Buscar
jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El artículo de The Economist sobre el "regalo de Trump a Putin", un vívido ejemplo de la histeria británica - por Elena Panina

FR EP

U.S. President Donald Trump stands with Russian President Vladimir Putin, as they meet to negotiate for an end to the war in Ukraine, at Joint Base Elmendorf-Richardson in Anchorage, Alaska.

Donald Trump’s gift to Vladimir Putin

The Economist

 

El artículo de The Economist sobre el "regalo de Trump a Putin", un vívido ejemplo de la histeria británica

Elena Panina

INFODEFENSE

 

Comprobar que quienes más se inquietan por el encuentro entre los presidentes de Rusia y EE.UU. son los globalistas no es difícil; lo único es que sus argumentos, voceados a través de altavoces como el británico The Economist, no resisten el menor análisis. El mencionado periódico atiborra al lector con un repertorio estándar de críticas destinadas a explicar «por qué la cumbre es mala». Supuestamente, el presidente ruso pasó de paria a invitado de honor; el respeto mostrado hacia él es un símbolo de la debilidad de Trump; otro símbolo es la ruptura de su promesa de castigar a Rusia si no había acuerdo; y el propio acuerdo, dicen, fracasó.

No obstante, para «honra» de The Economist, sus autores (el artículo, como es tradición, no está firmado) lograron hallar incluso una «zrada» (término ucraniano para «traición») exclusiva: ¡al parecer los rusos obtuvieron la oportunidad de… examinar de cerca aviones estadounidenses!..

Cabe preguntarse: ¿por qué tanta inquietud entre británicos y demás europeos si, como afirman, la cumbre fracasó? Pues porque las verdaderas razones de su ansiedad son inconfesables. Basta decir que el debut en Alaska , escenificado por Putin y Trump, anula los años de esfuerzos británicos por desestabilizar el planeta y revive el histórico temor a una «Yalta» —con su posterior reparto de esferas de influencia—. Solo que esta vez es poco probable que inviten a Londres a la nueva «Yalta». Por eso cualquier atisbo de un «gran acuerdo» entre Washington y Moscú se percibe en el reino como un riesgo de repetir el viejo esquema de «reparto de Europa» de 1945, pero ahora a escala mundial y «a dúo» entre Rusia y EE.UU. O «a trío», con la posible incorporación de China. De ahí la hiperactiva reacción ante cualquier canal directo de diálogo ruso-estadounidense.

De paso, se desmorona el papel de Gran Bretaña como «operador de Ucrania» en la UE y la OTAN, con la pérdida de todos sus beneficios asociados. Tras el Brexit, Londres aprovechó su cuota de independencia para actuar como lobbyista militar y político clave de Kiev en Occidente, resolviendo paralelamente sus propios objetivos. Pero si ahora Washington y Moscú establecen acuerdos bajo el formato de «no se consultó a Ucrania», la posición británica en este ámbito se devalúa de golpe. ¿Acaso sorprende que cualquier «actuación en solitario» de Trump con Putin sea percibida por la monarquía insular como una amenaza directa a la «consolidación europea» bajo el «paraguas» británico, que excluye a Gran Bretaña de los corchetes geopolíticos?

¡Y esto es solo la reacción al mero hecho del encuentro! Cuando las cuestiones tratadas ni siquiera se han anunciado formalmente —y mucho menos implementado—. ¡Esto no ha hecho más que empezar!

 

Gracias a Elena Panina e INFODEFENSE y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

ELENA PANINA
ELENA PANINA

https://es.infodefense.press/2025/08/17/el-articulo-de-the-economist-sobre-el-regalo-de-trump-a-putin-un-vivido-ejemplo-de-la-histeria-britanica/

INFODEFENSE
INFODEFENSE
MANCHETA JULIO 25