ALEMANIA: Hipocresía, la farsa del puente aéreo para Gaza - por Joaquín Rábago
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ALEMANIA:
Hipocresía, la farsa del puente aéreo para Gaza
Joaquín Rábago
El canciller federal alemán, Friedrich Merz, ha anunciado la participación de su país en la “farsa” del puente aéreo humanitario para Gaza.
Así calificó esa acción Riad Othman, responsable para Oriente Medio de la ONG Medico International en una conferencia de prensa sobre la situación en la Franja.
Arrojar esa ayuda desde aviones es “lento y peligroso, pero es además humillante porque, para la población a la que se busca ayudar, se convierte en una lucha según el principio del más fuerte.
©Omar Qattaa/Anadolu via Getty Images)
Los ministros del Gobierno de Benjamin Netanyahu no han dejado ninguna duda de que lo que trata Tel Aviv es matar de hambre a los palestinos, convertir todo Gaza en escombros e intentar posteriormente la expulsión de quienes sobrevivan al genocidio.
Para la secretaria general de Amnistía Internacional en Alemania, Julia Duchrow, es solo un gesto simbólico ya que con un solo camión que entre en Gaza se consigue mucho más.
Los lanzamientos aéreos y las rutas marítimas no son alternativa a la provisión de ayuda humanitaria por tierra AMNISTÍA INTERNACIONAL
Lo que debería hacer en cambio el Gobierno, según Duchrow, es presionar mucho más a Israel para que deje de utilizar el hambre como arma política y permita la entrada de los camiones con la ayuda humanitaria que esperan en la frontera.
Berlín debería además poner fin inmediato a sus exportaciones de armas al Estado sionista y votar a favor de la anulación del tratado de asociación de la UE con Israel.
Pero los dirigentes alemanes siguen apoyando pese a todo al Estado genocida. Así el ministro de Exteriores, el cristianodemócrata Johan Wadephul declaró al semanario Die Zeit que el Gobierno “está del lado de Israel”.
Y en una reciente visita a ese país, el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, de la Unión Cristianosocial bávara, anunció la intención del Gobierno de colaborar aún más estrechamente con Israel en cuestiones de seguridad.
Y todo ello pese a que, según el último sondeo del instituto demoscópico Forsa y a pesar de las constantes referencias de políticos y medios al “terrorismo de Hamás”, el 74 por ciento de los alemanes quieren que se ponga fin a la política de condescendencia con Israel.
El puente aéreo es sólo un recurso con el que el canciller Merz trata de esconder su complicidad y la de todo su Gobierno con los crímenes de Israel.
Así, con el mantra de que “la seguridad de Israel es razón de Estado alemana”, Berlín se ha negado a firmar junto a otros 29 gobiernos una declaración que exige el fin inmediato del genocidio.
Como tampoco ha querido unirse a quienes abogan por dar por terminado el acuerdo de Asociación de la UE con Israel pese a que el Estado sionista vulnera claramente su artículo dos, que obliga al cumplimiento de los derechos humanos.
Pero ¿qué esperar de un canciller que defendió el ataque ilegal de Israel a Irán con el argumento de que aquel país hacía “el trabajo sucio” para nosotros?