La vivienda en España, cada vez un mayor problema - por Erasmo Quintana
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La vivienda en España, cada vez un mayor problema
Erasmo Quintana
pintor, escritor, socialista *
Lo peor que le ha podido pasar en nuestro país al sector de la vivienda es la especulación. A ello se añade que la población no para de crecer, mientras que ese inmovilismo tan funesto de lo público convierte en dramática la situación. Años, no sabemos cuántos, hace que por los organismos públicos no se destinan recursos para construir en todo el país vivienda pública -las conocidas casas baratas-, siguiendo la estela de aquellas que, sorprendámonos, viene de la peor época de la dictadura. Casi no recuerdo qué tiempo se construían barriadas completas de vivienda asequible a las peores economías; quien accedía a ella, pagaba un modesto alquiler mensual, el cual al mismo tiempo servía para ir abonando el coste de la misma, y una vez con el transcurso de los años, alcanzado el valor estimado de la vivienda, los inquilinos recibían las escrituras de la propiedad.
En cuarenta y tantos años de democracia, es curioso, no se ha reparado en que la población ha venido aumentando por la inexorable ley vegetativa, la cual está en cuarenta y siete millones de ciudadanos españoles, mientras no hubo política de vivienda en todo este tiempo. Si me apuran afirmaré que sí se ha hecho algo, pero en el sentido contrario, puesto que la señora Botella, esposa de José Mª Aznar, siendo alcaldesa de Madrid vendió barrios enteros de vivienda pública, aquella que se levantó con el sagrado dinero del Estado para sectores deprimidos de población, a los conocidos “fondos buitre”. ¿Se imaginan que jueces con el mismo empeño que investigan a Begoña Gómez, se hubieran puesto a hacer otro tanto con la alcaldesa Botella? Pero, bien mirado, son casos que no pueden darse, pues aquella es la esposa de un peligroso político de izquierdas, mientras ésta lo es de un ultra derechoso, “que es de los nuestros”.
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En el tema de la vivienda actualmente estamos con el kafkiano caso de que ya no es para vivirla, está para vivir de ella. El fenómeno del turismo está claro que demanda habitación, problema convertido en irresoluble de la industria turística, que tanta riqueza aporta al país. Hoy lo que manda son los alquileres de temporada, causando más de un problema en la población residente. El ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, anuncia que aplicará la cancelación de licencias de alquiler en las viviendas turísticas, así como el Gobierno central piensa poner un límite, y su justificación, al alquiler temporal. Aunque por otra parte, el PSOE en Orense se niega a aplicar una medida similar a la de su compañero Collboni, alcalde de Barcelona. Esto se está haciendo insoportable, por lo que ya hay propuestas de una ley para reglamentar el sector, haciéndolo más asumible, al tiempo que mejore el cumplimiento del precio del alquiler, y que impida los récord de alza, además de los abusos en las ofertas, correspondiendo más justamente lo que se ofrece con lo que se exige como pago de alquiler.
Las próximas elecciones en los EE UU se nos presentan como el catón que enseña la mejor forma de aceptar el paso del tiempo, que no permite dejar de cobrarse el tributo, pues aquí nada es gratuito.
El reciente debate televisivo cuerpo a cuerpo entre Biden y Trump ha puesto con toda su crudeza la gran diferencia que existe en el plano cognitivo entre el demócrata y el republicano. Ha dibujado un panorama esclarecedor en el sentido de quién tiene en estos momentos mayores posibilidades de alcanzar la presidencia: todo está a favor de Trump, que a fuer de ser carne de presidio con varias imputaciones -entre las que se encuentran la autoría intelectual y la animación azuzando el asalto multitudinario al Congreso de Estados Unidos- que pesan sobre él, es creemos el claro candidato.
El republicano se enfrenta a alguien cuya edad está sobre los ochenta años, cosa que ya le afecta con frecuentes lagunas mentales, incluso al equilibrio que lo hace cada vez más dependiente de un bastón permanente, por la facilidad con que se cae.
En otro orden de cosas, resaltar la crispación y la violencia que se está dando en nuestro país, porque en los telediarios un día sí y otro también nos dan las horripilantes noticias de crímenes en el seno de las familias, por acoso sexual o entre conocidos, incluso esas dos hermanas que se han suicidado por la amenaza de desahucio que pesaba sobre ellas. Prefirieron morir a quedarse en la calle sin vivienda. Horroroso. Apurando las causas de tan lamentable circunstancia, me atrevo asegurar que el ambiente de dura confrontación en la clase política, a veces llena de gesticulación violenta, en que el más elemental respeto personal brilla por su ausencia, es el desmadre que vemos y ocupan las primeras planas de los periódicos.
Para concluir, insistir una vez más en que no entro ni salgo en el tema Begoña Gómez; lo que sí mosquea es el sumo interés que pone el juez en investigarla, cosa que no sucedió con la señora Botella, esposa de Aznar, cuando como alcaldesa de Madrid vendió cientos de viviendas públicas a “fondos buitre”, viviendas que como su propio nombre indica eran construidas con dinero público, ese de los impuestos que todos pagamos.
Erasmo Quintana
