CANARIAS: Circunscripción Única para eliminar el Insularismo nefasto y rampante - por Erasmo Quintana

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CANARIAS: Circunscripción Única para eliminar el Insularismo nefasto y rampante

Erasmo Quintana *

En esta Región Canaria todos (casi) somos canarios, como es obvio, pero me permitirán que diga, “que sí, somos hermanos canarios, pero, en política, al menos, unos más lúcidos e inteligentes que otros dependiendo de qué Isla”.

CANARIAS
NUEVA CANARIAS

No será necesario poner muchos ejemplos para incidir en esa apreciación. Basta ver qué está pasando en el partido insularista grancanario Nueva Canarias, que hace aguas por momentos. Aquello lo han explosionado desde dentro, debido a la espuria y desmedida ambición personal de algunos alcaldes, que piensan más en ellos mismos que en lo que representan. ¿Podría afirmarse que lo mismo pudiera ocurrir con la homónima de Tenerife, Coalición Canaria? Permítanme que afirme “imposible”. Téngase en cuenta que CC es más antigua que NC, y que nació desde ATI para defender a Tenerife. Sin embargo, Nueva Canarias surgió como consecuencia de los manejos acaparadores de la formación chicharrera, en su pretensión de laminar a la neófita y que su fuerza centrífuga acabara en el epicentro tinerfeño.

COATICIÓN CANARIA

Se puso negro sobre blanco que CC obedecía a los intereses tinerfeños, y que Gran Canaria necesitaba un partido que defendiera a la Isla redonda, pues de “insularismo” estamos hablando. Ya lo hemos dicho en otro lugar que todos estos partidos insularistas no hacen que la Región canaria alcance la categoría de Nación Canaria. No somos, pues, Nación, y a ver si no nos confunden con términos falaces de ensoñación que no responden a la realidad. Hay que señalar la verdad como ella es, no como nos gustaría que fuera. La Comunidad canaria está formada por ocho islas, unas más grandes que otras, pero su real idiosincrasia es la que vemos: que cada isla es un mundo minúsculo que se dice “Vivo en un Archipiélago, pero mi isla es lo primero, lugar que amo como propio y lo único que me duele, y le diera la vida, si hiciera falta.” Por lo que intuimos que los problemas de las otras no son sus problemas. Esto es clara consecuencia de la “insularidad” insolidaria. Cada cual es hijo de “su” Isla, la tierra madre, y su mundo acaba justo donde rompen las olas.

LAS OCHO BURBUJAS CANARIAS

El fenómeno minoraría, haciéndose más llevadero, si los habitantes de todas las Islas aspiraran a lo mismo, que su meta fuera única en lo político, seno donde reside la buena gobernanza. Para dar solución al problema es necesario un cambio en el Estatuto de Autonomía de Canarias, en su artículo 39, sobre el "Régimen electoral", implantando una única Circunscripción o Distrito electoral, no siete como lo actual, que consolida el pernicioso insularismo.

Necesario también será eliminar los Cabildos “insulares”, antros que favorecen el individual insularismo. Si tengo mi Ayuntamiento, que es el órgano oficial de gobierno más cercano, ¿para qué quiero el Cabildo? Y es así, el Cabildo Insular, ¿qué me soluciona? Más bien una pesada carga económica, una rémora, nido de enchufados y más corporativismo. ¿No tenemos ya el Gobierno Regional? Podando todo lo que sobra, ésto sí podría llegar a ser  Nación Canaria.

Aquí, de paso va un grito en la inmensidad del que es nuestro dividido Archipiélago, con este abandono y la desidia de todos nuestros políticos, afanados más en ellos mismos, alimentados por el maná que los engorda, y en continuar presentándose y ocupar cargos públicos para nada resolver, y sí vivir del cuento infinito. Deberían quitarse la careta y no ocupar asientos inoperativos para que los ocuparan otros, que tal vez quisieran ser más eficaces y prácticos. El actual presidente del Gobierno no se siente concernido con cada uno de los ciudadanos de las Islas, ese votante que no ha podido elegirlo a él para que le gobierne. El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa y su acólito, Óscar Hernández, están dando en estos momentos una indisimulada indecencia que espanta. El gusanillo de la ambición personal incontrolada hace estragos en quienes están en política y cargos públicos importantes, lo que transfigura a personas que parecen normales.

TEODORO SOSA, ALCALDE DE GÁLDAR Y VICEPRESIDENTE DEL CABILDO DE GRAN CANARIA Y ÓSCAR HERNÁNDEZ, ALCALDE DE AGÜIMES

La gente desideologizada se mueve en estos parámetros, tocándole a Gran Canaria bailar con la más fea, pues mientras en Tenerife su Coalición Canaria es “sagrada” y nadie se atreve a tocarla o menoscabarla con traiciones personales, más bien hacerla lo más fuerte que pueden, aquí en la isla redonda, es la otra cara de la moneda: puede más la insaciable ambición personal que los sagrados intereses del partido que le dio todo lo que tiene actualmente. Además, se van, rompiendo el partido, pero no dejan el cargo ni entregan el acta, aviesa manera de perpetuarse en el poder con el único fin de que les sigan votando, sin merecerlo.

Estos curiosos personajes de la política, al transfuguismo lo llaman eufemísticamente disidencia, renovación o abrir nuevas etapas en sus vidas públicas, todo con el cuidado de no abandonar las poltronas, olvidando que están ahí porque iban en la lista de una papeleta de un partido con el que fueron elegidos y no, precisamente, por méritos propios. Si determinan romper el pacto de gobierno con ese otro partido, lo ético y razonable es que abandonen también el cargo respectivo que les permitió el dicho acuerdo. Pero no, rompen lo acordado y continúan al calor de la sustanciosa retribución pecuniaria.

Una cosa ha quedado meridianamente clara, que el transfuguismo se practica más en Gran Canaria que en Tenerife, y que aquí es una herramienta recurrente y positiva para quienes lo practican, y a las pruebas me remito. Allí, sin embargo, a la sombra del Teide, lo mismo, es una vergonzosa aberración que abochorna a quienes lo practican. Y prueba histórica que sostiene más todavía lo que digo, ahí está que cuando la parte grancanaria de Coalición Canaria, que era ICAN, se escindió siguiendo a Román Rodríguez, los cuadros y la militancia de la propia ICAN en Tenerife, permanecieron en CoATIción Canaria, lo cual, por cierto, supuso para muchas de esas personas el acceso a importantes cargos. Porque CoATIción Canaria sí paga a traidores.

EL ROQUE NUBLO Y EL TEIDE