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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El aspirante al Nobel de la Paz ataca ilegalmente a Venezuela y secuestra a Maduro - por Joaquín Rábago

FR BAGO

 

El aspirante al Nobel de la Paz ataca ilegalmente a Venezuela y secuestra a Maduro

Por Joaquín Rábago

El aspirante al Nobel de la Paz y presidente de EEUU, Donald Trump, ha atacado ilegalmente a la soberana Venezuela y secuestrado en plan gansteril a su jefe de Estado, Nicolás Maduro, y a su esposa.

Nunca desde el ataque a Panamá en diciembre de 1989 por el también republicano George H.W. Bush para capturar a su hombre fuerte y ex agente de la CIA Manuel Norieg, y llevarlo por narcotráfico ante la justicia de EEUU,  había ocurrido algo semejante.

El Gobierno de Washington ha vuelto a utilizar ahora con Maduro la acusación de narcotráfico a la que recurre siempre el Tío Sam en los países de su patio trasero cuando quiere deshacerse de algún dirigente que no le dice “uncle” en señal clara de sometimiento.

Como si se tratara de un “western”, EEUU había ofrecido hasta 50 millones de dólares por cualquier información que pudiera llevar a la detención del presidente venezolano, y está por saber quién cobrará ahora esa recompensa.

Lo ocurrido ha puesto una vez más de relieve la total inoperancia de las Naciones Unidos para el mantenimiento del “orden internacional basado en reglas”, al que siempre recurre EEUU para acusar a los demás de incumplimiento, pero que Washington por su parte jamás respeta.

¿Qué hizo en efecto la ONU ante el brutal bloqueo marítimo y aéreo de Venezuela  o los asesinatos extrajudiciales en alta mar de ocupantes de embarcaciones a los que EEUU, en lugar de detener, acusó sin pruebas de dedicarse al narcotráfico?

¿Y qué ha hecho por cierto también la Unión Europea, tan rápida, sin embargo, en denunciar la invasión rusa de Ucrania en respuesta a un cambio de régimen en Kiev como el que ahora EEUU pretende llevar a cabo  en Caracas?

Parece en efecto claro que con su acción militar, propia del  Estado terrorista que es EEUU y que sin duda cuenta con la aprobación de la última galardonada con el Nobel de la paz, la activista venezolana María Corina Machado, Washington aspira a instalar allí un nuevo régimen régimen totalmente sometido  a sus intereses económicos y geoestratégicos.

Uno que  permita a las multinacionales estadounidenses hacerse con el petróleo, el oro y demás riquezas naturales venezolanas y que aísle económicamente de paso a Cuba, que es sin duda el próximo objetivo del  secretario de Estado de Trump, Marco Rubio.

Porque no puede haber ninguna duda de que la caída de ambos regímenes, a los que podría seguir el de la Nicaragua de Daniel Ortega, es lo que siempre ha perseguido, primero desde el Senado y ahora desde el Gobierno, ese halcón de ascendencia cubana, que, además de jefe de la diplomacia, es consejero de Seguridad Nacional de Trump.

Como el gánster que es, sin ocultar para nada sus intenciones, Trump dijo que su país controlará el petróleo venezolano, decidirá quién gobernará  ese país y que pronto será el turno de Cuba, a la que calificó de “nación fracasada”.  Fracasada, esto es,  por décadas de brutal bloqueo estadounidense.

La intervención militar de EEUU provocó  la respuesta inmediata de las Fuerzas Armadas y de los gobernadores de los distintos estados de la República Bolivariana, que hicieron llamamientos a los ciudadanos para que mantengan en todo momento la calma y se muestren firmes en la “defensa de la patria” frente al terrorismo del Norte.

Mientras tanto han llegado las condenas de los gobiernos de países como México, Colombia, Cuba, Rusia. China e Irán, que califican de infundados los pretextos de narcotráfico esgrimidos por Washington y denuncian lo sucedido como una clara violación de la Carta de la ONU.

El ministerio de Exteriores ruso instó urgentemente a Washington a poner en libertad al “dirigente legalmente electo de un país soberano” mientras que para Pekín el ataque estadounidense “amenaza la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe”.

La  Unión Europea mostró una vez más su condición de vasallaje con respecto a Washington al  hacer hincapié en el carácter supuestamente “ilegítimo” del Gobierno de Caracas y pedir moderación a EEUU.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, abogó por la “desescalada” como si se tratara de un simple conflicto entre dos países y pidió que se respetase el derecho internacional.

Sin pelos en la lengua, el conocido economista estadounidense Jeffrey Sachs, situó lo sucedido en una “larga lista” de acciones ilegales de EEUU de las que las últimas son el bombardeo de Nigeria con el falso pretexto de la persecución de cristianos o la amenaza de intervención en Irán por la represión de las protestas callejeras.

 En los Estados Unidos de Donald Trump no se respeta, dijo Sachs, el “orden constitucional”, sino que el país ha degenerado en un “régimen militar” que gobierna  por decreto, lo que le vuelve “extraordinariamente peligroso” para el mundo.

Con todo, explicó el economista de la universidad de Columbia, el ataque a Venezuela no es algo nuevo, sino que se trata de la última de un centenar de operaciones abiertas o encubiertas de cambio de régimen por parte de Washington que resultaron en golpes militares, violencia,  asesinatos y guerras civiles.

Pero hay una cosa que los propios venezolanos tendrán que explicar  y es la total inactividad de las defensas aéreas de Venezuela frente a los ataques de simples helicópteros estadounidenses. 

¿Cuántos  cientos de miles si no millones de dólares gastó la CIA en sobornar a las elites políticas y militares venezolanas para que fuera además posible el rocambolesco secuestro nada menos que del presidente del país? 

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
mancheta abril