Una visita inoportuna: Casa Real, Sánchez y Mazón. Tenía que haber sido después de alguna gran medida paliativa y contundente. No antes -por Erasmo Quintana
Una visita inoportuna: Casa Real, Sánchez y Mazón. Tenía que haber sido después de alguna gran medida paliativa y contundente. No antes
Erasmo Quintana *
Setenta y dos horas después de la trágica DANA en el País Valenciano, cuando todavía no había llegado más ayuda que la de la animosa gente voluntaria, unas ciudades y pueblos fantasma, destruidos, junto con sus calles irreconocibles por los montones de basura que arrastró la torrencial agua y la infinidad de automóviles amontonados unos sobre otros, con sus vecinos desolados al haber perdido sus viviendas y a miembros de la familia, sus negocios o trabajos, cuyo único habitáculo era la calle y como techo el cielo, tuvieron la sorpresiva y voluntariosa visita de la Casa Real, el presidente Sánchez y el principal responsable de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, en una de las zonas más afectadas, Paiporta. Los ciudadanos no tenían ni lo esencial como el agua potable para calmar su sed o una hogaza de pan, y la desesperación era general para encontrar a sus seres queridos.
El paisaje que veíamos por TV de las calles valencianas era dantesco por el devastador paso de la DANA, y hay un descontento general por el comportamiento de los políticos responsables de la gobernabilidad en esa Región. La peor y más sanguinaria gota fría que azotó la costa mediterránea, también lo hizo en Castilla-La Mancha, Cataluña y Andalucía afectando a miles de personas en una catástrofe sin precedentes. Lo que sí se ha visto es esa magnífica muestra de solidaridad ciudadana frente a la ausencia, pusilanimidad y, casi, indiferencia que el drama querría ver desterrado. La AEMET, los trabajadores de Emergencias, los sindicatos y expertos del Cambio Climático, no fueron muy eficaces en la atención de los afectados. Ante situaciones graves y sensibles para la ciudadanía todo buen hacer es indispensable.
Los avisos del AEMET, el presidente Carlos Mazón debió atenderlos con prontitud, pues tardó hora y media en dar la alarma y cuando ya era evidente la crecida del agua en ríos y barrancos. Sánchez no saltó por encima del presidente valenciano, y lo que sí hizo fue ponerse a su disposición. Si aquél optó por el paso de tortuga, esa es su responsabilidad. Lo que en nuestro entender ya no procede es culpabilizar a Sánchez de la tardanza. Poner el foco en Sánchez nos recuerda cuando la pandemia por Coronavirus, las críticas que le cayeron al Gobierno central por decretar la confinación ciudadana fueron estentóreas, incluso denunciando ante la Fiscalía y los Tribunales, porque, decían, estábamos en una situación dictatorial. Ahora, esos mismos que censuraron aquella decisión necesaria y urgente ante un Covid-19 totalmente desconocido, censuran que la Administración central no le quite el protagonismo que por ley le corresponde a la Generalitat Valenciana.
Lo ocurrido en Valencia es una auténtica catástrofe. Miles de ciudadanos han perdido todo lo que tenían: su vivienda y las escrituras de propiedad, su historia y memoria familiar, carnet de identidad y de conducir, todo. Será una odisea volver a recuperar sus vidas como las disfrutaban antes de este infierno que les cayó en mala suerte. Ante la pérdida de miles de automóviles, otro gran problema, al que seguramente responderá el Consorcio de Cooperación de Seguros, situación calamitosa en la que todos, ante este drama, salen perjudicados. Cómo estarán los ánimos de estos directamente concernidos ante la vaga e incierta respuesta de la Administración. 215 muertes y 78 los desaparecidos, y dentro de la gravedad, una cosa positiva: las maravillosas muestras de cariño y solidaridad de toda España.
El gobierno del PP, bajo la influencia nefasta de Vox, había eliminado la Unidad Valenciana de Emergencias, en tanto que aumentaba notablemente los presupuestos de apoyo a la tauromaquia.
Lo novedoso de todo y gran sorpresa fue el recibimiento que le hicieron a la comitiva compuesta por Felipe VI, Letizia, el presidente Sánchez y Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana. Les dijeron de todo: criminales, hijos de p…, cobardes. Pusieron al rey y la reina el blanco de lanzarles barro y toda clase de objetos que tenían a mano. El coche de Pedro Sánchez fue objeto de ataques con barras de hierro, lo que aconsejó a su servicio de seguridad sacar al presidente a toda velocidad del lugar, porque su integridad corría verdadero peligro.
Esto se usó como una cobardía por, entre otros, Arturo Pérez-Reverte, que dijo: “El Rey, un señor, y Mazón y Sánchez, criminales. Se cargó los Servicios de Emergencia. Soy Escritor (se proclama), pero en política, franquismo sociológico”. Y yo le he contestado: “Pérez-Reverte, como escritor y novelista te respeto mucho, pero como opinante de nuestros avatares políticos te pongo un cero. Por favor, no me seas tan facha, hombre, pues tu supuesto nivel intelectual lo dejas por los suelos. Hay que ser un poco más equidistante, porque nada es blanco o negro: hay matices. Comprendo que te guste la Casa Borbón (en este tema que te vaya bonito), pero debes saber también que el único Rey que se ganó el título sobradamente fue el Rey Carlos III. De esa Casa Borbón, no hay otro como él. Además, tienes ya edad para mirar más lejos...”
Erasmo Quintana