EEUU EUROPA: El documento estratégico de EEUU cae como una ducha de agua fría en las capitales europeas - por Joaquín Rábago
EEUU EUROPA:
El documento estratégico de EEUU cae como una ducha de agua fría en las capitales europeas
Joaquín Rábago
El último documento de estrategia nacional de EEUU, que lleva la firma de Donald Trump, ha caído como una lucha de agua fría en las capitales europeas.
Y no sólo porque amenaza con dejar que los europeos asuman la responsabilidad de su propia defensa, sino porque sintoniza con las críticas que hacen a sus gobiernos y a Bruselas los partidos ultranacionalistas.
Yo mismo escribía el otro día que parecía inspirado por el primer ministro húngaro Viktor Orbán, un apestado en Bruselas por su política anti- inmigratoria y su acercamiento diplomático a Moscú.
Según el documento, Europa se expone a un eclipse civilizatorio – el original habla de “borrón” (“erasure”), por la entrada de individuos de otras culturas, que están “transformando” el continente.
Lo cual, según Washington, genera no sólo conflicto y da lugar a la “supresión de la oposición política”, sino que provoca también una caída demográfica y como consecuencia de todo ello, la pérdida de las identidades nacionales.
En resumen, es algo que podrían haber firmado todos esos partidos de ultraderecha que tienen en sus programas la que llaman “remigración” o “retorno forzado a sus países de inmigrantes no blancos”, algo que quiere hacer también Trump en Estados Unidos.
Pero hay otra cosa en el documento, que parece haber alarmado también a Bruselas, y es el plazo que da a Europa el Gobierno de Washington- hasta 2027- para que asuma el grueso de su “defensa convencional”.
Algo que, según reconocen en el propio Pentágono, los líderes europeos, acosados en sus países por la crisis económica y los problemas presupuestarios, consideran totalmente “falto de realismo”.
En Washington se dicen en cualquier caso insatisfechos con los pasos que ha dado hasta ahora la UE para reforzar su propia seguridad y se amenaza a los europeos con dejar de participar en ciertos mecanismos de coordinación militar si no cumplen el plazo dado.
Se trata de un claro chantaje que no extraña en un presidente que exige a los países europeos que dediquen a gasto militar hasta un 5 por ciento del PIB nacional y amenaza a quienes se resistan como España.
La pregunta obligada es por qué siguen empeñan los dirigentes europeos, dadas las desastrosas consecuencias para todos de la “operación Ucrania”, en la vía militar en lugar de dejar paso a la diplomacia con el Kremlin.
¿O es ya demasiado tarde, dado que Estados Unidos los menosprecia y quiere tratar directamente con el Kremlin, y Rusia a su vez, harto de esperar alguna iniciativa de paz, ya no los tiene tampoco en cuenta? ¿Quo vadis, Europa?
El canciller federal alemán, Friedrich Merz, nuevo gallito en el corral europeo, se encara con Washington y dice que los multimillonarios activos congelados a Ucrania deben ser para Kiev y no para EEUU porque Ucrania necesita ese dinero para superar el invierno y aguantar todavía dos o tres años.
El político cristianodemócrata alemán criticaba así al plan de Donald Trump de utilizar los millones de la Federación Rusa congelados en el banco Euroclear, de Bélgica, para un fondo ruso-estadounidense que invertiría en Ucrania y el 50 por ciento de cuyos beneficios sería par EEUU.
Sin embargo, según Merz, se trata de un asunto que concierne sólo a los europeos; no hay manera de enviar ese dinero a EEUU, y allí lo saben.
Y añadió que alguien en aquel país trata de obtener “beneficio económico” de un posible acuerdo para terminar la guerra de Ucrania.
Pero ¿no están ganando mientras tanto millones gracias a su continuación no sólo los gigantes del armamento de EEUU sino también las grandes empresas europeas del sector, entre ellas la alemana Rheinmetall?
El empresario y negociador ruso Kirill Dmitriev respondió en X de modo tajante al dirigente alemán: “Querido Merz, se descalifica a sí mismo con su belicismo y sus propuestas faltas de realismo, con su terquedad y su estupidez”.
Terquedad y estupidez como la del comisario de Energía y Vivienda, el danés Dan Jorgensen, cuando afirma que Europa no volverá a importar petróleo o gas de Rusia cuando acabe la guerra. ¿Qué porvenir espera a los sufridos ciudadanos europeos con estos líderes?