados del bienestar se dan en subcontinente con un capitalismo boyante, industrial y exportador que tiene igualmente poco que ver con lo que ocurre en nuestros días. Esta situación de bonanza le permite a las derechas liberales del Mercado Común otorgar beneficios a una clase obrera muy sindicalizada, industrial y respaldada políticamente por partidos de clase que todavía no han renunciado a serlo, ni han sido sus cúpulas mayoritariamente cooptadas en favor del capital.

Hoy la diferencia entre la derecha y la extrema derecha casi no existe salvo algunas excepciones en Bélgica, tal vez Holanda y poco más. La Democracia Cristiana que fue capaz de asumir la existencia de sector público, banca pública o seguridad social, ya no existe como tal. Si alguien yendo al Reino de España me puede decir cual es la diferencia entre la señora Díaz Ayuso y madame Le Pen se lo agradecería o entre las propuestas de la señora Meloni ya perfectamente asumidas por el establishment de Bruselas y las del PP de España o la Democracia Cristiana alemana, también. Lo mismo ocurre con los partidos llamados europeístas polacos o de otros partidos conservadores del este. La única diferencia es que unos plantean un mayor nacionalismo o una UE más lenta en su puesta en marcha y los otros todo lo quieren direccionar y dirigir desde la eurocracia de Bruselas.

Pero lo que es ya de nota es cuando se dice que la señora Von Der Leyen es la opción de la gran coalición entre liberales, conservadores pijos, socialdemócratas y verdes frente a la extrema derecha, cuando la señora Von Der Leyen es una ultra liberal, ultra conservadora, ultra católica y sionista amiga de Netanyahu, partidaria de meter a la UE en la III Guerra Mundial en beneficio de los EEUU, luego lo de que viene la extrema derecha es un mal chiste, pues va con ella, es ella. Por otra parte todas las fuerzas derechistas con matices apoyan privatizar las pensiones, destruir el estado del bienestar, privatizar el estado y someter la UE a las leyes emanadas de las grandes multinacionales. Es más, todos ellos, desean liquidar o empequeñecer más todavía los sindicatos y son enemigos de los socioliberales a pesar de que estos defienden la misma agenda verde de los capitalistas y están dispuestos a privatizar y aceptar políticas de austeridad, pero sobre todo apoyan las políticas belicistas y de rearme de los EEUU que es el autentico amo del cortijo y dueño y señor de las extremas derechas y las derechas. Puede haber excepciones en cuanto a pequeñas cosas, tiempos o matices. Pero la Europa que desea privatizar los ferrocarriles, las pensiones, entrar en una guerra que no le interesa y seguir a los EEUU en su decadencia es casi una.

Cierto es que hay una extrema derecha más arraigada en los barrios obreros y entre la juventud, que puede no desear la guerra, que ve como no llega a fin de mes o que casarse y tener una vivienda es ya imposible. Autónomos y autónomas que contemplan como su fiscalidad es injusta, dependen de otras grandes empresas y no pueden pagar sus camiones, sus tractores o sus locales. Personas que ven como sus barrios se llenan de gentes de otras razas a las que se consideran por educación de siglos superiores o compiten con ellas y ellos en las colas del ambulatorio o las oficinas del paro y esto les lleva a apoyar a quienes refuerzan medidas racistas y xenófobas, ignorando las causas y quien realmente las provocan. Pero la línea roja, ya no existe entre las diferentes derechas, es una falacia.

El PP español propicia el golpe de las togas, reivindica el franquismo, como Alternativa por Alemania disculpa a las SS. Aquí se ve bien a las bandas del requeté y se lucen sus banderas o se entiende y disculpa los pelotones de ejecución y cuando gobiernan no hay ni un céntimo para la memoria histórica. Pero el relato es el mismo, tal vez con alguna excusa pero el mismo.

El problema es que frente a esta situación hay izquierdas dispuestas a gobernar con las derechas en lo importante es decir implementar el neoliberalismo y verdes dispuestos a ir a la guerra y arruinar la agricultura o destrozar la industria para favorecer al mismo capitalismo que está volviéndose verde también. No hay ideas ni soluciones. Por tanto las y los vociferantes se llevan el gato al agua. Las mal llamadas izquierdas pierden credibilidad y son incapaces de enfrentarse al discurso trumpista y del populismo fascista.

Poco se habla ya de que al capitalismo occidental le sobra la democracia. Que realmente no hay democracia sino un barniz, pero las clases populares cada son más pobres hay mayor desigualdad y además las derechas europeas son amigas todas ellas de Milei y de Netanyahu, luego ¿Por favor donde está la extrema derecha?   

 

 

 

mancheta mayo 24